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Los “abrelatas”, figuras clave para lograr contratos

Los agentes los definen como: "conseguidores” que "pueden llegar a los responsables de las contrataciones públicas”

“Abrelatas”: Dícese del “conseguidor” o “intermediario contractual” que “por sus actividades laborales y relación con la política pudiera llegar a los responsables de las contrataciones públicas”. El término lo emplea en sus conversaciones Henry Laíño, delegado de Aquagest en Galicia, y la definición es de los agentes de Vigilancia Aduanera, que ejemplifican con dos personas que hacían gestiones para él: Ángel Espadas, jefe de gabinete del ex alcalde compostelano Gerardo Conde Roa, y Francisco Joaquín Fernández Díaz, vicesecretario de Comunicación del PP asturiano.

Los agentes incluso sistematizan las cualidades necesarias de un “abrelatas”: “Ser miembro activo o haberlo sido de un partido político con amplia implantación en la Comunidad Autónoma; bien relacionado en la propia Comunidad, en especial ayuntamientos y diputaciones pero también en el gobierno autónomo; conocedor del sistema de contratación pública; conocedor del funcionamiento interno de los ayuntamientos y diputaciones”.

Los investigadores destacan que, como jefe de Gabinete de Conde Roa, “hasta el mes de abril de 2012 Ángel Espadas realizaba presuntamente tráfico de influencias continuado para los grupos empresariales GRS ARC Local y Aquagest”. A partir de la dimisión de Conde Roa y la salida de Espadas del Ayuntamiento “Aquagest intenta buscar una fórmula legal” para que el popular “pueda ser retribuido por su trabajo de influencia para la sociedad” y “que siga realizando tráfico de influencias a favor de Aquagest”. “Lo van a contratar como freelance para que haga trabajo de abrelatas”, dice Laíño en una conversación sobre el futuro trabajo de Espadas a su salida del Ayuntamiento.

Vigilancia Aduanera considera que “en términos semejantes, el grupo empresarial Aquagest dispone de otra persona en Asturias, [Francisco Joaquín Fernández Díaz,] que tendría también idénticas funciones que Ángel Espadas en Galicia, que trabaja para el grupo y que no ostenta cargo público actualmente pero sí en el PP de Asturias con cuyos dirigentes está muy bien relacionado y que asimismo controla influencia en un número importante de ayuntamientos”. Los empresarios, según los agentes, lo llaman “chorizo”, pero Laíño defiende que “si no se ha sabido desde hace dos años” que trabajaba para ellos, “no se tiene por qué saber” que también lo haría Espadas.