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Margallo vaticina más conflictos por el agua y propone a la ONU como árbitro

El ministro de Asuntos Exteriores inaugura un seminario sobre el agua de Casa Mediterráneo

El ministro español José Manuel García-Margallo con su colega argelino en el seminario de Casa Mediterráneo.
El ministro español José Manuel García-Margallo con su colega argelino en el seminario de Casa Mediterráneo.

Más de 2.800 millones de habitantes del planeta, de los 7.000 que hay, no tienen o tienen un acceso difícil al agua potable. Y solo diez países acumulan el 60% de las reservas de agua del mundo. Los 143 países restantes se tienen que conformar con el otro 40%. En un escenario tan complejo, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, vaticinó este martes un aumento de los conflictos por la escasez del agua y señaló a Naciones Unidas como el foro donde deben resolverse. “La diplomacia del agua ocupará dentro de unos años buena parte de las agendas de los países”, apuntó el jefe de la diplomacia europea.

García-Margallo hizo estas declaraciones durante la inauguración del seminario Estrategia del Agua para el Mediterráneo Occidental, en la que participan 10 países [de la orilla sur de Europa y ribera norte de África] y que coordina Casa Mediterráneo, institución con sede en Alicante que tiene un protagonismo especial como instrumento de la diplomacia española. “Debe ser un observador privilegiado de lo que sucede en la región y también un punto de apoyo a las empresas con proyectos en la zona”, alentó el titular español de Exteriores.

Si los problemas de distribución del agua son complejos en todo el mundo, el acceso a este curso esencial se complica más todavía en la región mediterránea. El 72% de las reservas de agua están en la ribera norte [en Europa], el 23% en Oriente Medio y el 5% en la ribera sur o norte de África. “Muchos de los países mediterráneos dependen de reservas de agua que están fuera de sus países”, abundó el titular de Exteriores. Son los casos de Egipto, Siria e Israel.

García-Margallo recordó que Valencia tiene una tradición milenaria en el uso del agua. “Ahora que desde el Ministerio estamos esforzándonos por recuperar la memoria histórica, la buena memoria histórica”, matizó, “es una buena ocasión para recordar la tradición morisca que en esta tierra tuvo una importancia enorme en la distribución del agua”.

“No ha habido, hay ni habrá tensiones con Fabra”, afirma el ministro

El ministro de Exteriores argelino, Ramtane Lamamra, coorganizador del seminario junto con España, reconoció la “magnitud de estos retos” y explicó que Argelia ha desarrollado el sector estratégico del agua “para convertirlo en una de las grandes prioridades del país”. Según, Lamamra, la reunión en Valencia “nos recuerda que la escasez de este recurso, sobre todo en el sur del Mediterráneo, hace todavía mayores los retos”. El político argelino destacó que una de las estrategias desarrolladas en su país para disponer de agua han sido las desaladoras.

La directora general de Casa Mediterráneo, Almudena Muñoz, hizo hincapié en que el agua no es solo “un derecho humano” sino también “un recurso estratégico” y subrayó que “la falta de este elemento es a menudo la causa de inestabilidad interna de los estados”.

A la salida del acto, el ministro aclaró, a preguntas de los periodistas, que no hay tensiones entre él y el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. “No ha habido, hay o habrá tensiones entre él y yo”, dijo rotundo el jefe de la diplomacia española en los pasillos del seminario.

Su ausencia, y la de otros miembros del Gobierno de Rajoy, a la conferencia de Fabra en Madrid, ha levantado una oleada de especulaciones sobre el apoyo del Ejecutivo estatal al líder del PP en la Comunidad Valenciana.

García-Margallo conjeturó que si la insinuación venía de que no asistiera a escuchar a Fabra, “tengo que decir que presentaba en la Escuela Diplomática la estrategia de acción exterior para los próximos cuatro años”. “Yo había anunciado que si podía me acercaría, pero desgraciadamente terminé tarde y no fue posible”, ha resaltado el ministro, quien destacó: “Lo que no puede ser no puede ser y es imposible”.