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La crisis agudiza la segregación entre barrios ricos y pobres

Un estudio de la UAB advierte del aumento de la brecha social en Cataluña y reclama soluciones institucionales

La realidad territorial de Cataluña es cada vez más la de una población segregada en función de la renta. Los ricos viven en los barrios de los ricos y los pobres en los de los pobres. La mezcla va despareciendo, según advierte un estudio dirigido por el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Las conclusiones iniciales —porque la investigación no terminará hasta febrero del 2015— advierten que “aumentan notablemente” las zonas de Cataluña donde se concentran “valores extremos”, es decir, con muchos indicadores de pobreza o de riqueza.

El estudio, organizado por la Asociación Catalana de Universidades Públicas (ACUP) y por la Obra Social la Caixa, constata que la segregación “desde arriba”, es decir, de las familias con las rentas más altas, está cada vez más extendida y avisa de que se trata de un “hecho preocupante” ya que “se corre el riesgo de insensibilización con las problemáticas que sufre la mayoría de la población”.

El distanciamiento de las clases altas con los problemas del resto de la sociedad “amenaza la cohesión social”, según el invtesigador Ismael Blanco, especialmente en las zonas más desfavorecidas, que también se están segregando.

Blanco explicó que la segregación ya existía antes de la crisis, de manera que se puede considerar “estructural”, pero tras comparar los datos de 2001 con los de 2012, queda claro que esta separación aumenta con fuerza. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han analizado cuatro variables sociales en las más de 5.000 secciones censales de Cataluña.

"Los recortes sociales no pueden ser lineales"

Este conocimiento nos tiene que servir para actuar”, reivindicó Oriol Nel·lo, coordinador del proyecto. Los datos recogidos permiten hacer una precisa radiografía del territorio y, tras detectar los riesgos, sus autores han lanzado algunas recomendaciones a las administraciones competentes. “Los recortes sociales no pueden ser lineales”, defendió Ismael Blanco, responsable del estudio, que argumentó que la política de austeridad no tiene el mismo impacto “en Sant Cugat que en Ciutat Meridiana”, de manera que hace falta cierta “justicia distributiva”.

Otra recomendación es “resolver las situaciones de más urgencia” pero también “a largo y medio plazo, entendiendo que se aborda un fenómeno de largo recorrido”. Blanco también pide una visión “metropolitana” para solucionar el problema.

Otra de las conclusiones es que la segregación social no es tanto urbana sino “intermunicipal”, lo que deja claro que “el abordaje estrictamente local es insuficiente para abordarlo”. Los investigadores han hecho también una exhaustiva radiografía del municipio de Salt y de barrios periféricos como Ciutat Meridiana (Barcelona), Bellvitge (l'Hospitalet), Palau i Rocafonda (Mataró), Pardinyes (Lleida) y Santa Eugènia (Girona). Tras analizar cada caso, han descubierto que la crisis ha impactado de manera muy distinta en estos barrios, haciendo más fácil el día a día en las zonas donde el sentimiento de pertinencia es mayor. En Bellvitge, Santa Eugènia y Pardinyes el aumento del paro no ha sido tan pronunciado como en los otros barrios analizados. “El orgullo de vivir en un barrio influye”, según Blanco, porque “los vecinos no tienen ganas de marchar a la primera de cambio”. Esto es justo lo que pasó en Ciutat Meridiana (Barcelona), según el informe, donde en medio de la burbuja inmobiliaria muchos vecinos vendieron sus pisos y se fueron a vivir a otros barrios o municipios. Los nuevos vecinos eran mayoritariamente inmigrantes. En 2001, en Ciutat Meridiana el 5% de sus vecinos eran inmigrantes mientras que en 2007 ya eran el 40%.

El informe destaca que “la situación no llega a ser del todo insostenible gracias a la solidaridad entre vecinos” pero advierte que no basta y reclama soluciones “institucionales”.

 

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