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Castells sostiene que el tiempo para “una solución federal ha acabado”

El exconsejero pide una solución amistosa para no quedar fuera de la UE

Explora todos los escenarios posibles, incluida la independencia, para la Universidad de Stirling

El exconsejero de Economía Antoni Castells considera que “el proceso” del Estatuto de Autonomía de Cataluña ha dejado “herido de muerte” la posibilidad de una reforma constitucional para crear un modelo federal generalizado. “Es muy probable que el tiempo para una solución federal generalizada en España haya acabado”, sostiene Castells, en una conferencia de la Universidad de Stirling (Escocia) cuya ponencia ha sido publicada recientemente.

En el documento, el exconsejero socialista esboza los escenarios a los que, a su juicio, podría desembocar el actual proceso soberanista.

La opción federalista. El exconsejero expone cuatro puntos que deberían abordarse en una reforma constitucional que avancen a un modelo federal “generalizado”: responsabilidad fiscal, basando la estructura de ingresos en la recaudación de impuestos y no en las transferencias del Estado; reformar el sistema de financiación; corregir los desequilibrios fiscales verticales que a su juicio hoy se dan a favor del Gobierno central, y resolver la participación de los ejecutivos autónomos en las decisiones del Estado.

Trato especial para Cataluña. El equivalente a la llamada tercera vía debería contener al menos el “reconocimiento al derecho de autodeterminación”, competencias plenas en política lingüística, capacidad real de la Generalitat para decidir en materia económica, un nuevo sistema de financiación y la adopción de una regla para atar las inversiones del Gobierno central. Aunque Castells recuerda que los “tiempos se han acelerado”, no excluye que ese acuerdo pueda llevarse a cabo, siempre dependiendo de dos aspectos: “sus contenido y las garantías para su cumplimiento”.

La secesión. En este escenario, Castells explora varios puntos críticos. Primero, dado que España concentra el 47,1% de las ventas catalanas, ¿qué ocurriría con las exportaciones al resto de España? Los dos aspectos más relevantes para explicar la incidencia de la caída de ventas que pudiera producirse sobre el PIB son el efecto frontera y el boicot. En un escenario extremo, Pol Antràs y Jaume Ventura consideran que el PIB descendería entre el 1,7% y el 2,2%, mientras que en el más favorable lo haría el 1%. Cabe ver, por lo tanto, si ese descenso sería compensado por la ganancia en los flujos fiscales. Para saber los beneficios a corto plazo Castells se vale del saldo no neutralizado, de modo que el beneficio inmediato sería de entre el 0,4% (774 millones) y el 3% (5.835 millones) del PIB. Sin embargo, en el conjunto del ciclo el efecto sería mayor, de entre el 7% (13.692 millones) y el 8,5% (16.543 millones) del PIB.

Hay otros puntos clave. El principal, si Cataluña seguiría o no en la UE o en la zona euro. “Una vez dentro de la zona euro, los costes de dejarla serían probablemente muy altos”, sostiene. Los bancos “no tendrían acceso a los mecanismos de liquidez del Banco Central Europeo”, la Generalitat tendría dificultades para financiarse y probablemente se vería abocada al default. “Para muchos escenarios la respuesta [de la consulta] depende de si Cataluña sería excluida de la UE y la zona euro o no”, remacha. Por ello, un “proceso amistoso” sería decisivo porque podría incluir una recomendación para seguir en la UE.