El desafío escénico de Toni Albà

Improvisación y humor marcan la temporada del teatro Principal

El humorista Toni Albà.
El humorista Toni Albà.

La sala Latino del teatro Principal vuelve a sus lejanas orígenes de 1930, cuando inició su trayectoria como espacio dedicado al cabaré, y en su primera temporada de 2014 enfoca su programación en el humor y la improvisación teatral. Un género que goza de buena salud y que salpica buena parte de las artes escénicas de la capital catalana.

En ese escenario, en un edificio histórico del final de la Rambla recién recuperado, estará hasta el 28 de marzo la obra de Guillem Albà & The All in Orchestra, Marabunta. Músicos en directo, composiciones propias y gags, están llenando la platea —sofás, mesitas bajas y una barra de bar al fondo— de público y risas desde diciembre 2013.

Eduard Biosca interpreta, a partir de mediados de febrero, El pensador de barra libre, en que su divertido personaje radiofónico, el Señor Bohigues, es entrevistado por el presentador Toni Clapés. Y es el mismo director artístico del teatro, Toni Albà, el protagonista del espectáculo Bufonant, cada fin de semana hasta el 30 de marzo.

Ni el propio Albà sabe el argumento de su obra, basada en una pura improvisación que se moldea a partir de las intervenciones del público. “Yo mismo no me acuerdo que pasó hace tres días en la misma actuación”, admite Albà, que define esta pieza como “un viaje al centro de la creación teatral”.

La idea surgió cuando el actor daba unas charlas sobre cómo se desarrolla una idea hasta convertirse en una pieza teatral. Albà pretendía hacer un espectáculo donde el público fuese parte activa y necesaria del proceso creativo. En poco más de una hora de performance, solo tres partes están prefijadas: los primeros 10 minutos, una llamada telefónica, y el final. “Todo el resto depende del público”, explica el actor. Ese resto depende del número de personajes que interpreta, de los argumentos y del tipo de emociones que desencadenan.

La principal tarea de Albà es “buscar los mecanismos para crear complicidad con los asistentes provocándoles y dándoles códigos para que se impliquen en la creación”. Su fama y experiencia como actor le dejan tranquilo y eso que reconoce que, a veces, el público “tiene ganas de putearme”.

No es la primera vez que Albà se enfrenta a las improvisaciones, como en su obra Audiencia y-real, donde el público interroga a un Albà en vestimentas de monarca. Hay una diferencia: en Audiencia y-real dice Albà que hace trampa porque “antes de empezar me preparo sobre temas de actualidad, política o monarquía”. En Bufonant, en cambio, “el desafío está en dar vida a una creación sin engaño y en directo”. Como el propio título del espectáculo sugiere, Albà no es “políticamente correcto”, y aunque intenta “evitar el mal gusto”, avisa que “a un bufón está permitido hacer y decir de todo”.

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