Feria Valencia perdió nueve millones en 2013

La institución tiene el “dibujo hecho” del nuevo modelo de empresa mixta

Afluencia de visitantes a Cevisama, en Feria Valencia.
Afluencia de visitantes a Cevisama, en Feria Valencia. JOSÉ JORDÁN

Feria Valencia espera alcanzar el equilibrio presupuestario en 2015, pero hasta entonces está atravesando un calvario económico que inició en 2009, cerrando un lustro de esplendor en el que vendía un millón de metros cuadrados e ingresaba 60 millones de euros. En 2013 la institución, a falta de la comunicación oficial, ha perdido más de nueve millones (el doble que perdió en 2012) y en el actual ejercicio prevé unas pérdidas de tres millones.

Aparte, la Generalitat ha tenido que interiorizar el pago de la deuda (que asciende a 560 millones y cuyo coste anual es de 32 millones) al haber avalado las obras de ampliación de las instalaciones, que superan los 200.000 metros cuadrados. En principio, estas obras se presupuestaron en 325 millones pero acabaron costando casi el doble, unos 600.

En 2015, la puesta a cero de las cuentas de Feria Valencia coincidirá con la implantación de su nuevo modelo de gestión privada, que afronta un largo proceso de gestación a causa de la complejidad jurídica que entraña la conversión de la institución en una empresa mixta con tres patas y cuyos dificultosos porcentajes de participación habrá que fijar: el propietario de las instalaciones (Ayuntamiento de Valencia), la pagadora de la deuda (la Generalitat) y la sociedad que se encargaría de gestionar el recinto y de organizar los certámenes sin someterse a los procedimientos propios de la Administración.

Fuentes de la institución, que preside José Vicente González, han explicado que, tras varias reuniones con las consejerías de Economía y Hacienda y el Ayuntamiento, “el dibujo está hecho”. Sin embargo, ha habido que superar no pocas resistencias sobre la segregación de los ingresos y la deuda. Sentada la base jurídica, también habrá que fijar los márgenes de maniobra de la sociedad gestora (que también podría ser un operador privado) para realizar otros tipos de actividades en las instalaciones más allá de las puramente expositivas, como por ejemplo ventas directas, sin que se lesionen los intereses de los sectores afectados. Todas las posibilidades están abiertas, ya que existe la convicción que “solo con ferias va a ser imposible ocupar todo el espacio”.

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