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La división en el PSC se radicaliza

La dirección acusa a los tres diputados críticos de actuar por “un interés espurio”

Los tres parlamentarios barajan ya el escenario de crear un nuevo partido político

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La crisis desatada en el Partit dels Socialista (PSC) tras la votación para pedir la consulta se agrava con las horas y cada vez se antoja más complicado que pueda reconducirse. A la espera de que transcurra el plazo dado por la dirección, que finaliza la medianoche del domingo, nada hace pensar que los tres diputados socialistas que rompieron la disciplina de voto vayan a renunciar al escaño, como se les ha exigido.

Pero no solo eso, sino que los tres parlamentarios barajan el escenario de que crear un nuevo partido político si acabasen expulsados del PSC. No es casualidad que apenas unas horas después de la votación se hiciera público un manifiesto apoyado por centenares de personas y en el que se aboga por “trabajar, a medio plazo, para reconducir el espacio socialista, para la construcción de una alternativa catalana de izquierdas”. El manifiesto lo firmaban los nombres habituales del sector catalanista del PSC, incluidos cuatro exconsejeros de los gobiernos tripartitos, aunque también se deslizó la adhesión absolutamente ajena del exalcalde de Sabadell Manuel Bustos, quien aseguró que él no ha firmado el texto y nadie le ha pedido autorización.

No somos tres locos que hemos votado distinto”, dice un disidente

La corriente de opinión Avancem que lidera Joan Ignasi Elena, uno de los tres diputados críticos, ha convocado para hoy un acto político en el que se analizará la votación del Parlament y si aún es posible refundar el PSC desde dentro”. A ese acto también asistirá Núria Ventura, otra de las diputadas disidentes. “No somos tres locos que hemos decidido votar una cosa distinta, sino que representamos a una parte importante del PSC y hemos de valorar qué hacer”, dijo un díscolo.

La dirección de los socialistas catalanes no está dispuesta a reconsiderar su ultimátum y no contempla otro escenario que no sea la renuncia al escaño, pero los críticos no están dispuestos a hacer caso y confían en que la consecuencia de la desobediencia no se traduzca en la expulsión. Antonio Balmón, secretario de acción política del PSC, fue ayer muy contundente. “Lo que tienen que hacer es devolver su acta. Si no la devuelven es porque tienen un interés espurio que no quieren explicar”, declaró a EL PAÍS. “Algo esconden, porque yo sospecho que tienen un interés diferente al que representa en estos momentos el conjunto del PSC”, añadió.

De izquierda a derecha, Núria Garcia, Marina Geli y Joan Ignasi Elena, en el Parlament.
De izquierda a derecha, Núria Garcia, Marina Geli y Joan Ignasi Elena, en el Parlament.

Balmón se preguntó: “¿si el escaño no es del PSC, será de otro partido?”, y dijo que esa formación “no puede ser esclava de una votación que no lleva a ningún sitio, ni de tres diputados que rompen la coherencia y la unidad de acción política del partido”. El número dos del PSC y alcalde de Cornellà (Baix Llobregat) fue incluso más allá y valoró el escenario de que los diputados críticos formen un nuevo partido. “No sé si montarán otro partido pero, como lo monten, será un partido de jefes y no haré ningún comentario sobre lo que opino de esto”, dijo.

Ninguno de los tres diputados críticos quiso replicar ayer a esa acusación. La diputada Marina Geli, exconsejera de Salud durante siete años, recordó al acabar la votación del Parlament que tenía plaza de doctora en el hospital Josep Trueta y que podía regresar.

¿Si el escaño no es del PSC, será de otro partido?”, se pregunta Balmón

La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, apoyó ayer a la dirección del PSC y dijo que en democracia “tiene que mandar la mayoría” y que “estar en un partido es voluntario”. Ese es el reproche que la dirección del PSC hace a los críticos: que representan un sector minoritario del partido y que está sobredimensionada su representación y su presencia mediático. El sector catalanista, por su parte, replica que el PSC ha sido siempre un partido de integración de todas las sensibilidades socialistas y que se ha de trabajar para mantener esa pluralidad, en lugar de empequeñecer la formación socialista.

Si los tres diputados no renuncian al acta pasarían al grupo mixto. En ese supuesto, el PSC quedaría con 17 diputados y se convertiría en la cuarta fuerza del Parlament, por detrás de CiU, Esquerra Republicana y el PP, que cuenta con 19 diputados. En las últimas elecciones autonómicas el PSC fue la segunda fuerza en número de votos (27.141 más que Esquerra), pero logró 20 escaños, uno menos que los republicanos.

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