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fauna

Muere uno de los ejemplares de foca gris aparecidos en Pasaia

El Gobierno recomienda no acercarse a los animales y avisar al teléfono de emergencias 112

Uno de los jóvenes ejemplares de foca gris aparecido en la localidad guipuzcona de Pasaia tras el temporal de la pasada semana, ha muerto este martes, según han informado fuentes del Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial. El cuerpo del animal será sometido a "un análisis detallado para conocer cual era su estado sanitario".

El vicepresidente de Ambar-Sociedad para el Estudio y Conservación de la Fauna Marina, Enrique Franco, ha explicado que el ejemplar fallecido es la foca que había buscado refugio en el muelle de San Juan, en el que ha muerto "tumbada, como solía estar". El animal, que puede resultar infectado en las aguas en las que se mueve, tenía "problemas en un ojo y alguna otra herida". El resultado del análisis, que determinará si la foca ha muerto por causas naturales o si ha podido ingerir algún plástico, llevará algunos días o semanas. No obstante, es probable que no puedan determinarse las causas de la muerte.

Franco ha señalado que el otro ejemplar, que también había aparecido en los últimos días en Pasaia, y que se encontraba entre las rocas, "en principio está bien". Además, ha apuntado que en Bermeo se ha localizado otra foca y en Lekeitio ha muerto otro ejemplar que "estaba enfermo", y que había sido trasladado al centro de recuperación de Gorliz.

La directora de Medio Natural, Amaia Barredo, ha recomendado a quien encuentre ejemplares de foca gris en las rocas o playas que no se acerque y "avise al teléfono de emergencias 112". Según ha explicado, tras la llamada se coordinará a los profesionales encargados de su atención y rescate, "evitando la proximidad y contacto con el animal que puede ser portador de enfermedades o incluso morder a quien lo acaricia".

Barredo ha recordado que estos consejos son extensibles a cetáceos, focas, tortugas marinas y tiburones. En esa línea, ha señalado en las últimas jornadas "son muchos los ejemplares aparecidos tanto en la costa vasca peninsular como en la continental y probablemente corresponden a ejemplares de tres meses nacidos más allá de Bretaña". Barredo ha apuntado que su llegada a las costas vascas "puede que se deba a una mayor y puntual demografía unida a los efectos de los temporales y a otros motivos" y ha insistido en la necesidad de precaución ante su presencia, puesto que "son cachorros pero voluminosos y salvajes, asustados por su situación y pueden producir un involuntario disgusto".