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El juez investiga si hubo problemas en Angrois antes de la inauguración

Adif y Renfe se han limitado a contestar que después no se registraron alertas

Uno de los vagones del tren accidentado, en la curva de Angrois
Uno de los vagones del tren accidentado, en la curva de Angrois

El juez Luis Aláez, instructor del accidente del tren Alvia en Santiago, el pasado 24 de julio, investiga si algún convoy de pruebas había sufrido alguna incidencia en la curva de Angrois antes de la inauguración del tramo Ourense-Santiago, el 10 de diciembre de 2011. Hasta ahora, Adif y Renfe, empresas públicas gestoras respectivamente de las vías y los trenes, se habían limitado a enviarle documentación sobre la ausencia de incidentes en los viajes comerciales posteriores a la inauguración, pero no sobre los anteriores.

 El día del siniestro, el maquinista, Francisco José Garzón, circulaba despistado tras atender una llamada telefónica y no frenó el tren como debía para pasar por Angrois a 80 kilómetros por hora. Lo hizo a 190, descarriló y murieron 79 pasajeros. En la zona no había activo ningún sistema que controlase esa velocidad, de forma que si apareciesen documentos sobre excesos de velocidad previos, ya fuese durante los viajes comerciales o en los de pruebas anteriores a la inauguración, se ratificaría la hipótesis de Aláez de que el accidente era previsible.

El juez argumentó en otro auto reciente que “el mal o perjuicio ocasionado por un exceso de velocidad al afrontar la curva (muertes y lesiones de los ocupantes del tren) era algo que debía ser previsible previamente”. De esa previsibilidad depende que se pueda achacar responsabilidad penal a los técnicos o directivos que pudieran haber evitado el siniestro habilitando allí más medidas de seguridad de las que había.

Para averiguar si hubo problemas en la zona antes de la inauguración, el juez Aláez, en un auto del pasado 2 de diciembre, asume como propia una petición al respecto del abogado del maquinista. Aláez considera “de interés para la investigación” conocer “la relación de las pruebas de circulación realizadas en el tramo de la línea Ourense-Santiago antes de su puesta en servicio el 10-12-2011, señalando si hubo o no incidencia y, en su caso, de qué tipo y el personal que iba a bordo”. Adif y Renfe deben aportar esa documentación sobre cómo discurrieron esos viajes en cuestión de días.

Hasta ahora, la información remitida por ambas empresas públicas se refería a viajes posteriores a la inauguración. Así, el informe sobre el accidente elaborado por Adif, de fecha 24 de octubre, indica que “desde el inicio de la explotación de la línea en diciembre de 2011 no se ha registrado ninguna incidencia”, pero nada dice de los viajes previos. Igualmente, Renfe le comunicó al juez el 26 de agosto que “no existe constancia de incidencia alguna [...] desde la inauguración de la misma en diciembre de 2011”. Y ello pese a que, en su auto de 20 de agosto, el juez Aláez les solicitaba tanto a Adif como a Renfe los informes “sobre alguna incidencia” sin precisar ningún rango de fechas ni mencionar su inauguración.

A las pocas horas del accidente del 24 de julio, varios maquinistas e ingenieros de Adif aseguraron a distintos medios de comunicación, incluido este diario, tener conocimiento de trenes que habrían circulado por Angrois a más velocidad de los 80 kilómetros por hora fijados como máximo para esa curva. Pero nunca apareció constancia por escrito de ello ni de advertencias de maquinistas al respecto.

En viajes inaugurales y de pruebas con periodistas también se escucharon comentarios sobre la inercia que se sintió a bordo cuando los trenes pasaron por la curva de Angrois. Por ello, el abogado del maquinista Garzón pide que Adif y Renfe hagan constar “de manera expresa la relación de todo el personal que iba a bordo de los trenes de prueba, tanto de servicio como de pasajero, incluido el viaje inaugural”.