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OPINIÓN

La lupa de Bruselas sobre el Athletic

Bruselas va a hacer sudar la gota gorda al Athletic… y a la Real. Joaquín Almunia, al justificar por qué aún no analizan la operación del nuevo campo San Mamés ha dicho: “No excluimos investigar nada, pero tampoco anunciamos lo que estamos mirando… Si hay alguna irregularidad con el nuevo estadio lo miraremos”.

Pero una vez encendida la linterna de Bruselas y enfocado el mundo del futbol, es difícil evitar que su luz no ilumine las masivas subvenciones que muchos equipos profesionales, como la Real y el Athletic, consiguen bajo la forma de usar el campo público por un precio irrisorio. Y esas subvenciones, ayudas de Estado las llama Bruselas, son masivas.

En el caso de la Real llegan a 60,7 millones, como reconoció en el concurso de acreedores para evitar la liquidación del club. La explicación es que en 1993 el Ayuntamiento, a través de una sociedad municipal titular nominal del campo, le firmó un contrato de arrendamiento por 40 años y por el ridículo precio de 3,1 millones.

Como reconoce el club, el “valor razonable” de ese contrato de arrendamiento era en realidad de 63,8 millones, equivalente a 1,6 millones anuales. Es decir, que la Real solo paga el 5% del verdadero valor del alquiler de Anoeta. Lo que significa que el Ayuntamiento le está subvencionando con algo más de 1,5 millones.

Hay  muchos ciudadanos  que estamos hartos de ver que el fútbol recibe subvenciones por todos los lados"

Lo del Athletic es parecido. La idea inicial era construir el nuevo campo con subvenciones públicas por valor de 175 millones y que siguiera siendo propiedad del club. Pero como eso era de una ilegalidad flagrante hubo que buscarse fórmulas más “apañadas”. El resultado es que el nuevo campo es propiedad de una sociedad anónima, San Mamés Barria, en cuyo capital la administración es la propietaria mayoritaria y donde el club queda como socio minoritario, en proporción a lo que valía el solar del viejo San Mamés.

Además, para calmar a una opinión pública que cada vez traga peor este trato privilegiado a los futbolistas, se previó la existencia en el nuevo edificio de otras instalaciones deportivas de uso público. Hasta aquí, nada irregular. Pero a continuación viene la jugada de nuestros lobbys y políticos. El flamante nuevo campo de futbol financiado con dinero público se pone a disposición del Athletic durante un siglo por el módico precio de 500.000 euros anuales, que nadie ha justificado.

Viendo el “valor razonable” del alquiler de Anoeta y en base a los aforos respectivos, se puede estimar que el alquiler que tendría que pagar el Athletic sería como mínimo de 2,5 millones anuales. O lo que es lo mismo, que el club recibe una ayuda de Estado anual de dos millones, que equivale a 200 millones para el siglo contratado.

Hay muchos ciudadanos que son forofos de esos equipos y presionan para que no se apliquen las leyes, pero hay otros muchos ciudadanos, y yo creo que somos muchos más que los primeros, que estamos hartos de ver que el fútbol recibe subvenciones por todos los lados, mientras que los servicios sociales o las partidas de I+D se reducen con la excusa de que no hay fondos. Pero se ve que nuestros políticos y nuestras instituciones no funcionan adecuadamente y se parecen a los que existen en las repúblicas bananeras.

¿Hasta cuándo vamos a seguir como si no supiéramos leer ni sumar? ¿Dónde están los interventores y funcionarios encargados de analizar la legalidad de esos contratos? ¿Dónde están los tribunales de cuentas que deben garantizar el buen uso del dinero público? ¿Dónde están las autoridades de competencia del Estado español? ¿Es que el Tribunal de la Competencia de la comunidad autónoma es ciego y sordo? ¿Por qué no se aplican las leyes? Al parecer, solo existe Bruselas. Ahora solo se trata de que iluminen el sitio adecuado.