Vecinos de Moralzarzal serán indemnizados por las fiestas

La música superó en 20 decibelios el máximo legal

Carpa donde se celebran las fiestas, instalada junto a las viviendas.
Carpa donde se celebran las fiestas, instalada junto a las viviendas.

Tenían razón. El ruido procedente de la carpa municipal donde se celebraron las fiestas patronales de Moralzarzal de 2010 fue insoportable. Un juez ha condenado al Ayuntamiento, gobernado por el PP, a indemnizar con 1.000 euros a cada uno de los 11 vecinos, que denunciaron que el volumen de la música que tuvieron que soportar en sus viviendas durante los festejos patronales superó el límite legal. Los afectados pedían 10.500 euros.

La música de la macrodiscoteca, instalada junto a sus viviendas, llegó a estar 20 decibelios por encima del límite de 30 en horas nocturnas fijado por la ley. La "tortura" como la califican los afectados duró del 23 al 29 de septiembre entre las 12 de la noche a las siete u ocho de la mañana.

Un juez dictamina que se debe resarcir a 11 vecinos con 1.000 euros

Los afectados están a la espera de la resolución de otros tres recursos, que han interpuesto debido a que la situación se ha repetido en los años siguientes. El magistrado del juzgado de lo contencioso administrativo número 3 de Madrid no estima, sin embargo, la pretensión de los denunciantes para que el Ayuntamiento traslade a otro lugar la celebración de estos eventos. La competencia de los tribunales de justicia se limita a controlar la legalidad de la actuación administrativa, no a planificarla, zanja el fallo.

"Llevamos cuatro años aguantando con la carpa pegada a las viviendas", relata una de las vecinas que tiene dos niños de 11 y 7 años. Los afectados, que viven en la avenida de Salvador Sánchez Frascuelo cerca de la Plaza de Toros, trasladaron sus quejas al Ayuntamiento. Ante la inacción municipal decidieron realizar una medición que reflejó hasta qué punto la música estaba alta. En la sentencia se indica que "el ruido exterior superó con creces los límites establecidos como soportables por el ser humano". La noche del 24 al 25, de 0.00 a 08.00, se llegó a los 50 decibelios en el exterior de la carpa y a los 56,7 dentro.

El Consistorio dice que ya ha tomado medidas para evitar las molestias

El magistrado reconoce que "es normal" que hasta la hora de terminación de la verbena el vecino tenga que aguantar el ruido, pero no después. En este caso, "la fiesta se prolongó con música de aparato reproductor de CD o similar".

El juez también advierte que el Ayuntamiento hizo "caso omiso" de las múltiples quejas de los vecinos. Esta "actitud pasiva" propició que "la música siguiese a unos niveles muy superiores a los tolerables". Lo que dio lugar, continúa, al resultado lesivo que los demandantes no tienen obligación de soportar, por lo que tuvieron que acudir a los tribunales. Por lo tanto, "la conducta municipal se entiende de mala fe", puntualiza.

Moralzarzal se viste de fiesta todos los años la última semana de septiembre. Los eventos se alargan durante una semana. "Los que podemos nos vamos de aquí, porque es imposible vivir con un botellón de unas 3.000 personas a la puerta de tu casa”, explica una de las afectadas. Explica que las molestias comienzan días antes debido a que el Ayuntamiento cierra la calle para instalar la carpa, lo que impide el acceso a los garajes. No son los únicos festejos que se convocan ante sus puertas. En junio, llega el fin de semana del Olé Moral, “una especie de Feria de Abril pero serrana” y en Navidad, toca sesión de Villancicos con las atracciones para los niños. Desde IU, en la oposición, solicitaron al alcalde en el último pleno que se buscara otra ubicación para las celebraciones. “Pero lo único que hizo fue contestar con evasivas”, dice Eduardo Álvarez, de IU.

La primera teniente de alcalde del Ayuntamiento, María Ángeles Jiménez, sostiene que en las últimas fiestas ya han tomado medidas para minimizar las molestias, controlando el volumen de la música y con la sustitución de la carpa por camiones orquesta.

Sobre la firma

Esther Sánchez

Forma parte del equipo de Clima y Medio Ambiente y con anterioridad del suplemento Tierra. Está especializada en biodiversidad con especial preocupación por los conflictos que afectan a la naturaleza y al desarrollo sostenible. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y ha ejercido gran parte de su carrera profesional en EL PAÍS.

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