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Las elecciones en el campo aceleran la fusión entre UPA y COAG en Andalucía

Las dos organizaciones sumarían 62.000 asociados, frente a los 80.000 de Asaja

En el centro, los secretarios regionales de COAG, Miguel López, y de UPA, Agustín Rodríguez. Ampliar foto
En el centro, los secretarios regionales de COAG, Miguel López, y de UPA, Agustín Rodríguez.

El anuncio del ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, de celebrar elecciones en el campo el próximo año ha precipitado los movimientos tácticos entre las organizaciones agrarias andaluzas. La Unión de Pequeños Agricultores (UPA) y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) han suscrito un acuerdo con el que de proclaman la unidad de acción, primer paso para su fusión. La estrategia conjunta que ambos sindicatos agrarios llevarán a cabo desde ahora busca tener una misma voz en la defensa del modelo agrario y ganadero andaluz, pero al mismo tiempo combatir a Asaja como fuerza hegemónica.

La sintonía entre UPA y COAG venía vislumbrándose desde hace meses, pero fue el pasado 12 de noviembre cuando ambas organizaciones rubricaron un preacuerdo de colaboración. El mismo se presentó el pasado jueves en Sevilla y fue calificado por los dirigentes de ambas formaciones como un hito “histórico” en la historia del sindicalismo agrario andaluz.

“Iniciamos un camino conjunto en la defensa de una agricultora productiva y profesional y en el rechazo a la agricultura especulativa que se apoya con parte de las ayudas públicas”, indica Agustín Rodríguez, secretario regional de UPA. “Toda la unidad es poca para la defensa de este modelo, ya que desde el Gobierno a quien se defiende es a determinados oligopolios”, remachó Miguel López, líder de COAG en Andalucía.

Ambas organizaciones hablan de coordinar sus equipos técnicos y sindicales para abordar cuestiones trascendentales para el sector, como la definición de agricultor activo, los topes a las ayudas por explotación, las ayudas acopladas, el desarrollo rural o el relevo generacional. Y todo en el marco de la negociación interna de la Política Agraria Común (PAC), donde temen que Andalucía pierda 300 millones anuales. “El Gobierno pretende meter mano en el bolsillo de Andalucía y eso no lo vamos a consentir”, afirmó Agustín Rodríguez.

Pero en el horizonte se atisba la fusión de ambas organizaciones, algo que casi dan por hecho: “Si en la actividad económica general cada vez hay más fusiones, en un sector tan débil como el nuestro lo lógico es que también las haya”, indicó Miguel López. Ambas centrales agrarias ya trabajan bajo unas mismas siglas en Castilla-León.

A la UPA y a COAG les une también el rechazo a la consulta electoral que el ministro Arias Cañete quiere realizar en el campo español antes del próximo verano, y que se repetirían cada cinco años. Unas elecciones que contarían con una sola urna en las capitales de provincia durante 15 días además del voto por correo. “Huele a pucherazo, así no se fomenta la participación de agricultores y ganaderos”, denuncia Agustín Rodríguez, de UPA, que pide que el proceso se haga al amparo de la ley Electoral.

El Ministerio de Agricultura quiere clarificar con las elecciones la representatividad en el campo y acabar con el “corralito”, en palabras de Miguel Arias Cañete. A falta de datos oficiales, COAG estima que tiene unos 32.000 asociados en Andalucía, frente a algo más de 30.000 de UPA. Fuentes de Asaja, la mayor organización empresarial agraria, elevan a 80.000 sus afiliados. Las diferencias son menores si se tiene en cuenta el número de solicitudes de ayudas de la PAC tramitadas por cada una: Asaja (22.000), UPA (19.000) y COAG (17.000).

La fusión permitiría también la integración de las oficinas que ambas organizaciones tienen en el territorio andaluz, 74 de COAG y medio centenar de UPA. No obstante, desde fuera de ambas organizaciones se interpreta esta alianza por sus problemas económicos. “Es una mera necesidad de supervivencia, especialmente de la Unión de Pequeños Agricultores”, indicó un dirigente agrario.