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Últimas miradas sobre Barcelona

La Virreina expone en ‘A cop d’ull’, la producción fotográfica de la ciudad durante la última década a partir de 509 imágenes de 89 autores

Uno de los 'Dípticos' de Santos Montes que se pueden ver en la Virreina. Ampliar foto
Uno de los 'Dípticos' de Santos Montes que se pueden ver en la Virreina.

Hay muchas Barcelonas. Tantas como las que aparezcan reflejadas en las miles de imágenes que cada año se realizan de las calles, de los edificios y de los habitantes de la ciudad. La exposición A cop d'ull que se puede ver en La Virreina Centre de la Imatge intenta mostrar la cultura visual de Barcelona generada en los últimos 10 años partiendo de las imágenes que se crean en esta ciudad como centro de producción, que tienen a Barcelona como sujeto fotográfico o las que crean fotógrafos barceloneses que trabajan por todo el mundo.

Un trabajo arduo y harto complicado y una mirada nueva e imaginativa para revisar el actual panorama fotográfico en Barcelona comisariado por Manuel Segade y Àlex Brahim. Los dos han puesto orden en este universo de imágenes y el resultado es una exposición “larga y densa como la ciudad”, pero a la que no han querido dar un sentido canónico, aunque sin pretenderlo acabará siéndolo y por lo tanto no estará exenta de críticas. “Nos interesaba mostrar todas las tensiones que hay, no dar una visión hegemónica ni unívoca de la última fotografía en Barcelona”, aseguraron los comisarios durante la presentación. “Acabará siendo una exposición emblemática”, explicó Llucià Homs, el director de La Virreina.

El enorme edificio barroco de La Virreina se ha abierto en canal para acoger en todas sus salas —17 en total— esta enorme exposición de exposiciones. Y eso ya es un récord. Son 509 fotografías de 89 autores diferentes. Los que según los comisarios son más representativos del universo fotográfico barcelonés. Muchas son inéditas y casi todas positivadas para la ocasión. Están representados casi todos los géneros, sobre todo fotoperiodismo, pero también la fotografía artística, el retrato, la comercial y la fotografía de moda.

'Spanish crisis', de Samuel Aranda, publicada en el 'The New York Times' en 2012. ampliar foto
'Spanish crisis', de Samuel Aranda, publicada en el 'The New York Times' en 2012.

Pese a que la exposición arranca, a modo de preámbulo, con muchas de las obras de los grandes clásicos de la fotografía catalana de los años cincuenta y sesenta, como la imagen icónica de Teresa Gimpera realizada por Miserachs, o alguna otra de Colom, Masats, Maspons o Terré, Segade y Brahim no han buscado un discurso cronológico, sino que han dividido la exposición en 11 bloques temáticos o capítulos en los que se alternan autores consagrados como Joan Fontcuberta, algunos de los últimos premiados como Samuel Aranda, por su serie Spanish crisis que le encargó The New York Times, con algunos emergentes como Nacho Alegre o Coke Bartrina, o prácticamente desconocidos como las impactantes imágenes de personajes marcados de por vida (también físicamente) realizadas por Toro Botero durante sus años en la cárcel como recluso en La Modelo.

La gran cantidad de trabajos no se han colocado de forma aleatoria sino en diálogo con el trabajo de otros autores estableciendo “relatos y contra relatos” de imágenes. Es el caso de las fotografías de la calle Hospital en pleno Raval de Consuelo Bautista enfrentadas con los 876 chaflanes del Eixample fotografiados por Manolo Laguillo; los cementerios de Manuel Úbeda y el depósito municipal de monumentos públicos retirados por el Ayuntamiento que descubrió Carmen Secanella; los retratos de personalidades de la cultura catalana de Pere Formiguera con los de personas anónimas de la calle de Miguel Trillo o los paisajes oníricos de Humberto Rivas o de Álvaro Sánchez-Montañés, junto con los fantásticos e irreales de Hannah Collins. También hay espacio para la intimidad como los Dípticos de Santos Montes, en los que los protagonistas miran en una foto al espectador y en otra le deja ver parte de su vida sexual. Muchas son las imágenes que actúan como documentos. Es el caso de las instantáneas de las fosas de la Guerra Civil de Francesc Torres situadas en la misma sala que el proyecto de Francesc Abad sobre el desaparecido Campo de la Bota o el de las apariciones marianas de Julia Montilla.

En la exposición también hay imágenes de los últimos conflictos vividos en medio mundo, que nada tienen que ver con la ciudad, aparentemente. Son fotografías de autores barceloneses como Kim Manresa, Fernando Moleres, Pep Bonet o Bernat Armangué, que trabajan en agencias internacionales y que “también proyectan la imagen de nuestro contexto creativo”, explica Segade.

¿Están todos los que son? Los comisarios no dudan en asegurar que su relato es abierto pero que otros comisarios, sin duda, presentarían otros autores y trabajos. Lo dicho, hay tantas Barcelonas como fotógrafos. Muchas de estas ciudades se pueden ver, hasta el 16 de marzo, en una exposición a la que hay dedicar una visita sosegada.