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Medio siglo de cooperativismo

Ekin celebra 50 años con un plan inversor de 12 millones hasta 2016 para afianzar su expansión internacional

Trabajadores en las instalaciones de Ekin en Amorebieta.
Trabajadores en las instalaciones de Ekin en Amorebieta.

“El modelo cooperativo tiene tanta validez y es tan sólido como hace ocho meses”. Bajo la conmoción del cierre de Fagor, cientos de cooperativas siguen trabajando en Euskadi con esa idea que sintetiza Jabi Salcedo, coordinador de una de las que está aguantando bien la crisis: Ekin. Nacida en Amorebieta hace 50 años —acaba de celebrarlos con una exposición en la localidad—, Ekin, integrada desde 2008 en NER Group, se dedica a herramientas de corte de alta precisión, especialmente brochas, producto del que es uno de los mayores fabricantes europeos, maquinaria para las mismas y laminado en frío. El 80% de su mercado es el sector de la automoción, aunque también vende a firmas de aeronáutica y energía.

Ekin surgió por impulso de un grupo de trabajadores de otra cooperativa llamada Izar. “Entonces era muy normal que si una empresa funcionaba quienes tenían conocimiento montaban algo por separado”, dice Salcedo. Fue creciendo hasta llegar a 2008, cuando coincide el mejor año económico de su historia con una serie de tensiones internas porque la mayoría de los socios no estaban de acuerdo con la dirección.

Entonces entró NER Group. “Llegamos en octubre y en noviembre empezó la crisis”, recuerda. “La entrada de pedidos cayó el 50% y en dos meses nos situamos al 20% de la media del año anterior”. Arbitraron una serie de medidas, entre ellas bajarse los sueldos un 13%, votada por el 92% de la plantilla. Las decisiones en asamblea sobre los puntos relevantes en la gestión es una de las claves del trabajo. “Estamos todos obligados a cumplir el plan que hacemos entre todos”, resalta Salcedo. Junto a ello, los principios con que NER busca marcar la gestión: ética, transparencia y confianza.

La firma, integrada en NER, tiene presencia en India, México y Brasil

En 2009, en medio de la crisis, llegó la decisión de buscar otros mercados (la Península absorbía el 55% de las ventas y Europa, el 45% restante) y abrirse a otros sectores junto a automoción. Al mercado chino no llegaron a tiempo y Rusia se creyó muy complejo. Así que la firma se centró en México e India. En 2011, se puso en marcha una planta de servicios en México que le ha permitido pasar de vender 80.000 euros en 2009 a casi tres millones. La implantación en India llegó en 2012, tras colaborar con un socio local al que Ekin ha comprado el 24% del capital para tener el 100%. “En ambos casos, dedicamos mucho tiempo a conocer diferencias culturales y preparar a las personas. Nos ha ayudado a evitar muchas tensiones”, apunta Salcedo.

La tercera pata de la expansión ha sido Brasil el pasado octubre. Fue un mercado que Ekin desechó inicialmente ya que dos fabricantes copaban el 95% del mercado. Sin embargo, uno de ellos, Arthur Klink, empezó a vivir dificultades que la abocaban al cierre. Ekin ha acabado comprando la firma.

El plan de futuro implica destinar hasta 2016 casi 12 millones para afianzar la expansión internacional. En 2014 Ekin prevé crecer un 35%. El actual ejercicio se cerrará con unas ventas de 23 millones. La cooperativa suma en la actualidad 378 trabajadores (170 en Euskadi).