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Aena niega a las instituciones catalanas su participación en la gestión de El Prat

El ente público de Fomento acota la representación de la Generalitat al Comité de Rutas

Ni la Generalitat, ni el Ayuntamiento de Barcelona ni la Cámara de Comercio tendrán voz o voto en la gestión del aeropuerto de El Prat. Tras años de negociaciones y de tiras y aflojas, Aena ha descartado definitivamente su presencia en sus órganos de control. El argumento esgrimido ahora por la empresa pública contra esa “fragmentación” es la oposición de sus acreedores, una banca que acumula 12.000 millones de euros de deuda por las inversiones realizadas en los 46 aeropuertos españoles de Aena.

“La gestión del aeropuerto de El Prat, como el resto de aeropuertos de la red, está encomendada a una compañía que ha sido la que ha recabado del mercado la financiación de sus infraestructuras”, argumentó ayer el presidente de Aena. José Manuel Vargas calificó de “modélica” la colaboración entre las instituciones catalanas y Aena en el marco del Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas (CDRA) y emplazó a seguir colaborando en torno a la misma mesa en el futuro. Las administraciones podrán promover El Prat para atraer nuevos enlaces aéreos, pero nada más. No habrá cambios, y menos en una Aena que, además de su pesado endeudamiento, afronta un proceso de privatización parcial previsto para la próxima primavera.

Vargas fue más duro cuando afirmó ante una nutrida audiencia empresarial que la empresa dependiente del Ministerio de Fomento descarta hacer cambios porque "no parece razonable destruir lo que hay para construir no se sabe qué”. Se trata de un nuevo golpe de Madrid a las aspiraciones catalanas y de la ministra de Fomento, Ana Pastor, al consejero de Territorio Santi Vila, el titular catalán de aeropuertos.

Participar en el aeropuerto de El Prat es un viejo anhelo de la denominada sociedad civil catalana y objeto de continuas negociaciones entre la Generalitat y el Gobierno del Estado. Incluso se habían alcanzado acuerdos para que las administraciones tuvieran un papel ya no en el consejo de administración, sino en un consejo territorial de nueva creación, que se crearía también para Barajas. El Consejo de Ministros de1 11 de noviembre de 2011 aprobó ese ente, que tenía como objeto autorizar los préstamos participativos para la sociedad concesionaria, supervisar la conservación de la infraestructura o participar en la propuesta de definición de las líneas estratégicas del aeropuerto.

Pero aquello ya es papel mojado y la Generalitat se tendrá que conformar con el CDRA. Y con Vueling, que, para Vargas, es la base del éxito de El Prat en los últimos años.