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“Fukushima fue sobrecogedor. Canté ante gente que lloraba”

La soprano interpretó el 'Réquiem' de Verdi en un concierto en memoria de las víctimas del terremoto

Ainhoa Arteta, en un recital en Barcelona.
Ainhoa Arteta, en un recital en Barcelona. Efe

En estado de felicidad permanente. Así se describe la soprano Ainhoa Arteta (Tolosa, 1964), quien ha vivido este año algunas de las cosas más emocionantes de su vida: se ha casado, ha cantado en algunos de los mejores coliseos del mundo y ha estrenado un sobrecogedor Réquiem de Verdi en Tokio y Fukushima.

"La experiencia fue tan fuerte que verdaderamente me ha costado volver a mi ser", explica la soprano, que cantará el próximo día 19 en el Teatro de la Zarzuela, en una entrevista con Efe recién llegada de Japón.

Se trataba del concierto en memoria de las víctimas del terremoto y se habían programado sendas funciones en Tokio y Fukushima con el Réquiem. "Tokio estuvo muy bien; fue un éxito increíble, maravilloso, pero el de Fukushima fue sobrecogedor. Canté ante gente que lloraba. Fue una sensación única entrar en comunicación con personas que habían pasado esos momentos tan duros y terribles", detalla.

Regresó de Japón hace ya casi una semana, pero aún, dice, sigue cantando a Verdi en su interior: "La vivencia fue tan fuerte que verdaderamente me ha costado volver a mi ser". Fue con la Filarmónica de Tokio y el coro Fujiwara, dirigidos por Nicola Luisotti, de la San Francisco Opera House, junto a la mezzosoprano norteamericana Margaret Mezzacappa, el tenor italiano Francesco Demuro y el bajo italiano Ferruccio Furlanetto.

"En la vida hay que decidirse y hacer las cosas y no me asustó la posible radiación. El momento que viví en Fukushima con el público llorando fue sobrecogedor, pero, cuando terminó el último acorde, la sala se quedó en total silencio durante diez segundos. Nunca había vivido eso. Fue, de verdad, una comunión de almas que traspasó fronteras y miedos", recuerda.

El martes 19 ofrecerá un recital muy distinto en Madrid, en el Teatro de la Zarzuela, dentro del Ciclo de Lied que programa el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). De la mano del británico Malcolm Martineau, uno de sus pianistas preferidos, ha preparado un exigente repertorio, de Frauenliebe und Leben, de Schumann, a uno de los máximos ejemplos de la música española, Las siete canciones populares, de Falla.

"Es un recital purista. La primera parte es del amor y la vida de una mujer, con la obra de Shumann, más tres lieder de Strauss, y la segunda, las Baladas Italianas de Albéniz y las Siete canciones populares españolas de Falla", explica.

A Arteta le gustaría mucho cantar también en España el Réquiem y ya ha puesto a su agente en esa senda, aunque aún no sabe cuándo podrá ser, pero mientras tanto sigue con una agenda que impone. El 5 de diciembre estrenará en el Teatro de la Maestranza, de Sevilla, la producción del Teatro Regio de Turín de Manon Lescaut, de Puccini, dirigida por Pedro Halffter y con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. "Me siento una afortunada por la cantidad de música de maravillosos compositores que canto. Es algo tan maravilloso que solo puedo sentirme muy afortunada", se ríe.

Se casó por lo civil y tan en secreto que solo estuvieron presentes sus hijos, el pasado mes de julio, con su pareja desde hace nueve años, Jesús Garmendia, y solo puede decir, se regocija, que vive "en estado de felicidad permanente".