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La Ertzaintza cambia hacia sus orígenes

La policía autonómica recupera su cercanía a los ciudadanos y afronta la renovación de su estructura interna dos años después del cese definitivo de ETA

Una pareja de agentes de la Ertzaintza patrulla en San Sebastián.
Una pareja de agentes de la Ertzaintza patrulla en San Sebastián.

Ertzainas fotografiando a los turistas en La Concha, coches patrulla que ya pueden abrir las ventanas o agentes que han ido abandonando costumbres como mirar debajo del coche antes de montar en él. Son pequeños detalles en el día a día de un nuevo tiempo sin la violencia de ETA que dejan entrever la realidad en la que dos años después se está adentrando la policía vasca.

“Es otra forma de trabajar y de ir al trabajo”, resume Roberto Seijo, dirigente del sindicato mayoritario Erne. Seijo recuerda cómo antes de salir de casa miraban los bajos de los coches, al llegar adoptaban medidas de seguridad y cuando trabajaban, otros compañeros les tenían que proteger. Son cuestiones que “iban calando, que quemaban”.

La situación afectaba a la acción policial, ya que agentes que se sentían diana llegaban más tarde al lugar de un accidente o un robo. Agentes de paisano tenían que comprobar antes que la alarma era real, recuerdan tanto Seijo como uno de los agentes entrevistados, que prefiere guardar el anonimato.

“Esto empieza a ser lo que era al principio, lo que queríamos cuando entramos las primeras promociones”, señala uno de los primeros agentes de la Ertzaintza. Es una percepción que repiten todas las fuentes consultadas para este reportaje.

Juan Carlos Etxegarai, jefe de estudios de la Academia de Arkaute, explica que en un nuevo seminario que imparten a los agentes en activo (de policía de servicio a la ciudadanía) rescatan imágenes del despliegue, hace tres décadas, de la Ertzaintza, en las que los ciudadanos se acercaban a los ertzainas con curiosidad. El objetivo de este curso es que los agentes “sean por convicción propia, y no por orden de su mando, el motor del cambio de actitud”.

"Antes había quien nos veía con miedo; ahora la cosa cambia”, dice un agente

Volver a los inicios, pero solo en determinados aspectos, matiza un ertzaina, quien recuerda que la formación inicial, al contrario que la actual, estuvo dirigida por militares. También pone en valor el nivel de profesionalización, muy superior al de los primeros años.

Ese retorno a los orígenes supone un ejercicio de recuerdo para las primeras promociones, recalca Seijo. Pero, para otros, significa un “vuelco impresionante”, porque entraron en la Ertzaintza cuando la amenaza directa de ETA se hallaba muy presente y no han vivido la situación anterior.

La media de edad en la policía autonómica supera los 45 años, dato que recalca la profunda renovación de plantilla que deberá realizarse en los próximos años. La Ertzaintza se creó en 1982 desde cero, con promociones muy numerosas, ahora a las puertas de la jubilación.

El próximo paso llegará en 2014, cuando se incorporarán a la Academia de Arkaute 120 aspirantes a agentes. Será la segunda promoción del cuerpo que no conozca lo que es trabajar bajo la amenaza de ETA.

“¿Quién no quiere trabajar a cara descubierta cerca de su domicilio?”, se pregunta Etxegarai, quien, como el resto de la plantilla de la academia, no es policía. Un ertzaina que trabaja en Vitoria asegura que solo el hecho de abandonar el verduguillo tras el que han resguardado durante años sus identidades hace que en los ciudadanos “la mirada sea diferente. Antes había personas que nos veían con miedo; ahora la cosa cambia”.

“Esto empieza a ser lo que era al principio, lo que queríamos", opina un 'ertzaina' de las primeras promociones

Sí hay ertzainas reacios al cambio o recelosos ante el mensaje de que todo ha terminado, señalan desde el cuerpo. En la mente de muchos late la trágica cifra de 15 agentes asesinados por ETA. Algunos son “reticentes a decir que estamos en el final de la violencia”, explica Seijo, y muestran su contrariedad ante medidas como el hecho de no llevar casco.

El portavoz de Erne recuerda el caso de los incidentes en el partido de la selección vasca contra la boliviana las pasadas navidades en Anoeta. Pero lo que más predomina, apostilla, es el otro extremo: “La gente quiere hacer korrikas [patrullas a pie]”.

Con el nuevo tiempo abierto por el final de la violencia, la estructura de la Ertzaintza y el número de agentes dedicados a ciertas tareas se ha ido reorientando. El último cambio, la reforma integral de su estructura, conocida como Horizonte 2016, aspira a reforzar el área de seguridad ciudadana y la investigación.

El Departamento de Seguridad quiere que esa apertura se dé también en sus edificios, aligerando los muros de las comisarías o reduciendo sus perímetros de seguridad. La consejera, Estefanía Beltrán de Heredia, citó esta semana incluso la posibilidad de que los ciudadanos pidan cita previa para acudir a las comisarías.

“Nunca se ha abandonado el concepto de servicio a la ciudadanía”, defiende Etxegarai, quien asevera que los derechos humanos se han tratado en la academia de manera transversal en cada asignatura.

En Arkaute desde 1986, su jefe de estudios explica que, con la Ertzaintza como “objetivo” de ETA, la autoprotección suponía el 80% de los cursos de formación continua de los agentes. Los ertzainas “solo valoraban lo que tuviera que ver con las intervenciones, antidisturbios, prácticas de tiro… Ahora hay un cambio”, confirma. Ese tipo de formación se ha reducido en la actualidad a un 50% y deja espacio para tocar otros asuntos, desde la violencia machista a la atención a los mayores, pasando por la euskaldunización.

Reorganización

  • La reorganización de la Ertzaintza, conocida como Horizonte 2016, tiene como objetivo acercarla a los ciudadanos, responder a nuevas demandas y ganar en reconocimiento social. La nueva estructura se divide en dos áreas: protección ciudadana e investigación criminal. Desaparecen la división antiterrorista, la de tráfico y la de inspección y administración.
  • Seguridad Ciudadana ganará agentes provenientes de la lucha antiterrorista y de tareas administrativas. Además de la última promoción, 170 escoltas, otros 170 ertzainas destinados en la división antiterrorista, 45 de la USOT (encargados de intervenir llamadas, etcétera) y 70 dedicados a tareas burocráticas reforzarán esta área. De ellos, 140 se dedicarán a la investigación.
  • El número de mandos bajará de 190 a 161.
  • Erne critica que se vayan a realizar cambios en diciembre y reclama que se respete el calendario fijado para 2013. Plantea que los cambios se materialicen en enero.

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