Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Valedor abre una investigación de oficio sobre el arsénico en Puxín

El conflicto se ha enquistado entre vecinos, alcalde y Aquagest

Las autoridades ocultaron que el agua estaba contaminada

El Ayuntamiento ourensano tiene 15 días para responder

Vecinos afectados por el arsénico
Vecinos afectados por el arsénico

Tras dos años denunciando, incluso a gritos en los plenos municipales, que de sus grifos sale agua contaminada con arsénico, al fin una institución hace caso a los indignados vecinos de Punxín (Ourense). José Julio Fernández, Valedor do Pobo en funciones, ha iniciado de oficio una queja en la que reclama al alcalde, Manuel Vázquez (PP), el detalle de las medidas que tiene previsto activar para “controlar” la contaminación que afecta al agua de la traída y que duplica el máximo permitido por la legislación. El alto comisionado parlamentario “alertado por la situación precaria ante las concentraciones peligrosas de arsénico” reclamó el pasado lunes los análisis sobre la calidad del agua de consumo doméstico y las medidas adoptadas por la empresa concesionaria, la multinacional Aquagest. El Ayuntamiento tiene 15 días para responder.

La Comisión del Agua –un frente vecinal creado para luchar contra este veneno producido de forma natural en el subsuelo de la comarca– ha pagado análisis de su propio bolsillo y ha dirigido incontables escritos al presidente de la Xunta, al presidente de la Diputación de Ourense, a la alcaldía y a la Consellería de Sanidade. Nadie les ofreció una solución más allá de prohibir el consumo hace año y medio. A pesar de ello, Aquagest sigue cobrando los recibos del agua tóxica por la que el ayuntamiento paga un canon anual que supera los 107.000 euros, casi un tercio del presupuesto local. Desde el pasado mes de septiembre, otra empresa de la provincia de Pontevedra reparte un día a la semana garrafas de 19 litros que el ayuntamiento compra a tres euros la unidad. Ante esta “situación de indefensión de los habitantes de Punxín”, el defensor decidió “mediar en el conflicto” para investigar qué papel han jugado Administración local y empresa.

“Estábamos desesperados. Nos quejamos ante todo el mundo pero nadie nos hacía ni puñetero caso” asegura Joaquín Moldes, portavoz de los afectados. “Todos nuestros aplausos al Valedor do Pobo porque ya solo nos quedaba pasarnos a acciones de protesta mucho más radicales” explica casi entre suspiros de alegría. A los vecinos les “reconforta” que alguien les haga caso tras descubrir el veneno de casualidad cuando el anterior alcalde socialista privatizó el agua del pueblo, lo que provocó que sus recibos se incrementasen en un 300% en cuanto el actual alcalde popular accedió al cargo. “Punxín no le importa políticamente a nadie. Deben darnos soluciones ya” insiste alterado Moldes. Mientras, fuentes del ayuntamiento consultadas explican que responderán “en tiempo y forma” a la solicitud del Valedor.