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El manga colapsa Montjuïc

Colas de cinco horas y taquillas cerradas en un salón “desbordado”

Colas en el Salón del Manga. Ampliar foto
Colas en el Salón del Manga.

Se puede morir de éxito. Eso es lo que le está ocurriendo al XIX Saló del Manga de Barcelona, que ayer vivió en Montjuïc un desgradable colapso por la afluencia de público, con colas de más de un kilómetro que conllevaban hasta cinco horas de espera, lo que obligó a cortar la venta de entradas en taquillas ya a las 14 horas y poco después la venta anticipada por internet, ésta de manera definitiva. El fenómeno ya dio varias señales de alarma, que los responsables no acabaron de atajar, el primer día, jueves, con un incremento espectacular de la venta anticipada y, sobre todo, el viernes festivo, cuando, a pesar de que las colas ya amenazaban con el colapso, no se dejó de vender entradas hasta las seis de la tarde. “Estamos desbordados; no podemos jugárnosla más”, aseguró ayer a este diario el director del salón, Carles Santamaría, que atribuyó la situación a que este año el evento se concentra en tres días festivos y al estricto cumplimiento de las medidas de seguridad, que limitan el aforo a 9.500 personas.

Desde las 12 de la mañana, sin embargo, se regulaba de manera intermitente el acceso a los repletos pabellones de aquellos que ya tenían entrada. Una víctima de ese sistema fue Xavier Gotzens, que afirmaba que había hecho una hora de cola para sacar la entrada “más otras cinco para entrar”.

Las medidas adoptadas (“hemos suspendido la venta y dejado de ganar dinero para que pudiera acceder todo el mundo que tenía entrada; no se nos puede acusar de querer hacer caja”, exponía ayer el director Carles Santamaría) generaron la paradójica situación de que sobre las 18.00 horas se volvieron a abrir las taquillas una vez el salón había absorbido los visitantes que permanecieron, puesto que otros decidieron marcharse tras reclamar el importe de la entrada (siete euros), que en todos los casos fue abonado.

Pero hay fans irreductibles. Madison, Pazos y Temari, nombres artísticos de los personajes con los que se disfrazaron, salieron de Madrid en tren y llegaron a las siete de la mañana del viernes a Barcelona: directos a la cola. “A las 10, doblaba ya la esquina de la Avenida María Cristina; tardamos cinco horas”. Ayer (estoicos, repitieron) tardaron menos: a las 7 de la mañana volvían a hacer cola y en tres horas ya estaban en los pabellones. “Dentro se está relajado; comparado con otros salones del cómic que he ido, como el de Madrid, este es el mejor”, cree Temari.

No era de la misma opinión Dhaos, gestor de la página Comunidad de Ocio Friki, que creía que a los organizadores del salón “se les ha ido la olla con lo del aforo; son demasiado importantes como para permitirse estos errores”.

El Salón del Manga baraja trasladarse en 2014 a Gran Vía 2 y ocupar 50.000 metros cuadrados

Entre 5 y las 6 de la tarde el personal de acceso contabilizó 3.800 visitantes saliendo del pabellón 2, cuyo aforo era de 5.800 personas, según rezaba un cartel, un espacio donde se concentraban las ofertas editoriales, por lo que registraba más afluencia que el pabellón 1, en una distribución que la organización retocará para próximas ediciones. En cualquier caso, no se registraron incidentes.

Santamaría insiste en que no había señales que hicieran presuponer estas aglomeraciones y pone como ejemplo que “la venta anticipada del miércoles era la misma que la del año pasado”. El jueves y el viernes sí se disparó la venta electrónica, fenómeno agravado por el hecho de que el segundo día se permitía la entrada gratuita a aquel que fuera disfrazado practicando el cosplay. “La mitad de la gente vino así y esa aglomeración sí que no la esperábamos”.

La concentración en tres días, más el overbooking de otakus disfrazados unido a las normas de seguridad que se han aplicado “de manera más estricta que nunca” son las causas que según Santamaría explicarían la concentración de visitantes, mientras rechaza que la infraestructura del salón no haya crecido como lo ha hecho el evento. “Este año tenemos más gente contratada que nunca, somos más de 80 personas y todo el personal de limpieza y seguridad y hasta hay contratada una empresa experta en gestión de colas”.

Los organizadores ya habían intentado curarse en salud al acaparar 35.000 metros cuadrados después de que el año pasado recibieran 112.000 visitantes en los 18.000 metros cuadrados que ocuparon en Montjuïc, adonde llegaron desde La Farga de L’Hospitalet, donde se quedaron cortos los 11.000 que allí gestionaban. Santamaría baraja ya el traslado para el 2014 al recinto ferial de Gran Vía 2 para copar ahora unos 50.000 metros cuadrados.

El domingo las taquillas abrirán a las 8.30 de la mañana y se garantiza el acceso a los que tengan entradas anticipadas y abonos; la afluencia de gente marcará la venta de billetes.