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Experiencia vasca en el Canal de Panamá

Delvalle ha conseguido un contrato para implantar sus armarios eléctricos

Dependencias de la empresa Delvalle, radicada en la localidad alavesa de Oyón.
Dependencias de la empresa Delvalle, radicada en la localidad alavesa de Oyón.

Las empresas vascas de corte medio buscan su hueco en los grandes proyectos internacionales. Delvalle, radicada en Oyón (Álava) lo ha conseguido, al disponer de un contrato en el amplio cuadro de servicios industriales que coinciden en la ampliación del Canal de Panamá.

El caso de esta compañía alavesa, que en la actualidad se encarga de la fabricación de los armarios eléctricos del proyecto de ampliación de este canal, es uno de los pocos existentes en Euskadi. Pujó frente a las empresas Schneider y Rittal, dos de las líderes del sector, aunque finalmente la multinacional española Indra, adjudicataria del proyecto, apostó por Delvalle para desarrollar los armarios electricos. Sus 50 trabajadores se encargarán del diseño de las 300 plataformas que se colocarán en el canal panameño durante este otoño.

Más allá de la proyección de grandes empresas vascas como Iberdrola o CAF, las pymes también empiezan a hacerse notar en el extranjero. De las 158.538 empresas de este tipo en Euskadi, según los últimos datos publicados por la Secretaría General de Industria y la Pequeña y Mediana Empresa, tan solo unas cincuenta lideran los sectores en los que compiten o, al menos, compiten dignamente frente a firmas más poderosas.

Delvalle ha optado por la internacionalización en tiempos de crisis. “Estudié en Estados Unidos y vi la proyección que podía tener la empresa al apostar por la normativa americana UL”, cuenta Ernesto Fernández Lafuente, gerente de esta industria alavesa. Según precisa, son de las pocas entidades que disponen de dicha licencia, uno de los estándares de calidad con más prestigio en el mercado americano y canadiense. Y dentro de esa especialidad, la obtención de la licencia NEMA 4X —es la “primera y única empresa fabricante de armarios eléctricos de Europa”, dice, que dispone de ella—, supuso un punto a favor e infalible para que Indra se decidiera finalmente por la empresa afincada en Oyón.

El proyecto cuenta con un presupuesto total de 47 millones de dólares, de los que casi 3 están destinados a la fabricación de los armarios. “Hemos puesto los mejores y más caros sistemas de regulación de temperatura”, presume Fernández Lafuente. No es para menos: el Canal de Panamá es conocido por sus altas temperaturas, superiores en muchos casos a los 40 grados, y su asfixiante ambiente húmedo. “Están dotados con un sistema de autoregulación de la temperatura, no importa lo que haya fuera y disponen de wifi”, explica.

Delvalle ha tenido que especializarse debidamente para que sus armarios aseguren la estanqueidad de la instalación y que el contenido “ajeno” —uno de ellos, el efecto clima— no estropeen el interior de la instalación. “Tuvimos que someter a los armarios a unas pruebas que solo se pueden reproducir en laboratorio ya que en la naturaleza es casi imposible que se den”, cuenta. Su éxito ha propiciado que en el último año, por increíble que parezca, hayan aumentado su plantilla en un 30%. “Hemos apostado por la ingeniería pero saliéndonos fuera de lo común, porque cada día nos demandan cosas más raras”, precisa. La especialización, añadida a la internacionalización, son las dos principales variantes de la compañía, de origen familiar y con una historia de 38 años.

Además de este proyecto, Delvalle tiene otro entre manos otro proyecto internacional: la construcción de un túnel en Ankara junto a la potente multinacional Siemens. Han desarrollado un “sistema en aluminio compatible con el electromagnetismo” para que los usuarios de la infraestructura “no se vean afectados por las interferencias, algo muy habitual en estos conductos”, explica el gerente.