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El violador reincidente García Carbonell sale de prisión en Barcelona tras 18 años

El excarcelado no está del todo rehabilitado, pero el riesgo de que reincida es bajo

García Carbonell, en una foto de archivo.
García Carbonell, en una foto de archivo.

El violador reincidente Antonio García Carbonell se convirtió, este jueves, en el primer preso que abandona la cárcel en Cataluña en aplicación de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo sobre la doctrina Parot. Según confirmaron fuentes judiciales, García Carbonell salió de Quatre Camins, en La Roca del Vallès (Barcelona) alrededor de las 18 horas. A las puertas del penal le esperaba un nutrido grupo de familiares y amigos que le recibieron de froma efusiva. “Han llevado botellas de whisky y se han puesto a gritar cuando le han visto. Los funcionarios se han quedado estupefactos”, relataron a este diario fuentes penitenciarias.

El hombre, que tiene 76 años, ha pasado los últimos 18 entre rejas. A mediados de los noventa fue condenado a más de 200 años de cárcel por una ristra de agresiones sexuales y robos, con grandes dosis de violencia. En 2009, la Audiencia de Barcelona le aplicó la doctrina Parot. “Cumplía condena en 2025”, señalaron las mismas fuentes. La sentencia de Estrasburgo, sin embargo, le ha transformado en un hombre libre.

Fuentes penitenciarias consideran que García Carbonell no está del todo rehabilitado. “No está reinsertado. No solo no ha reconocido sus delitos; al contrario, se vanagloria de ellos”, indican esas fuentes. “Es una persona inadaptada, nunca ha aceptado el régimen penitenciario y ha mantenido una actitud de enfrentamiento con los funcionarios”, añaden.

Debido a su avanzada edad y a su menor vigor físico, sin embargo, el riesgo de que reincida —y, por tanto, de que sea un riesgo para la sociedad— ha disminuido de forma considerable, indicaron fuentes judiciales. Durante muchos años, García Carbonell actuó siguiendo un mismo modus operandi: junto a un acompañante, asaltaba a parejas en lugares solitarios a altas horas de la madrugada. Les amenazaba con palos y una pistola y, tras obligar al chico a abandonar al vehículo, agredía sexualmente a la mujer. En ocasiones, él y su compañero también aprovechaban para robar los objetos de valor a la pareja.

El caso de García Carbonell es singular, sobre todo, porque una de las agresiones sexuales que cometió en su prolijo historial delictivo llevó a prisión, por error, a dos marroquíes que eran inocentes: Abderazad Mounib y Ahmed Tommouhi. El caso ocurrió en 1991 en la localidad barcelonesa de Olesa de Montserrat. El excarcelado y otro individuo abordaron a una pareja de novios que se encontraba dentro de un coche, en un camino. Tras identificarse como policías, les golpearon con un palo; a continuación, les condujeron hasta un almacén cercano donde les ataron de pies y mano. Los dos hombres violaron a la joven por turnos. La víctima confundió a uno de ellos con el auténtico violador por su gran parecido físico y los dos marroquíes fueron condenados.

Tras conocer el contenido de la sentencia dictada por Estrasburgo, el abogado de García Carbonell pidió su excarcelación y la Sección Quinta de la Audiencia de Barcelona ha accedido a la petición.