El presidente de la Xunta pide ayuda a la oposición para salvar la sanidad

El presidente augura “grandes dificultades” si no se pacta la contención del gasto Toda la oposición rechaza los recortes y pide a la Xunta que escuche a la calle

Feijóo durante el debate
Feijóo durante el debate ÓSCAR CORRAL

La Xunta había alimentado en los últimos días grandes expectativas de que el debate sobre el estado de la autonomía despejase el camino para posibles pactos con la oposición. Y Alberto Núñez Feijóo se esforzó en su discurso de ayer en apelar a la colaboración de todos para lo que recurrió a los más variados argumentos, desde el ejemplo de los vecinos de Angrois, al “carácter solidario” de los gallegos o a su reciente reunión con todos los expresidentes de la Xunta vivos. Pero a la hora de la verdad el jefe del Ejecutivo autónomo apenas concretó los asuntos sobre los que cree posible un acuerdo. Es más sugirió a la oposición que escoja los temas “en los que se sienta más cómoda”, lo que acompañó de un ruego: “Les pido que colaboren en algo, que cooperen”.

 Su discurso inicial esbozó, no obstante, que su principal desvelo es corresponsabilizar a la oposición, o al menos a alguno de sus partidos, en los recortes sanitarios. Una semana después de que el Ministerio de Sanidad haya sacado un decreto que obliga a los enfermos crónicos a abonar parte de sus medicamentos (hasta un precio máximo de 4,2 euros por fármaco) y que todo el arco parlamentario, salvo el PP, le haya criticado por no oponer resistencia al Gobierno de Madrid, como sí han hecho otros presidentes populares, Feijóo subrayó que la factura de farmacia acapara 1.000 de los 8.000 millones de euros del presupuesto de Galicia. El final de su intervención incluyó una llamada al acuerdo “para preservar la sostenibilidad de la sanidad pública”. Pero fue por la tarde, durante el cuerpo a cuerpo con el resto de partidos, cuando esa invitación se convirtió casi en una súplica. Reclamó primero al BNG y después al PSOE un acuerdo para contener el gasto y al final avisó: “Quiero pactar el sistema sanitario, si no habrá grandes dificultades, estoy convencido de que usted puede echar una mano a la sanidad pública”, dijo al portavoz socialista, José Luis Méndez Romeu, que debutó en la sesión.

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Pero Romeu ya había fijado las líneas rojas del PSdeG. Había acusado a la derecha de “destruir deliberadamente el sistema de bienestar” y de practicar “políticas despiadadas”. “Le llama ahorro farmacéutico al desplazamiento del gasto, eliminaron 400 medicamentos que incrementaron su precio y ahora quieren que los crónicos tengan que pagar cada vez que acuden al hospital. ¿Sabe qué tipo de patologías son? ¿Sabe que son personas con una esperanza de vida tasada, de meses? Actúe con humanidad”, fue la respuesta del portavoz socialista. Romeu advirtió a Feijóo que no cuente con su partido para “introducir el negocio privado en los hospitales”. “La sanidad pública es irrenunciable, si pretende que la atención sanitaria dependa de la capacidad económica del paciente, nos va a encontrar enfrente. No cuente con nosotros”.

Esa mano que Feijóo tendió ayer por momentos a sus rivales nunca se dirigió a la tercera fuerza en el Parlamento que encabeza Beiras, y este último se ocupó de espantar con contundencia cualquier intención pactista que pudiera embargar al presidente de la Xunta: “Su nivel de incultura hace imposible el diálogo con usted”, le espetó. A Jorquera, sin embargo, el dirigente popular sí intentó embaucarlo: “Nos podemos entender si usted quiere”, le dijo el presidente al nacionalista. “Nos entendimos en la pasada legislatura con el catálogo farmacéutico”. Tampoco tuvo éxito el jefe del Gobierno gallego. “Para dialogar, escuche a la calle”, le espetó el portavoz del BNG, quien además le recordó que los acuerdos unánimes logrados en el Parlamento gallego habían sido revocados por el PP en el Congreso, como ocurrió con la petición de retirar las quitas a las víctimas de acciones preferentes.

Jorquera rechazó también la rebaja de medio punto porcentual en el IRPF a las rentas menores de 25.000 euros brutos al año, una novedad anunciada por el presidente solo unos días después de reconocer que subirá el impuesto sobre la gasolina y el gasóleo. Para el nacionalista, la bajada del impuesto de la renta es “el chocolate del loro”, ya que, según sus cálculos, dejará en el bolsillo de los beneficiarios unos siete euros al mes como máximo. Pese a que emplazó al presidente a aportar sus propios datos sobre el impacto de la medida, este respondió con el silencio. Como alternativa a este tímido retoque del tramo más bajo del IRPF por parte del PP, el Bloque propuso la subida del impuesto de la renta a los que más ganan y la implantación de tributos a los depósitos bancarios y a las superficies comerciales.

También el PSdeG pidió subir un punto la presión fiscal a los sueldos más altos. “Se recaudaría 50 veces más que con el copago”, calculó Romeu. El portavoz socialista advirtió que la rebaja del IRPF ahorrará en el mejor de los casos 84 euros anuales por persona. Y criticó que antes de llevarla a cabo los Gobiernos del PP subieron todos los tributos: “Aumentaron el IRPF, tasas de todo tipo en los servicios, el repago en la sanidad y en la educación, incrementaron el IVA, el impuesto de los carburantes y el canon del agua”. “El mayor incremento de la historia de España”, concluyó el debutante portavoz del PSdeG.

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