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Ramblistas de honor por pasión

Eduardo Mendoza, Joan Matabosch y el Bar Cañete, galardonados por promover la cultura barcelonesa

El director artístico Joan Matabosch junto a Xavier Trias y Joan Oliveras Bagués.
El director artístico Joan Matabosch junto a Xavier Trias y Joan Oliveras Bagués.

“Es la síntesis de todas las Barcelonas posibles”: así ha definido Joan Oliveras Bagués, presidente de la Asociación de Amigos, Vecinos y Comerciantes de la Rambla, la calle más emblemática de Barcelona durante la entrega de los premios Ramblistas de honor 2013, con el que se cerraba la fiesta mayor de la Rambla, que se ha celebrado durante toda la semana pasada.

Durante los últimos 50 años dichos galardones conmemoraron a personajes y entidades que divulgaban y promovían el prestigio de la Rambla. Ahora, por primera vez, se ha decidido ampliar el sentido de la ceremonia y encomiar a aquellos que favorecieron y difundieron la fama de toda Barcelona, con la intención explícita de convertir el galardón en “el reconocimiento más expresivo de la sociedad civil barcelonesa”, señala Oliveras.

Bajo estas premisas, se ha concedido un premio especial a título póstumo a Antoni Tàpies, fallecido en febrero 2012. Definido como “un barcelonés universal que ha situado Barcelona y Cataluña como referente en el mundo del arte”, el galardón ha sido recogido por Toni Tàpies, el hijo de un artista, cuya trayectoria se ha encargado de glosar su amigo y poeta Pere Gimferrer.

Los honorables ramblistas reconocidos este 2013 son el escritor Eduardo Mendoza, el director artístico Joan Matabosch y el dueño del Bar Cañete, ubicado en la Calle Unión, Josep Maria Parrado. “Toda la vida he sido un ramblista, todos los barceloneses lo son: no es la Rambla la que forma parte de mí obra, sino mí obra la que es parte de ella”, ha afirmado Mendoza, que ha hecho de Barcelona el escenario mayor de sus novelas, dejando de este modo “constancia de la vida, la cultura y la historia de la ciudad, convirtiéndola en una protagonista más de sus libros”, según recoge el acta del premio.

Destacado por su “dedicación, pasión e ímpetu”, Joan Matabosch –que en enero dejará de manera definitiva el cargo de director artístico del Gran Teatre Liceu para instalarse en el Teatro Real de Madrid- ha sido galardonado por sus 15 años de profesión y por su “extraordinaria capacidad para encontrar el equilibrio entre las propuestas más innovadoras y vanguardistas y los montajes más tradicionales de las óperas de repertorio.” Pero Matabosch se mostró más orgulloso de poder lucir un amplio pedigree ramblista: “Como estudiante, cuando iba al conservatorio del Liceo con mis padres, hasta hoy, como director del teatro, me he pasado prácticamente toda la vida bajando y subiendo la Rambla.” El ex director ha destacado, citando un párrafo de Una comedia ligera de Mendoza, que la adicción colectiva a la Rambla proviene “de su autenticidad y su personalidad”. Matabosch ha concluido su intervención con un inevitable “¡Viva la Rambla!”.

“Aunque se vaya a la competencia, como amante del Liceo y de la ciudad será un gran embajador para Cataluña”, ha añadido el alcalde Xavier Trías en referencia al ramblista Matabosch. En su opinión, su voz “es muy importante porque fuera de Cataluña es fundamental explicar lo que somos aquí… porque no estamos locos”. Y eso último lo precisó tres veces seguidas.