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Consulta con fecha de caducidad: 2014

El presidente de la Generalitat reclama el referéndum para el próximo año atenazado por ERC y exigido por la ANC

El nuevo centro cultural del Born, con las ruinas de las casas en la Guerra de Secesión.
El nuevo centro cultural del Born, con las ruinas de las casas en la Guerra de Secesión.

Tras meses de enconado conflicto, la Moncloa y la Generalitat intentan negociar la convocatoria de una consulta sobre la independencia de Cataluña, deseada por el Ejecutivo catalán y rechazada de plano por el Gobierno. Mariano Rajoy se abrió a dialogar con Artur Mas, en una carta en la que reclamaba al presidente de la Generalitat que las conversaciones no tuvieran “fecha de caducidad”. Una exigencia demasiado costosa para Mas, que ha fiado todo su mandato a hacer la consulta en 2014.

Pero, ¿por qué 2014? La fecha está recogida en el acuerdo de estabilidad parlamentaria que firmaron Esquerra Republicana y Convergència i Unió. “CiU y ERC se comprometen a trabajar todos los procedimientos formales, jurídicos, e institucionales posibles hasta el 31 de diciembre de 2013 para estar en condiciones, desde entonces, de convocar la consulta de acuerdo con el marco legal que la ampare, dentro del plazo del siguiente año”, dice el texto.

Esquerra asumió la fecha de 2014 solo a partir del programa electoral de las última elecciones

Una fecha solo prorrogable previo pacto entre los partidos firmantes. El acuerdo atenaza a Mas, que cuando propuso postergar el pulso con Rajoy a 2016 para negociar una consulta tolerada, se encuentra de frente con ERC y con la entidad que se ha erigido en guardián del soberanismo: la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

ERC se cerró en banda durante la negociación con Mas: o 2014, o nada. CiU se había resistido hasta entonces a concretar el proceso soberanista. Pese a que en los dos partidos que forman la federación nacionalista hay consenso en la necesidad de celebrar una consulta, la votación sobre la independencia puede comportar la ruptura de CiU. Pero la salud del matrimonio nacionalista no preocupa a ERC, que peleó para poner plazo a la consulta en 2014 por varios motivos.

Los republicanos lo incluían en su programa electoral para evitar la fuga de votos independentistas. También buscan evitar erosión por la izquierda: con la proximidad de 2014, ERC solo se comprometía a aprobar dos Presupuestos de la Generalitat, avalando dos tijeretazos seguidos a cambio de presumir ante los suyos de haber logrado el referéndum. En tercer lugar, fijando un límite temporal que solo se podía cambiar con un nuevo pacto ERC se curaba en salud por si CiU decidía volver a su anterior ambigüedad.

El 47% son independentistas, el 21,2% federalistas, y el 22,8% prefieren el statu quo actual

Esquerra asumió la fecha de 2014 solo a partir del programa electoral de las última elecciones, desenterrando una idea del exlíder del partido Josep Lluís Carod-Rovira. Pero la propuesta partió de la Asamblea Nacional Catalana, la entidad que nació en marzo de 2012 y que ha logrado, desde entonces, convocar las movilizaciones más masivas de las historia de Cataluña, en la Diada del año pasado y en la cadena humana de este año.

La ANC marcó en su hoja de ruta el 2014 como el año para convocar la consulta. La entidad, heredera de las asociaciones municipales que convocaron consultas alegales sobre la independencia desde 2009, fijaba el 2014 para preparar las reformas legislativas necesarias para convocar la consulta y por el tricentenario de la caída de Barcelona a manos de las tropas borbónicas, el 11 de septiembre de 1714.

La obsesión de Convergència, Esquerra, y la ANC es lograr la mayoría independentista. Por ello coinciden en que 2014 es la mejor fecha. Entre los motivos se incluye el simbolismo del 300 aniversario de la derrota que cada año conmemora Cataluña en su Diada. También actúa la geopolítica: 2014 es el año fijado por Escocia para celebrar su referéndum sobre la independencia (pactado con el Reino Unido), y según los dirigentes independentistas la coincidencia del proceso escocés con el catalán puede facilitar las complicidades exteriores necesarias para validar un proceso no tolerado por el Estado.

Todo ello sin olvidar el contexto. El independentismo está en su punto más alto de la historia: los soberanistas están más movilizados que nunca y el Estado independiente es ahora la opción favorita de los catalanes, según el sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat: el 47% son independentistas, el 21,2% federalistas, y el 22,8% prefieren el statu quo actual. Los partidarios de la independencia quieren votar antes de que la tensión por el proceso pueda derivar en un desgaste de sus partidarios.

CiU y ERC no renuncian a la fecha: este trimestre aprobarán la ley de consultas catalana, que quieren utilizar para legitimar una consulta si no hay acuerdo con el Gobierno del PP. La comisión parlamentaria del derecho a decidir, además, fijará la pregunta y la fecha de la consulta, todo apunta que para el 14 de septiembre de 2014, cuatro días antes que Escocia, para evitar que una probable derrota de los independentistas desmoralice a los soberanistas catalanes. Todo estará a punto para convocar la consulta antes de la fecha de caducidad y nada hace prever que pueda ser pactada con Madrid.