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‘Estelades’ en territorio ajeno

Los tres tramos de la Via en L’Hospitalet se cubren dos horas antes de la hora prevista

La cadena humana a su paso por L´Hospitalet del Llobregat.
La cadena humana a su paso por L´Hospitalet del Llobregat.

Dos horas antes de las 17.14 horas, los tramos 410 a 412 de la Via Catalana ya estaban cubiertos. Eran los que cruzaban la carretera de Collblanc a su paso por L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad de Cataluña en número de habitantes y la más importante que tiene el PSC.

Buena parte de los manifestantes se expresaban en castellano, como Francisco Ramos, de 57 años. Se declara “votante socialista de toda la vida”, aunque admite que en los últimos meses se ha “alejado del partido”. Reconoce sus dudas sobre la independencia, pero se dice “harto de que nos ninguneen”. El plural se refiere a los catalanes. Cree llegado “el momento de defenderse” y reclamar la secesión “si no hay más remedio”, ni que sea por una cuestión puramente económica.

“Si no hay más remedio estoy por la independencia”, dice un manifestante

El Ayuntamiento de L’Hospitalet se ha comprometido a no facilitar medios materiales ni humanos si se celebrara la consulta soberanista. Los socialistas votaron hace meses una moción junto al PP y Plataforma per Catalunya. Su alcaldesa, Núria Marín, también ha repartido octavillas en contra de la independencia. La calle expresó ayer otro sentir.

Familias de tres generaciones con las camisetas amarillas y las estelades inundaron los tres tramos hospitalenses, igual que toda Cataluña. Manuel Catalán, su esposa Olga y sus dos hijos eran uno de esos grupos. Son vecinos del barrio de La Florida, una de esas zonas que acogieron las olas migratorias de la década de 1960. “Sentimos la necesidad de venir para decirle a España y al mundo lo que queremos”, dice él.

Josep Terrats y su pareja Rosa Molina nacieron en el barrio Centre de L’Hospitalet, la zona más catalana. Aseguran que habían ido a la manifestación “porque lo llevamos dentro, para poner nuestro granito de arena”. Se apuntaron al tramo 0, el que no tenía asignado ningún territorio y ayer decidieron presentarse en esa zona.

El promotor cultural Jordi Mas y el juez Josep Niubó también estuvieron en la Via

Los conductores de autobuses, mano sobre mano hasta que acabase la Via, tampoco eran ajenos a lo que estaba ocurriendo ante sus ojos. “Vale que Rajoy no nos da el dinero que nos tendría que dar, pero los de aquí son unos corruptos”, tercia uno de ellos. En el bar de la carretera de Collblanc, su propietario admitía sin reparos que la manifestación le había llevado a levantar la persiana en festivo. “Para un día que hay trabajo tenemos que aprovechar”.

La cadena de L’Hospitalet era muy diversa. Entre los manifestantes estaba Meritxell Borràs, diputada de CiU y concejal de esta ciudad, o el juez de la Audiencia de Barcelona Josep Niubó y su familia. Se apuntaron hace semanas a la cadena y les asignaron ese tramo. El fue el primer instructor del caso Pallerols que acabó en condena por la financiación de Unió Democràtica y por la mañana ya había acudido a la ofrenda floral a Rafael Casanova. Nunca ha escondido su sentir nacionalista.

Ese crisol de culturas, que era el tópico empleado al inicio de la democracia, se reflejaba también en la Via. Entre los manifestantes se contaba una docena de bolivianos de la Asociación Espíritu de Santa Cruz de la Sierra, que cuenta con 320 socios. Su presidente, William Téllez, reside desde hace 12 años en L’Hospitalet, tiene la doble nacionalidad y asegura que aquella región “lucha por la misma causa que Cataluña”. Si hubiera consulta tiene claro que votaría sí.

El promotor cultural Joan Mas, de Mas i Mas, también era un manifestante más, junto a su esposa Mika, que se define “primero japonesa y después independentista”. La familia al completo, con los tres hijos, unieron sus manos por la independencia. Tampoco faltó el suegro, llegado del Japón. No para la Via Catalana, sino para el concierto celebrado anoche en el Auditori, pero aprovechando el viaje tampoco quiso faltar a la cadena.

“Si nos hubieran enviado al Delta del Ebre allí habríamos ido”, advierte otro manifestante que pide el anonimato y vecino del Guinardó. Es otro ejemplo de que la familia que se manifiesta unida permanece unida.

Ricardo acudió solo y reconoce que estos años ha votado al PP, al PSC y en las últimas elecciones optó por CiU. “Al menos Arur Mas está haciendo lo que dijo en campaña que haría”, explica en castellano. Tampoco tiene claro que la independencia sea la solución, pero sí reclama con ardor una consulta. “A la gente no se le puede negar el derecho a decir lo que quiere ser. No sé qué problema hay en que cada uno diga la suya”. Si se le pregunta si es partidario del federalismo, responde con escepticismo. “No estoy muy puesto en eso”.