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Manuel María vuelve a casa

La vivienda en la que nació el poeta chairego acoge la fundación creada para custodiar su legado de 12.000 libros

Manuel María, a orilla del Miño en A Terra Chá en 1994.
Manuel María, a orilla del Miño en A Terra Chá en 1994.

Tomar la decisión de impulsar e inaugurar una fundación, con algunas de las más relevantes agonizando a punto de cerrar sus puertas, es una propuesta que parece demasiado osada para los tiempos que corren. “A veces da un cierto vértigo pero es un reto que asumimos con ilusión”, responde con seguridad Alberto Ansede, secretario de la Fundación Manuel María de Estudos Galegos, que se ha inaugurado esta mañana, con el apoyo de varias instituciones y el respaldo incondicional de un largo listado de particulares que forman los Amigos de la Fundación.

Ansede responde en medio de todo el trajín previo al evento, que lleva preparando varios meses junto a Saleta Goi, presidenta de la Fundación y viuda del poeta Manuel María. Su trabajo ha consistido en conseguir que el legado del poeta al fin pase a estar todo reunido en el lugar del mundo que él más hubiese deseado: a Casa de Hortas, su casa natal en Outeiro de Rei. El lugar de su Terra Cha del que tanto hablaba este poeta de porte elegante, amigo de vestir traje con chaleco, y siempre dispuesto a recibir gente con sus escrutadores ojos claros y su mirada profunda, en una actitud aparentemente seria, pero que se ganaba a todos con el magnetismo que solo poseen los grandes contadores. Podía pasar horas contando interminables anécdotas que iban de los disparates del pintor Urbano Lugrís a sus correrías de juventud con sus amigos escritores en Lugo, como Anxel Fole, Celestino Fernández de la Vega o Luis Pimentel.

Sobre muchos de ellos habrá textos, correspondencia y fotografías entre los más de 12.000 volúmenes que poseía el escritor chairego, al lado de diversas obras pictóricas de artistas como Seoane o Castelao. Para celebrar la apertura de puertas, el acto de inauguración durará todo el día, mezclando la parte institucional por la mañana y el carácter más popular a lo largo de la tarde. “Quisimos pensar este acto en un espacio especial, la carballeira de Santa Isabel, que Manuel frecuentaba mucho y en el que escribió parte de su obra, creo que le habría gustado”, explica Alberte Ansede, secretario de la nueva entidad que hoy congregará a numerosos escritores y músicos en Outeiro de Rei, en una fecha también señalada, pues es la víspera del noveno aniversario de su fallecimiento.

En el acto participan desde compañeros de generación como Méndez Ferrín, Luz Pozo o Bernardino Graña a otros que han tenido afinidad personal y poética con el poeta chairego, como Marica Campo, Fernán Vello o Pilar Pallarés. Tampoco falta la música para celebrar la apertura de este espacio dedicado a uno de nuestros poetas más musicados, autor del texto “O Carro”, una de las canciones más populares de la música gallega, que hicieron célebres los históricos Fuxan Os Ventos, que actúan esta tarde para la ocasión junto a Uxía, María Manuela, Berrogüetto, Miro Casabella y Roi Casal. También está presente la magia del Mago Antón y la presentación corre a cargo de Xurxo Souto.

La idea es que la Fundación cobre vida tan pronto termine su acto inaugural, y que además de la programación estable y las visitas a grupos, promueva actividades por toda Galicia, “para expandir su obra y su legado, porque no se trata de estar de brazos cruzados esperando visitas”, avanza Alberte Ansede. Cuando el secretario de la Fundación habla del legado de Manuel María se refiere a algo más que sus textos de fuerte componente social, sino a sus múltiples facetas como editor, agitador cultural, personaje clave en la relación entre los músicos de Voces Ceibes y Raimon a través de los sellos discográficos Edigsa y Xistral y ante todo una persona de compromiso irrenunciable con el nacionalismo de izquierdas.

Pero además de esto, Manuel María podía sorprender a todos recitando fragmentos de la Biblia en verso, a medio camino entre la fábula y la solemnidad que el texto requería, o contar la vida y milagros de numerosos “toliños”, con los que presumía de empatizar más que cualquier otra persona.

Hoy Manuel María vuelve a casa, a la que ahora será su Fundación. En la Carballeira de Outeiro de Rei, cerca del Regato do Cepelo y la iglesia de Santa Isabel y es muy posible que el espíritu del poeta ande por allí presente tratando de tallar algún verso con su pequeña navaja. Con su traje, con su chaleco, con su porte elegante y echando alguna pequeña calada a un pitillo a escondidas, buscando la excusa perfecta para iniciar una buena conversación. Ya lo dice Alberte Ansede: “Es que Manuel era mucho más que un poeta”.