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Marca registrada

Polígono Pegaso

De industrias de cerámicas y ladrillos a la factoría de camiones que creó el INI

Publicidad mural de SKM Kremlin, de equipos de pintura en el polígono Pegaso. Ampliar foto
Publicidad mural de SKM Kremlin, de equipos de pintura en el polígono Pegaso.

Está en una esquina imposible, más bien el encuentro entre dos bloques de pisos que se ignoran entre sí, comunicados por un edificio de paredes redondeadas y una sola planta que parece empeñado en reconciliarles. La pared aparece pintada de amarillo con letras blancas que ponen SKM y debajo en letras negras la palabra Kremlin, y una aclaración necesaria: “Compresores de aire, equipos de pintura”. Anuncio tan soviético no debía pasar desapercibido y menos en 1976, recién edificadas estas casas y acabado de rotular este anuncio. En plena transición, ver la palabra Kremlin en una gran pintura en la pared debía llamar la atención. Tengamos en cuenta que estamos en la plaza del Mestre Clavé en Hospitalet del Llobregat, un lugar que en aquellos años estaba ocupado mayoritariamente por votantes del PSUC y que formaba parte del cinturón rojo de Barcelona.

Un siglo atrás estos terrenos estaban situados junto al canal de la Fabregada, adonde se estaba desplazando la numerosa industria ladrillera de Sants (cuyo rastro puede verse en dos anuncios cerámicos de Azulejos V. Porcar en la calle Constitución). Las empresas cerámicas se estaban instalando entorno a la carretera de Santa Eulàlia y en las inmediaciones del torrente Gornal.

El primero en situar su fábrica aquí fue Pau Cucurny en 1868, a quien siguió Joaquim Barella y Joan Romeu i Escofet que en 1878 abrieron sus instalaciones justo en el lugar donde nos encontramos. La Romeu y Escofet producía cubiertas y ladrillos, y se especializó en gres y mosaicos resistentes al fuego. Todos los mahones y las tejas del hospital de Sant Pau y la Santa Creu fueron confeccionados en sus hornos. Y las del mercado de Hostafrancs.

Una docena de fábricas se instalaron a principios del siglo XX en l'Hospitalet del Llobregat

En la década de 1880 vinieron primero la compañía Batllorí, y en 1885 la Llopis y la Cosme Toda. En la primera década del siglo XX había una docena de grandes fábricas ladrilleras en Hospitalet de Llobregat. De estos talleres salieron los azulejos blancos que cubrían paredes y techo de los túneles del metro, así como las tejas y remates vidriados que decoraron todas las grandes obras modernistas. Cuentan que el viejo Joan Romeu i Escofet vivía en la calle Pelayo, y que se desplazaba en tren hasta las inmediaciones de su empresa, a donde llegaba caminando. La fábrica aguantó hasta los años sesenta.

Los grandes cambios operados en la zona, la llegada masiva de mano de obra no especializada y la demolición de numerosas barriadas de barracas supusieron la construcción de nuevos núcleos habitados, comúnmente sin servicios ni transporte público, que solían estar cerca de alguna gran empresa y rodeados de zonas de cultivo. Ese sería el caso de la vieja Romeu y Escofet, reconvertida en la plaza Mestre Clavé y en los bloques residenciales del polígono Pegaso. Parte de los nuevos habitantes procedían de zonas afectadas, familias que habían de ser realojadas. Pero el grueso de la población eran trabajadores de la factoría de camiones que iba a iniciar su producción en la vecina Zona Franca.

El 1978 llega la empresa Pegaso, creada en los primeros compases de la posguerra por el Instituto Nacional de Industria, el famoso INI. Encargan al ingeniero barcelonés Wifred Ricart que se haga cargo de la nueva Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA), que se instala en la antigua fábrica Hispano-Suiza de la Sagrera. Allí se crea el logotipo de la marca —un caballo alado y mitológico—, que figurará en la parte delantera de los primeros camiones Pegaso I y Pegaso Diesel, presentados en la Feria de Muestras de Montjuïc de 1947. Desde ese momento se desarrollarán en la fábrica barcelonesa un gran número de modelos, pero en 1972 es evidente que las instalaciones han quedado obsoletas y se construye una nueva factoría en la Zona Franca, cuyos trabajadores se instalan en este polígono a partir de 1976 encontrándose con los problemas que crea la eclosión de la delincuencia juvenil y la llegada de la heroína.

Después de muchas protestas vecinales, en 1983 comienza a aplicarse el nuevo plan urbanístico y se abre un consultorio de la Seguridad Social, al que seguirá la estación Gornal de los Ferrocarriles de la Generalitat, y la llegada de las primeras líneas de autobuses. Mientras tanto, la empresa Iveco había adquirido Pegaso y sus talleres en la calle D de la Zona Franca. El polígono Gornal pasó a llamarse el Gornal a secas, mientras este polígono Pegaso pasaba de la periferia al centro. Con la pátina que otorga el tiempo, ahora el modesto anuncio de Kremlin parece un viejo mural bolchevique, un extraño bibelot en la pared.

La Romeu y Escofet dio

paso a la plaza Mestre

Clavé y a los bloques

del polígono Pegaso.

 La Romeu y Escofet dio paso a la plaza Mestre Clavé y a los bloques del polígono Pegaso.