Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La policía blinda el barrio del tiroteo en Sevilla para evitar una guerra de narcos

Cuatro detenidas por intentar robar al grupo implicado en la muerte de la niña de siete años

Controles policiales este jueves, junto a la zona en la que murió la niña. Ampliar foto
Controles policiales este jueves, junto a la zona en la que murió la niña.

La tensión aún se respira en sus calles. Los vecinos intentan volver a la normalidad. Olvidar el trágico suceso. El Cuerpo Nacional de Policía mantiene el dispositivo de seguridad desplegado desde la madrugada del pasado miércoles en la barriada de las Tres Mil Viviendas de Sevilla tras la muerte, dentro de su casa, de una menor de siete años durante una refriega a tiros entre clanes de la droga. El objetivo es evitar posibles represalias que incendien los ánimos. Ya en la madrugada de este jueves, cuatro mujeres fueron detenidas cuando intentaban robar en la vivienda de una de las familias que integran el clan de los Perla, implicado en la balacera, informa Efe. La casa estaba desalojada porque, según fuentes policiales, “el clan ha desaparecido del barrio por miedo a represalias”.

La investigación sobre la muerte de la pequeña, que ha sido enterrada en el cementerio de San Fernando de la capital hispalense, se encuentra bajo secreto de sumario. En la jornada de hoy, los agentes han permanecido en las inmediaciones de la vivienda de la familia de la niña buscando nuevas pruebas para poder dar con los autores de los disparos. La policía no ha procedido a ninguna detención.

La investigación sobre la reyerta está bajo secreto de sumario

La Policía Nacional mantiene la hipótesis de que la menor y sus padres —heridos en el tiroteo y que recibieron el alta médica en la madrugada de este jueves— fueron víctimas colaterales del ataque, que habría sido perpetrado seis o siete miembros del clan de Los Perla contra otras personas que vivían en la planta baja contigua a la de esta familia, ubicada en la calle Orfebre Cayetano González, una zona marginal conocida popularmente como Los Amarillos. La reyerta respondería a un ajuste de cuentas relacionado con las drogas, aunque no se descarta que el origen fuera un secuestro cometido hace unos meses. Los padres de la niña son familiares lejanos de otro clan de narcotraficantes instalado en la barriada de las Tres Mil Viviendas, Los Marianos, que en abril de 2009 estuvo implicado en un tiroteo que costó la vida a un joven de 17 años.

El dispositivo de seguridad desplegado en la barriada está basado en varios controles de vehículos en las calles adyacentes a la zona en la que se produjo el tiroteo. Pese a que la policía ha asegurado que se mantiene el mismo número de efectivos desplegados el miércoles en la zona, los vecinos aseguran que es “menor”. Esta presencia policial permitió, en la madrugada de hoy, la detención de cuatro mujeres que fueron pilladas robando en una vivienda del clan de Los Perla. Dos de las detenidas son menores de edad y han sido puestas en libertad con cargos tras derivarse el caso a la Fiscalía de Menores. Según los primeros datos policiales, las arrestadas pertenecerían al clan de Los Marianos y el robo respondería a una venganza por la muerte de la niña de siete años, quien, según la autopsia, recibió un solo disparo “mortal de necesidad” que le afectó a los pulmones y a las arterias del corazón.

La menor ha sido enterrada este jueves en el cementerio de San Fernando de Sevilla

Este incidente se suma al intercambio de disparos en otro punto de las Tres Mil Viviendas, en concreto, en la zona conocida como Las Vegas, durante la misma madrugada de la muerte de la pequeña. En el último mes, la barriada ha vivido varios episodios parecidos, la mayoría de ellos protagonizados por grupos de narcotraficantes.

Testigo de este repunte de la delincuencia es el presidente de la asociación de vecinos Martínez Montañés, Rafael Pertegal, quien ha advertido de este aumento de la conflictividad en la barriada. Pertegal ha hecho hincapié en la necesidad de reactivar el plan de regeneración social de las Tres Mil Viviendas puesto en marcha hace una década por la Junta, el Ayuntamiento y el Estado y que lleva paralizado desde junio, cuando su comisionado, Jesús Maeztu, fue nombrado Defensor del Pueblo andaluz. “Hay que hacer un mayor trabajo de reeducación de las familias si no de poco vale levantar un edificio o cualquier infraestructura que estará destrozada en pocos meses”, puntualiza. “Se ha quitado la intervención, hay educadores que se han ido a la calle y se han sufrido recortes en los talleres prelaborales, escuelas taller y en toda la formación de este tipo, reduciéndola a más de la mitad”, critica.