Marca registrada

El Conservatorio de la Infanta

La única escuela y orquesta femenina de España tuvo su sede en Gràcia

El letrero del Conservatori Femení, en la esquina de Gran de Gràcia con Montseny
El letrero del Conservatori Femení, en la esquina de Gran de Gràcia con MontsenyJOAN SÁNCHEZ

Parece sacado de una añeja película, de esas en las que la joven protagonista se educa en una estricta y rigurosa academia, hasta triunfar como cantante en los escenarios de medio mundo. Solo que esto no es ninguna película, y estas letras en la pared nos remiten a una de las instituciones más importantes y desconocidas de las muchas que ha tenido esta ciudad. Si preguntan por el barrio nadie sabrá decirles su procedencia. Inscritas en un plafón de cerámica, puede leerse el anuncio de un Conservatori Femení que anuncia clases de solfeo, piano, armonía, canto, violín, violoncelo, arpa, guitarra, rítmica e idiomas. Es fácil de ver, aunque parezca invisible. Solo hay que levantar la vista en la calle Montseny esquina con Gran de Gràcia.

A pesar de su gran valor, es la marca de esta sección veraniega que más me ha costado documentar, como si hubiese permanecido desaparecida para la crónica ciudadana. La historia que cuenta este letrero pertenece a la única escuela de música para mujeres, y a la única orquesta femenina que funcionó regularmente en nuestro país. Esta era la sede de una institución patrocinada por una sobrina del rey Alfonso XIII —que era una gran aficionada a la música—, y cuya directora era Isabel de la Calle, una conocida pianista madrileña que había sido alumna del maestro Amadeo Vives. Poco después, en 1919, el Conservatorio Femenino de Su Alteza Real la Infanta Isabel ya ofrecía clases con un cuadro de profesoras de primer nivel, como la pianista Carmela de Larrocha formada por Enrique Granados.

La institución fue patrocinada por una sobrina del rey Alfonso XIII y pianista madrileña

El 1928 se organizaron una serie de conciertos en Barcelona para recaudar fondos en beneficio de la Asociación Mundial de Defensa de las Mujeres. En estas veladas musicales participaron diversas artistas que en 1932 formarían parte de la Orquesta Femenina, dirigida por Isabel de la Calle e integrada sobre todo por alumnas del conservatorio de Gràcia. A su éxito contribuyeron las dos actuaciones de la Orquesta Femenina de París en el Palau de la Música Catalana, dirigida por la gran violinista francesa Jane Evrard. La repercusión de aquella gira histórica permitió atraer la atención de la prensa sobre la formación homóloga catalana.

A partir de ese instante, la joven orquesta comienza a dar conciertos y presenta en su formación a artistas como la arpista Mercedes Ramonatxo, la violinista Rosa García Faria o la pianista de ocho años Alicia de Larrocha, sobrina de Isabel de la Calle. A partir de 1936, la orquesta añade el nombre de la ciudad y pasa a ser la Orquesta Femenina de Barcelona. Mientras el Real Conservatorio de la Infanta Isabel se convierte en el Conservatori Femení que aparece en el anuncio. Entre los conciertos más conocidos de aquellos años iniciales cabe destacar el que dieron en el estudio de los hermanos Masriera, ese templete greco-romano que todavía se yergue tan orgulloso como insólito en la calle Bailèn.

El que ofrecen en la Biblioteca Popular de la Dona, fundada por Francesca Bonnemaison en la calle Sant Pere Més Baix. La gira que las lleva por localidades de toda Cataluña, de Tortosa a Figueras, y de Tàrrega a Girona. O el ciclo Concerts Vespertins que se sucedieron en la primavera de 1936 en diversos escenarios de la capital, interpretando piezas de Mozart, Haendel y Mendelssohn. Entonces eran una formación con 27 músicas, única al sur de los Pirineos y con un extenso repertorio.

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Una jovencísima Alicia de

Aquel verano estalla la Guerra Civil y la orquesta se disgrega. En la posguerra se ve obligada a cambiar su nombre por el de Orquesta Clásica Femenina, aunque por motivo ignorado el consistorio franquista no manda retirar el cartel redactado en catalán del Conservatori Femení. Pocos años después Isabel de la Calle se retira, y la dirección recae sucesivamente en la violinista María Dolores Rosich i Ventosa, en Carry de Montevar, y en Pilar Pérez Malla.

En esta etapa, la agrupación es nuevamente rebautizada como Orquesta Clásica Femenina Isabel de la Calle. En esos años mantiene una gran actividad, aunque ahora está formada por músicas cuya condición de mujeres les dificulta aspirar a la profesionalización. Durante aquellos años la orquesta realiza diversas giras por España y Europa, y gana varios premios en concursos internacionales.

A lo largo de la década de 1960 mantienen la tradición de ofrecer conciertos durante la Cuaresma por toda la provincia de Barcelona, aunque su actividad irá decreciendo hasta desaparecer bien entrados los años setenta. No obstante, su gran importancia en la historia de la equiparación femenina y en la lucha por una sociedad más justa, justificaría a mi juicio un mayor reconocimiento popular de su memoria.

 

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