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Los trabajadores acusan a Povisa de boicotear la huelga en Vigo

El comité afirma que la dirección traslada trabajadores a servicios sin mínimos asignados

Los sindicatos hablan de seguimiento “importante” y la empresa de solo el 15%

Trabajadores del centro durante la huelga
Trabajadores del centro durante la huelga

La huelga indefinida de Povisa ha empezado esta mañana entre acusaciones de los trabajadores a la empresa de “boicotear” el paro, al trasladar a la plantilla que está en sus puestos de trabajo a áreas que no tienen asignados servicios mínimos. Los sindicatos hablan de un “seguimiento importante” de la convocatoria, en tanto que la empresa lo reduce al 15% de los empleados.

Casi 1.400 empleados de este hospital privado de Vigo, que tiene asignada la atención pública de casi 140.000 personas mediante un convenio con el Sergas, están llamados a la huelga indefinida que hoy comienza en protesta por la retirada del convenio colectivo, que, en aplicación de la reforma laboral, ha sido sustituido por el sectorial de la provincia. La empresa se mantiene firme en su intención de no negociar con el comité de empresa, con el que no tiene previsto contacto alguno hasta el próximo 15 de septiembre. Un grupo de trabajadores han permanecido durante la mañana concentrados delante del hospital, antes de la asamblea prevista para las 15,00 horas de hoy. Los empleados que se han reunido a las puertas de policlínico han expresado su malestar con la empresa por su negativa a negociar y por el traslado de trabajadores a servicios como consultas o para atender las operaciones programadas, dos de las áreas que no cuentan con servicios mínimos.

La huelga está apoyada por todos los sindicatos que forman parte del comité de empresa excepto Omega, al que pertenece el colectivo médico, formado por unas 400 personas. Según fuentes del comité, la sustitución del convenio les afecta en menor medida que al resto de la plantilla, ya que la mayor parte de su sueldo no está sujeta a la tabla salarial en vigor. Según los sindicatos, la caída del convenio supone para los actuales trabajadores la pérdida de dos pagas extras, la reducción de otras dos y la conversión de parte del salario en un complemento fijo, lo que cifran en una pérdida salarial de en torno a los 500 euros mensuales. Denuncian además del endurecimiento de otras condiciones laborales. Según la empresa, el salario se mantiene para los actuales empleados, y se introducen mejoras sobre las tablas del convenio provincial para las nuevas incorporaciones.