El pulso festivo aleja los acuerdos pendientes sobre la paz y la memoria

El PP cuestiona la política de dejación del PNV ante la izquierda 'abertzale'

La 'txupinera' Jone Artola, junto a Marijaia, en el segundo día de las fiestas de Bilbao.
La 'txupinera' Jone Artola, junto a Marijaia, en el segundo día de las fiestas de Bilbao.fernando domingo aldama

El nuevo curso político se abrirá en septiembre con tensión en el Parlamento vasco. El pulso al que se asiste durante las fiestas de Bilbao, especialmente, está alejando las expectativas de acercamiento entre los principales partidos, y de una manera especial por parte del PP. Los populares, hasta ahora recelosos sobre la viabilidad de la ponencia de paz y críticos con la iniciativa del lehendakari, Iñigo Urkullu en favor de la convivencia, entienden que la fotografía que retrata la polémica en torno a la txupinera en Bilbao refuerza su posición, aunque se queden orillados. El PP cree que la izquierda abertzale se ha apoderado de la situación y que el PNV ha adoptado una postura de dejación, haciendo así imposible cualquier aproximación.

Más allá del avance en materia fiscal del PNV y PSE-EE en sus negociaciones, el Gobierno vasco centrará el interés desde septiembre en encarrilar sus Presupuestos de 2014 y dar un impulso a las iniciativas del nuevo tiempo de paz. Y lo hará en un escenario enrarecido después de un convulso verano que ha rescatado los enfrentamientos políticos de años anteriores.

El desafío en torno a la txupinera ha evidenciado que la izquierda independentista y el PP siguen aferrados a los extremos opuestos como en los tiempos de la violencia, pero también ha incomodado al PNV, obligado a encarar una enrevesada negociación para evitar el riesgo de incidentes que mancillen el reclamo de Bilbao durante sus fiestas.

Mientras todos los partidos, a excepción del PP, se felicitan por el acuerdo alcanzado dos horas antes del lanzamiento del txupin, miembros de la negociación admiten que se ha evidenciado el control que la izquierda radical tiene sobre estas manifestaciones populares, alentado, sobre todo en este caso, por el caldo de cultivo que ha supuesto la intervención del delegado del Gobierno, cuya indignación continúa latente. Algunos concejales se sorprendieron ayer al conocer que la txupinera, Jone Artola, mantuvo con absoluta normalidad sus funciones, ataviada con el traje oficial. Artola fue jaleada en diferentes escenarios festivos. Ante estas reacciones, el PP y las víctimas del terrorismo creen que la izquierda abertzale “se ríe de la legalidad”. No obstante, Artola ya lanzó un cohete alternativo apenas una hora después de acabar el acto oficial del sábado, en el Arriaga.

El PNV es consciente de este pulso abertzale, pero no quiere entrar en una disputa porque es consciente de su escasa rentabilidad. Precisamente esta postura también molesta a los populares porque consideran que es una “dejación más” ante la “supremacía” de los radicales.

PNV y Bildu-Sortu coinciden, no obstante, en la desvirtuada figura que representa un delegado del Gobierno en Euskadi, sobre todo desde el punto de vista de su anhelo soberanista. Pero el portavoz jeltzale en el Congreso, Aitor Esteban, admitió ayer que “no es fácil eliminarla” dado que forma parte de la Constitución. Esteban respondió así en la Cadena Ser al llamamiento de Sortu al PNV para consensuar a partir del próximo mes de septiembre iniciativas encaminadas a derogar en el País Vasco la figura del delegado del Gobierno, desempeñada ahora por Carlos Urquijo. La izquierda abertzale seguirá recabando este apoyo con toda intención. Ayer, su dirigente Joseba Permach dijo que “las actuaciones del Estado y sus delegados en contra de Euskal Herria se multiplican este verano” porque sus impulsores tienen “miedo al proceso abierto en Euskal Herria”.

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