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La Biblioteca de Cataluña será el “cerebro ordenador” del cómic

El centro cuenta con 12.000 álbumes y un millar de cabeceras

La sala de lectura de la Biblioteca de Cataluña.
La sala de lectura de la Biblioteca de Cataluña.

La fotografía catalana no tendrá museo propio pero será el del Museo Nacional de Arte de Cataluña quien marque las líneas maestras de la colección. El mundo del cómic tendrá más suerte porque sí dispondrá del Centro de las Artes del Cómic y la Ilustración en Badalona (el CACI), pero su “cerebro ordenador” no estará ahí sino en la Biblioteca de Cataluña (BC). Así lo está concibiendo el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, cuyo gabinete parece ahora dispuesto a arrancar definitivamente el proyecto creando el organigrama y tras anunciar hace unas semanas la formación de un equipo de expertos que empezará en septiembre a trabajar para formar la colección que ha de ser la base patrimonial catalana en ese ámbito y que nutrirá en parte el centro.

“La colección de cómic e ilustración que ha de configurar el fondo nacional en esa materia ha de estar en la cabeza de alguien y esa ha de ser la de la Biblioteca de Cataluña, que ha de documentar, catalogar y conservar en su depósito esa parte del patrimonio cultural catalán, ha de ser su cerebro ordenador”, fija Mascarell. La elección del centro no es por azar: la BC cuenta con una unidad gráfica formada por más de un millar de cabeceras de cómic, unos 12.000 álbumes y otros materiales como folletos y carteles (entre estos últimos, todos los del Salón del Cómic, por ejemplo). Entre sus fondos se encuentran también los de figuras históricas como Junceda y lo de autores contemporáneos como Mercè Limona, Josep Maria Madorell, Cesc, Roser Capdevila y Carme Solé Vendrell, entre otros.

El titular de Cultura no ve incompatible esa función de la biblioteca con la creación del CACI. “Hoy no sabemos ni de qué material disponemos en Cataluña; lo prioritario es crear ese fondo de cómic e ilustración, controlar dónde está y en qué estado, documentarlo y conservarlo; y la creación de ese fondo es radicalmente diferente a la labor de difusión y promoción”, apunta el consejero, en lo que tácitamente se vislumbra una función más divulgativa para el CACI. Mascarell no descarta que pueda ser en 2016 cuando se abra el centro —estaba previsto para 2014—, si bien admite que "ni están ni tenemos" los ocho millones de euros que la Generalitat, a través del anterior consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras, se comprometió a aportar en enero de 2010. El ayuntamiento de Badalona ya ha invertido 3,4 millones de euros en la adecuación de la antigua fábrica de 1899 que lo albergará.

Mientras, la comisión de expertos (cuya composición se hará pública el mes que viene), empezará su caza de viñetas entre instituciones y particulares, en este último caso con la posibilidad incluso de adquirir el fondo localizado, a cargo del presupuesto general de Cultura puesto que el CACI no tiene personalidad jurídica propia sino que depende de la Dirección General de Patrimonio. También a instancias suya podrá solicitar que sean declarados Bien Cultural de Interés Público. Los documentos que se vayan recogiendo (ya sean adquiridos o si quienes los cedan así lo permitan) quedarán depositados por ahora en la Biblioteca de Cataluña.