JOSÉ LUIS LÓPEZ / Voluntario de Cruz Roja

“Lo mejor es el compañerismo y la colaboración”

El cordobés, conductor de ambulancia, dedica sus vacaciones a coordinar al equipo que atiende a los viajeros magrebíes

José Luis López, voluntario de Cruz Roja en el Puerto de Algeciras
José Luis López, voluntario de Cruz Roja en el Puerto de AlgecirasANDRÉS CARRASCO

Con 34 años, el cordobés José Luis López ha vivido ya 10 ediciones de la OPE como voluntario de la Cruz Roja. Aprovecha sus vacaciones de verano para trasladarse a Algeciras y formar parte del dispositivo de 200 personas que la Cruz Roja desplaza al puerto para atender a los viajeros magrebíes.

López es conductor de ambulancia y cuando comienza el operativo se convierte en adjunto al responsable de Cruz Roja en la OPE. Entre los peores momentos que ha vivido en el puerto algecireño recuerda especialmente uno, cuando tuvo que atender a un varón magrebí aquejado de una dolencia cardiaca. “Sufrió un infarto, nos avisaron y tuvimos que sacarlo de la parada antes de trasladarlo al hospital. Algo que no es lo habitual”, asegura López. “En la mayoría de las ocasiones, nuestras atenciones se limitan a tratar síntomas propios del cansancio que provocan las continuas horas de conducción”. Desde que se inició la OPE 2013, hace un mes y medio, los servicios sanitarios han atendido a casi 350 personas en su mayoría con síntomas de carácter leve, como mareos, golpes de calor, agotamiento o dolores intestinales.

“Este dispositivo es apasionante, porque convivimos personas de toda España. Este año hay compañeros de Salamanca, Madrid, Asturias, Jaén…”, asegura López quien valora de esta convivencia “el compañerismo y la colaboración existente a la hora de actuar”. Aunque su labor es organizativa, este cordobés se baja al terreno cuando la situación lo requiere, desplazándose a las distintas parcelas de embarque para apoyar a los equipos que componen las tres ambulancias que operan durante la OPE en el puerto de Algeciras.

“A veces tenemos que actuar como psicólogos”

Ana María Moncada, algecireña de 48 años, trabaja como informadora en distintos puntos del puerto de Algeciras desde 1999. Se encarga de explicar los servicios disponibles en las instalaciones portuarias a los miles de viajeros que se concentran estos días en las diferentes zonas de pre-embarque. Además, esta algecireña que ha vivido 30 años en Francia, en su condición de supervisora, acude a los requerimientos de otros muchos compañeros de la OPE, para hacer de traductora.

“Los problemas con los que nos encontramos en la mayoría de las ocasiones, están relacionados con los billetes”, asegura la informadora. “En muchas ocasiones, ante el gran número de viajeros que se concentran aquí y el calor que hace en las zonas de embarque, tenemos que actuar como auténticos psicólogos. Las personas se ponen nerviosas y hay que apelar a la calma”, añade.

A pesar del estrés que produce el trabajo sobre el terreno durante la OPE, Ana María Moncada “estaría encantada de poder formar parte del operativo, durante más tiempo”, ya que su contrato de este año se limita a 13 días. “Son muchos los factores que influyen para que no se nos contrate por más tiempo. Por un lado, la reducción del número de viajeros en los últimos años y por otro, los recortes, porque aquí también ha habido recortes”, asegura la informadora de quien dependen otras 10 personas por turno.

Ana María Moncada tiene muchas cosas que contar de los años en los que ha trabajado en la OPE, pero una de las imágenes que se la ha quedado grabada fue cuando, en una de las parcelas de embarque, vio como “una familia bastante numerosa transportaba sobre el vehículo en el que viajaban otro turismo sin ruedas”. En otra ocasión, la informadora pudo comprobar como “un magrebí embarcó con destino a Tánger y dejó a su esposa en el puerto, sin documentación, billete o papel alguno, porque quería separarse de ella”, recuerda aún atónita.

“En momentos de avalancha, es bonito ver cómo todo el mundo colabora, como los compañeros hacen piña para atender en poco tiempo, con un grupo de 18 personas por turno, a cientos de viajeros que requieren de nuestros servicios”, añade el conductor.

A pesar de las dificultades económicas, el operativo que Cruz Roja desplaza hasta el puerto algecireño para esta OPE cuenta con tres ambulancias, un Centro Móvil de Coordinación y otros vehículos para la atención de los viajeros en las distintas parcelas de embarque.

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ADEL FELLOUS Responsable de los auxiliares del Llano

“Los ‘pollitos’ somos como la infantería”

Adel Fellous, madrileño de 29 años y técnico superior de Administración y Finanzas, es uno de los responsables de los auxiliares del Llano, el área de recepción y aparcamiento de la Operación Paso del Estrecho, para la que comenzó a trabajar en 2004. Su labor es la de coordinar el trabajo de los denominados pollitos, como se conoce vulgarmente a quienes, a pie de campo, se encargan de dirigir el tráfico y señalar a los viajeros el lugar por el que tienen que embarcar, dependiendo del billete que posean. “Debemos conocer el puerto y los lugares de estacionamiento de los vehículos como nuestra casa, ya que de nuestro trabajo depende, en gran parte, la agilización de los tráficos y la reducción de muchas esperas”. “Los pollitos somos como la infantería de la OPE, su motor principal”, añade.

Adel Fellous es una de las personas que trabaja en el dispositivo durante toda la fase de salida de la operación. Su tarea de coordinación del personal comienza días antes del 15 de junio y terminará pasado el 15 de agosto, cuando la Dirección General de Protección Civil de por concluida la primera fase del operativo.

Este año los auxiliares del Llano en Algeciras son unas 200 personas, en su mayoría, según su responsable, “jóvenes y estudiantes que tratan de ganarse unos euros durante el verano”. Los pollitos (llamados así por el color amarillo que tenían sus uniformes) suelen ganar entre 900 y 1.000 euros al mes, pero no son muchos los que participan en el operativo durante los dos meses de la fase de salida. “Aquí también ha habido recortes en personal”, afirma.

El responsable de los auxiliares de Llano del puerto algecireño insiste en que “hay que tener mucha psicología para ayudar a estas personas, porque lo que pretenden al llegar aquí es embarcar cuanto antes y cuando hay una avalancha como la de este fin de semana, las esperas se suceden y se incrementan. Es ahora cuando debemos tener mucha mano izquierda para evitar conflictos”. “Somos los que nos comemos los problemas”, afirma Adel Fellous, quien aún recuerda cómo hace seis años, un cliente llegaba tarde al embarque y se saltó el control policial con su coche, lanzándose contra la rampa del barco que ya estaba subiendo. "Al final, el vehículo cayó al mar”, concluye.

“La OPE es un puzle muy bien encajado”

Jesús Franco, uno de los responsables de la Policía Portuaria de Algeciras —el que mayor flujo de vehículos soporta en la Operación Paso del Estrecho— está al mando de 120 agentes portuarios y más de 80 auxiliares. Juntos se encargan de velar por la seguridad en el recinto, su conservación y la coordinación en pasarela dentro de las zonas de embarque. Por ello, para Jesús Franco, gaditano de 46 años, “el papel de quienes forman parte de su equipo es vital para el buen desarrollo de los acontecimientos, ya que se trata de coordinar el movimiento de miles de vehículos”. “La OPE es un puzle cuyas piezas encajan perfectamente”, añade.

En 1985 participó por primera vez en una campaña y desde entonces ha vivido numerosas experiencias. “En 2008 fuimos capaces de evacuar desde Algeciras a 11.500 turismos en un solo día”, recuerda con orgullo Jesús Franco, a la vez que reconoce mantener cierto nerviosismo e incertidumbre ante lo que se le avecina este fin de semana en el puerto algecireño. Según las previsiones, se espera la llegada de entre 30.000 y 50.000 viajeros.

Este responsable de la Policía Portuaria ha ido cosechando anécdotas de todo tipo a lo largo de los años. De entre tantas experiencias, destaca el momento en el que unos padres de origen magrebí se olvidaron a sus hijos en el puerto y embarcaban con destino a Tánger. “Es tanta la premura con la que llegan y tienen tantas ganas de embarcar que el matrimonio dejó a sus hijos en la estación marítima sin percatarse de ello”, comenta el policía. Franco también recuerda especialmente el día en el que descubrieron a una mujer muerta. “Estaba envuelta en una alfombra que la familia colocó en la baca de la furgoneta en la que viajaban”, explica. Según el responsable de la Policía Portuaria, “la mujer murió por el camino y su familia trató de ocultarla, para seguir sin problemas su ruta y poder darle sepultura en su país”.

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