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pactos

La mala experiencia del PSE con Bildu en Gipuzkoa ayuda al pacto con el PNV

Los nacionalistas siempre han recelado del apoyo socialista a Garitano

Rafaela Romero, desde su escaño, habla con Martin Garitano en las Juntas de Gipuzkoa.
Rafaela Romero, desde su escaño, habla con Martin Garitano en las Juntas de Gipuzkoa.

El PNV siempre ha recelado de la aproximación del PSE-EE a Bildu en Gipuzkoa, sobre todo en el último año, porque entiende que es un ensayo político de largo alcance sobre el planteamiento atribuido a Jesús Eguiguren de acercar posiciones de izquierda en tiempos de paz. Además, los socialistas han alimentado esta fundada intuición mediante sus acuerdos en materia de política fiscal con la coalición abertzale y favoreciendo luego que el gobierno de Martin Garitano sacara adelante sus presupuestos de 2013.

Pero al igual que le ocurrió al PNV un año antes, cuando también favoreció la aprobación entonces del primer presupuesto de Bildu, el PSE-EE se siente defraudado. La coalición soberanista no ha respondido a las expectativas de la apuesta económica que se pretendía al apoyar las cuentas forales, según repiten ahora los principales dirigentes del socialismo guipuzcoano. Además, para ensanchar este progresivo alejamiento entre ambas formaciones se ha cruzado la reapertura judicial del caso Errebal, donde Aralar siempre ha visto un posible delito de prevaricación en materia urbanística colocando el dedo acusador sobre el entonces alcalde de Eibar, Iñaki Arriola, el líder del PSE en Gipuzkoa.

Al admitir este desencanto por la mala experiencia con Bildu, el PSE-EE allana la vertiente política de las negociaciones abiertas con el PNV en busca de un pacto institucional, ahora focalizado en la fiscalidad. Los nacionalistas se quedan sin un argumento recurrente cuando las conversaciones entre ambos partidos enfilan la recta más política, que se sustanciará a primeros del próximo mes de septiembre, Lógicamente, ante semejante escenario, la coalición abertzale dispone de un argumento interesado para alejarse de las desavenencias sobre el impulso económico y reducir la razón de la ruptura con su socio presupuestario a las pretensiones socialistas de rango superior para confluir en un sólido acuerdo “de país” con el PNV.

Además, este alejamiento entre PSE-EE y Bildu en Gipuzkoa tranquiliza al núcleo duro de la dirección socialista. La escenificación del desacuerdo con los abertzales, evidenciada por Rodolfo Ares en la ponencia de Paz y Convivencia sobre una cuestión tan sensible como es el suelo ético, tendría una difícil justificación si en uno de los territorios se asiste a un acuerdo de semejante importancia como es el presupuestario. De paso, con el desengaño del PSE en Gipuzkoa, el PNV logra indirectamente que se proyecte la incapacidad de Bildu para mantener acuerdos de gobierno y así se retrate su soledad política.