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GREC-2013 / TEATRO

Humor desigual

Carme Portaceli ha tejido un patchwork' escénico dispar con el hilo conductor de un televisor

Manuel Vázquez Montalbán, en concreto su libro póstumo La Aznaridad, en el que mostraba con ironía lo que fue el gobierno del PP presidido por Aznar, ha inspirado lo último de Carme Portaceli, un cúmulo de acciones disparatadas sobre la situación actual que vivimos, ya saben, crisis, recortes, corrupción, etcétera, escritas por Albert Boronat, adaptadas por ambos e interpretadas por cuatro de sus actores habituales. Jordi Prats se suma a ellos con su saxo y Rosa Maria Sardà pone la voz a los textos del autor de la serie Carvalho. Con todos estos elementos, Portaceli ha tejido un patchwork escénico desigual con el hilo conductor de un televisor que, aunque invisible, interpreta los sucesos para nosotros influenciándonos. Y es precisamente sentados frente a ese televisor que no está cómo los cuatro intérpretes empiezan y acaban la función; en el ínterin y a lo largo de casi una hora y media, protagonizan escenas que podrían pasar por fragmentos de programas televisivos desde un desvarío futurista.

TELEVISOR & MISÈRIA DE LA II TRANSICIÓ

Autor: Albert Boronat.

Dirección: Carme Portaceli.

Intérpretes: David Bagés, Lluïsa Castell, Gabriela Flores, Albert Pérez.

Teatre Romea, Barcelona.

Festival Grec

No sé cuáles son las influencias humorísticas de Boronat y Portaceli a la hora de enfocar su mirada de la actualidad, pero me pareció ver algo de los Accidents Polipoètics en escena, su tono al recitar, y de los Martes y Trece, esas muecas deformadas por tics en los rostros de los intérpretes; me vino a la mente algún gag de la estupenda serie Little Britain e incluso alguna idea desarrollada por Autobús de Campanya, ese individuo o colectivo que está arrasando en Twitter con su mordaz glosa de lo que está siendo nuestra baguette de panificadora de cada día. A menudo, sin embargo, el humor presente en Televisor & Misèria de la II Transició, título que por cierto ya es una cuchufleta del brechtiano Terror y Miseria del III Reich, cae en un registro tosco, torpe y forzado, ahí estarían, por ejemplo, las canciones, que también las hay.

Entre las escenas más logradas destaca la del hospital, con una Gabriela Flores embarazada de 36 meses por culpa de la lista de espera, una Lluïsa Castell que se desdobla en médico cirujano y enfermera enamorada de él, graciosísima; un Albert Pérez como paciente que colabora de voluntario y un David Bagés que se deja abrir en canal antes de asumir el papel de comercial de una empresa dedicada a la venta de órganos. Una entrevista de trabajo a un parado con master, una manifestación vista por dos mossos d'esquadra y por dos víctimas de sus porrazos, una tertulia política y la retransmisión de un partido de fútbol con todos los imputados actuales en las alineaciones de los equipos completan lo mejor de la propuesta.