Canciones y sonrisas para el sueño olímpico

Decenas de artistas actúan en Las Ventas para apoyar la candidatura de Madrid 2020

Joaquín Sabina, durante el concierto en Las Ventas.
Joaquín Sabina, durante el concierto en Las Ventas.CLAUDIO ÁLVAREZ

El gesto de anoche en La Ventas: la sonrisa. Daba igual ser artista que espectador, periodista, grupie, fan, camarero, o el que alquilaba los cojines “para que no te duela el culo con la piedra del asiento”. Sonrisas con un sueño detrás: convertir a Madrid en sede de los juegos olímpicos de 2020. El tercer intento. “Puede que ya se cumpla el refrán de a la tercera va…”, dejaba en suspensión un padre a su niña pequeña a las puertas de la plaza de toros, momentos antes de entrar. El sueño de la hija mayor, en esa indefinida edad preadolescente, era ver de cerca “a los Auryn”, uno de los grupos que encandilan ahora a las quinceañeras y a las que aún les queda unos años para serlo.

Y en la plaza, dentro, aún con la luz del día ya empezaban a desfilar los primeros artistas de la quincena que completarían la velada. “Vamos, que nos perdemos a Pignoise”, le decía, apresurada, otra jovencita a su amiga mientras ya sonaba la primera de las canciones del grupo del ex futbolista del Madrid, Álvaro de Benito.

Con la sonrisa también en la cara, pero pelín nervioso, unos pisos más arriba, en uno de los tendidos altos que Las Ventas habilitó como camerinos para los artistas, un Joaquín Sabina se hacía de cruces al verse de nuevo en uno de sus recintos favoritos. “Yo no tengo un corazón muy olímpico”, reconocía, “pero me apetecía volver a hacer aquí el paseillo”. Idéntica confesión, con algún matiz, repitió minutos después ya sobre el escenario, cuado volvió a enfrentarse ante ese público madrileño que tanto le quiere y le echa de menos. El ex baloncestista Fernando Romay, y la comentarista deportiva de TVE, Desireé Ndjambo, que ejercieron anoche de maestros de ceremonias, no necesitaron decir su nombre cuando el gentío intuyó que el cantautor de la voz de lija iba a salir a cantar tras la tanda del grupo Lagarto Amarillo. Yo me bajo en Atocha y, por supuesto, Pongamos que hablo de Madrid, que se la dedicó con ironía “al pobre sr. Bárcenas”, fueron sus dos canciones, y acaso de las más coreadas de la noche, a pesar de que entre el público había mucha gente joven. O, más bien, muchas familias enteras. Y que también contó con la asistencia del Príncipe Felipe.

Los grupos y cantantes eligieron dos canciones de su repertorio, y todos tiraron por las que más referencias hacían de Madrid. Si las de Sabina eran evidentes, no lo fueron menos La chica de ayer de Nacha Pop, con su referencia al Penta, uno de los bares míticos de los 80 que aún sobrevive en el barrio de Malasaña. Nacho García Vega, que mantiene viva la llama del grupo, sonreía también por que sus dos canciones elegidas (Nadie puede parar fue la otra), eran las que se incluyeron en las dos caras de su primer sencillo, editado en 1980. “Es como si no ha pasado el tiempo” decía. “Ojalá consigamos los juegos olímpicos si sirve para dar trabajo a la ciudad”.

Sin embargo, para Álvaro Urquijo, lider de Los Secretos, “muchas cosas han pasado en Madrid en las últimas décadas y casi todas malas: atentados, intentos de golpe de estado… así que es hora de que nos pase algo bueno”. “Que nos den los juegos olímpicos, nos lo merecemos”

Las ganas de que pase algo en Madrid que sea bueno, que mueva esta ciudad en sentido positivo, era compartido por todos, sobre todo por los más veteranos, que vivieron tiempos de esplendor en la ciudad. Teo Cardalda, del dúo Cómplices, lo dijo al cantar Es por ti y Los tejados, y Pablo Carbonell, ilusionado además por que era la primera vez su éxito con Toreros Muertos, Aguita amarilla iba a sonar en las Ventas, “aunque la hice hace 30 años”. Y en la misma línea, Pablo Mora, de Lagarto Amarillo, que se desgañitó con “Culpable”, una de las canciones más escuchadas ahora en las radiofórmulas.

“Lo vamos a hacer bien, y nos lo van a dar”, concluyó un optimista Mora. Auryn, Melendi, La Oreja de Van Gogh, Melocos, La Mondragón, La Unión, Efecto Pasillo, Nena Daconte y ese final masivo de muchos de ellos cantando juntos La Puerta de Alcalá, abundo en la idea. El sueño olímpico que todos en La Plaza de toros al unísono defendieron entre canciones y sonrisas de ilusión.

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