Gayoso: “Con las preferentes actuamos con absoluta buena fe”

El hombre que dirigió Caixanova durante décadas niega responsabilidades en la comercialización masiva del producto a partir de 2009 porque no firmó la circular

Julio Fernández Gayoso en el Parlamento
Julio Fernández Gayoso en el ParlamentoÓSCAR CORRAL

Ni las pitadas indignadas de las víctimas de acciones preferentes y subordinadas que le acompañaron como música de fondo, ni los duros o muy duros reproches -según el partido- de los portavoces parlamentarios fueron suficientes para que el máximo responsable de la extinta Caixanova y copresidente de la también desaparecida Novacaixagalicia, Julio Fernández Gayoso, se extendiera esta mañana en dar explicaciones en el Parlamento gallego por la comercialización masiva de este producto financiero de alto riesgo a ciudadanos sin formación inversora. “Se actuó con la más absoluta buena fe”, ha alegado Gayoso. “Más de 2.000 compañeros y sus familias de la caja tienen preferentes y quitas, porque entran en el capítulo de inversores”. Y negó responsabilidades en la oleada de venta de preferentes iniciada en 2009, la que más familias atrapó y que fue promovida a sabiendas de que el país estaba inmerso en una grave crisis económica.

Su argumento: que entonces no era el director general de Caixanova (oficialmente el cargo con poder ejecutivo, un puesto ocupado por su mano derecha, José Luis Pego), sino solo el presidente y que no firmó, como sí hizo en la comercialización impulsada en 2005, la circular que ordenó a los directores de sucursales vender todas las preferentes posibles. Ni siquiera respondió si los directivos recibieron pluses por estas operaciones. “Nunca recibimos indicaciones ni de la CNMV, ni del Banco de España ni de la Xunta sobre preferentes. Actuamos creyendo que el producto cumplía todos los requisitos que la ley exigía”. Su breve alusión al gigantesco problema se cerró con buenos deseos para que se extienda el arbitraje a todos los preferentistas y todos recuperen íntegramente su dinero.

Gayoso se confesó “atormentado” por la desaparición de las cajas gallegas y aseguró que el “error estratégico” de mayor calado fue no invertir más fuera de España. Y eso, presumió, que la Caixanova que él dirigió con pulso firme durante décadas era una de las dos cajas “más internacionales de España”, con oficinas en Miami, Sao Paulo, Buenos Aires, Suiza… “Es uno de los errores mayores que hemos cometido las cajas: centrarnos en España y olvidarnos de Latinoamérica y Europa”, se lamentó Gayoso, durante una comparecencia en la que se presentó como el artífice de la creación de la Universidad de Vigo y el máximo responsable de una entidad que reunió la “mayor colección de arte privado que se ha creado en Galicia” y una escuela de negocios “conectada con Georgetown y Berkeley”.

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Las intervenciones de los políticos que tenía enfrente han bajado a Gayoso a la cruda realidad actual, sobre todo las de Yolanda Díaz (AGE) – calificó de “burla” su exposición” y le espetó que “la gente normal” lo que quiere es verle entrar “esposado” con Méndez, el exdirector general de Caixa Galicia, en un tribunal – y Francisco Jonquera (BNG) – afirmó que la historia final de las cajas le recuerda a la película Toma el dinero y corre, de Woody Allen, y le pidió que explicara sus “aventuras financieras” con El Pocero en Seseña-. Abel Losada (PSdeG), que recordó la “percepción social muy negativa” de la gestión de las cajas, intento sin éxito que Gayoso aclarara si fue forzado por la Xunta a fusionar Caixanova con Caixa Galicia.

El expresidente de Caixanova se limitó a decir que su plan era una fusión fría con entidades no gallegas porque el cierre de oficinas y despidos sería menos traumático y que las exigencias simultáneas de recapitalizar las cajas y aumentar las provisión acabaron estrangulándolas. Pedro Puy (PP), que reconoció luces y sombras en la gestión de Gayoso, le reprochó la concentración de inversiones en el ladrillo en España y no logró que el veterano financiero aclarase si se arrepiente de que la entidad que dirigía comercializase masivamente acciones preferentes. Sobre las indemnizaciones millonarias por las que está imputado en la Audiencia Nacional le cayeron a Gayoso preguntas y reprobaciones de todos los partidos. Él optó, como hizo en el Congreso de los Diputados, por refugiarse en un silencio interesado: alegó que el asunto estaba sub iudice y que no podía referirse a él pero, olvidando la retribución vitalicia de 689.000 euros que percibe, insistió, como hizo en el Congreso, que no se llevó “ni un euro” cuando abandonó Novacaixagalicia, la extinta caja fusionada.

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