Las cosas por su nombre

Vidal-Folch pide claridad en el uso del léxico soberanista en la presentación de su libro ‘Catalunya independent?’ "No es un manifiesto político. Es una crónica con datos sin perjuicios ni categorías", dice el autor

De izquierda a derecha el cineasta Pere Portabella, Xavier Vidal-Folch, Josep María Martí, decano del Colegio de Periodistas y el sociólogo Manuel Cruz.
De izquierda a derecha el cineasta Pere Portabella, Xavier Vidal-Folch, Josep María Martí, decano del Colegio de Periodistas y el sociólogo Manuel Cruz.joan sánchez

Cataluña vive un proceso de aceleración histórica brutal que puede tener tres desenlaces diferentes: un referéndum pactado; una reforma de la Constitución o... un choque de trenes. El periodista y ex director adjunto de EL PAÍS Xavier Vidal-Folch presentó ayer en el Col·legi de Periodistes el libro Catalunya independent? (Fundación Alternativas) en el que reflexiona sobre la evolución que ha vivido Cataluña especialmente desde la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. El ensayo, de 140 páginas, no es, según el autor, ni un manifiesto político ni un catálogo de propuestas o soluciones. “Es una crónica basada en datos en que los prejuicios y las categorías pasan a segundo plano”, afirmó tras reclamar claridad en el uso del léxico soberanista.

El déficit fiscal puede ser del 6% pero ha calado el mensaje monolítico del expolio fiscal", alega

El análisis aspira a reflejar el pulso actual entre el bloqueo del Gobierno central y la carrera emprendida por el Ejecutivo catalán en aras de convocar la consulta para lograr el Estado propio. Durante el acto, al que asistieron un centenar de personas, el periodista explicó que ha querido dar en el libro respuestas a fenómenos que, a su juicio, quedaron camuflados tras las últimas elecciones autonómicas como el descenso de los partidos soberanistas o la subida de los independentistas. En su intervención, Vidal-Folch expuso cuatro apuntes sobre su obra: la aceleración histórica; el esfuerzo por ocultar que la economía pública catalana está en quiebra; que el nacionalismo español del Partido Popular alimenta el catalán y la ambigüedad del léxico soberanista fomentado por el Ejecutivo de Mas. “No me parece bien que lo edulcoren”, señaló. “Hablan de Estado propio cuando deberían hablar de Estado independiente; de consulta en lugar de referéndum; de estructuras de Estado cuando es mera retórica de una declaración unilateral de independencia o de transición nacional para no decir ruptura”. Y no olvidó pedir menos “militancia” a los periodistas de ambos bandos de medios tanto públicos como privados.

La vía federalista cada vez cobra más impulso", afirma el autor

Tras ser presentado por el cineasta Pere Portabella y el sociólogo Manuel Cruz, que no evitaron polemizar sobre los movimientos sociales, Vidal-Folch asoció la apuesta soberanista a la crisis de las finanzas públicas, desplomadas, recordó, por la caída colosal de los ingresos. “Hay una tendencia a centrifugar los problemas. La crisis no fue por culpa del tripartito”, afirmó. Según su opinión, no fue casual que el Gobierno catalán solicitara su adhesión al Fondo de Liquidación Autonómica (FLA) —“Un rescate, por su dureza, a la griega”— mientras se aceleraba el debate sobre el pacto fiscal. Vidal-Folch lamentó que haya calado el mensaje monolítico del expolio fiscal traducido en el lema España nos roba. La Generalitat lo cifra en un 8,5% pero según sus datos debería situarse entre un 6% y un 6,5%. “Es excesivo y hay que corregirlo porque la media de déficits en los Estados federales ronda entre el 2% y el 3%, pero en ningún modo es un expolio”, defendió. Pese a que en el libro sostiene que el choque de trenes es la vía con más opciones, ayer apuntó que está ganando enteros una de las “más civilizadas y deseables”, que no es otra que la de la reforma de la Constitución. “Está cobrando impulso de forma lenta la vía de la reforma”, zanjó.

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