Tres piquetes afrontan siete años de cárcel por volcar un contenedor el 29-M

La fiscalía les acusa de daños y de poner en riesgo la circulación en Barcelona El testimonio de una sola agente de policía, que les vio de lejos, sustenta los cargos

Protesta en la ciudad de la justicia por el juicio a tres piquetes.
Protesta en la ciudad de la justicia por el juicio a tres piquetes.ALBERT GARCIA

Javier Tadeo, Óscar Mateu y Sergio Zafra afrontan una petición de hasta siete años de cárcel por volcar un contenedor de basura durante la huelga general del 29 de marzo de 2012 en Barcelona. La fiscalía, el Ayuntamiento y la Generalitat acusan a los tres hombres de un delito contra la seguridad vial —por interrumpir la circulación de la calle Aragó—, de causar daños al mobiliario urbano —los que sufrió el contenedor— y de desórdenes públicos.

Tadeo, Mateu y Zafra, que ayer se sentaron en el banquillo de los acusados, se integraron aquel día en un piquete informativo de unas 50 personas que partió de la plaza del mercado del Clot en dirección a Glòries. Lo integraban vecinos y miembros de entidades del barrio que intentaban convencer a los comerciantes para mantener cerradas las persianas. En la confluencia de la calle de Aragó con Independència, un grupo de personas empujó y volcó contenedores en el cruce.

Dos de los tres acusados negaron de plano ser los responsables de ese incidente. El tercero se negó a contestar a las preguntas. “No se me ocurriría volcar un contenedor. Vivo allí. Si lo hiciese, al día siguiente no podría mirar a mis vecinos a la cara. Además soy conductor, nunca pondría en riesgo la vida de conductores”, alegó Zafra en su defensa. “Solo queríamos parar una reforma laboral que nos ha hecho retroceder siglos”, remachó.

La agente de los Mossos ha admitido que no escuchó ningún frenazo en seco

Un solo testigo sostiene la acusación contra los tres piquetes. Se trata de una agente de la división de Información de los Mossos d’Esquadra que estuvo, de paisano, en el Clot. La mossa explicó que vio movimiento de contenedores en las cuatro esquinas de Aragón. “Focalicé mi atención en uno de los lados y memoricé la indumentaria y la cara de unas seis o siete personas”, dijo la agente, que declaró protegida por una mampara por autorización de la juez.

Según la policía, los huelguistas volcaron una decena de contenedores y pusieron en riesgo la circulación. “Algún coche sí tuvo que frenar. No escuché frenazos, pero los vi”, dijo a preguntas del abogado Benet Salellas, que trató de desacreditar su testimonio y la puso contra las cuerdas. El presunto delito contra la seguridad vial centró parte de la discusión. Mientras los acusados y otros testigos defendieron que apenas circulaban vehículos por ser jornada de huelga, la agente afirmó que había “muchos coches” en Aragó, aunque admitió que “no como en un día normal”.

El letrado reprochó que la mossa jamás vio a los agentes en rueda de reconocimiento y que difícilmente pudo identificarles si, para no comprometer su integridad, se mantuvo a una distancia de 30 metros. Salellas también puso en duda que recuerde a los tres acusados “sin ninguna duda” y, en cambio, no tenga tanta memoria con otros detalles. “Entre los tres movieron el contenedor”, insistió mirando hacia el banquillo la mossa, incapaz de precisar qué hizo cada uno de ellos en los altercados.

El mosso le despidió: “Y ahora, si quiere, vaya al Parlament a quejarse”.

Tadeo, que tiene antecedentes policiales, se negó a responder a las preguntas de la acusación. La petición más severa es la del Ayuntamiento de Barcelona (siete años y cinco meses), seguida de la de la fiscalía (seis años) y la de la Generalitat (cinco). El acusado dijo que, mientras solicitan esas elevadas penas de prisión para huelguistas como él, “los corruptos y banqueros” quedan impunes. Tadeo negó haber participado en los incidentes y admitió que, cuando llegaron los agentes de orden público de los Mossos, echó a correr, como hicieron la mayoría de miembros del piquete. Después, siempre según su versión, siguió caminando y fue detenido bajo el puente de Glòries.

Un total de seis personas a las que la policía dio alcance permanecieron retenidos frente a La Farinera del Clot —antigua fábrica reconvertida en centro cultural— durante más de una hora. Al final, solo tres (Tadeo, Mateu y Zafra) fueron detenidos. “Creo que me detuvieron porque tengo antecedentes”, dijo el primero.

Un subinspector de los Mossos declaró que ordenó las detenciones solo después de que la agente de información le confirmara su participación en los hechos. “Me dijo por teléfono cómo iban vestidos. Ella lo tenía clarísimo”, detalló el mando policial, que justificó la retención de una hora por el “caos” en el que estaba sumida Barcelona aquella jornada. El 29-M se saldó con graves disturbios en el centro de la ciudad y medio centenar de arrestados.

Un subinspector de los Mossos declaró que ordenó las detenciones solo después de que la agente de información le confirmara su participación en los hechos

Tres testigos de los hechos —dos de ellos habían sido retenidos— defendieron la inocencia de sus compañeros de asamblea del Clot. “Vi los contenedores ya volcados y ellos iban por delante”, afirmó Elena M.

Mientras estaban retenidos apareció en escena, casualmente, Joan Coscubiela, diputado de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) en el Congreso. Coscubiela se interesó por su situación y preguntó a un policía. Éste le respondió que “tenían instrucciones de hacer identificaciones preventivas” y le enseñó “una circular que parece que les autorizaba a ello”, declaró. El diputado insistió en que el tráfico en Aragó estaba despejado y aportó, como prueba, unas fotos que tomó aquel día y que colgó en Twitter. Tras quedarse unos minutos con su DNI, el mosso le despidió: “Y ahora, si quiere, vaya al Parlament a quejarse”.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50