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La EMVS malvende 1.860 pisos protegidos

Se declara insolvente y salda 18 edificios con fuertes pérdidas

Los inquilinos deberán negociar con los compradores

Precisa 200 millones con urgencia para evitar la quiebra

Edificio de viviendas protegidas en la plaza del General Vara del Rey. Ampliar foto
Edificio de viviendas protegidas en la plaza del General Vara del Rey.

Un anuncio publicado en EL PAÍS el 3 de mayo sellaba el destino de 18 edificios con 1.860 pisos de protección social, ocupados por menores de 35 años con un alquiler reducido, que la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS) ha decidido vender a inversores. Si todo sale según lo previsto, esta operación de emergencia (debía cerrarse en dos semanas) permitirá ingresar 38 millones de euros. Es, sin embargo, una maniobra ruinosa: la empresa municipal perderá 10 millones al vender los pisos por debajo de su valor.

Esta es la primera de una cascada de medidas desesperadas para reflotar a la EMVS. El plan de salvamento presentado al área municipal de Hacienda plantea un ultimátum: o el Ayuntamiento le compra suelos por valor de 233 millones de euros y le inyecta otros 196 millones de aquí a 2017, o tendrá que instar un concurso de acreedores y, finalmente, liquidar la empresa. Dado que actualmente las competencias de vivienda son municipales, el Ayuntamiento debería asumirlas una vez malvendido el resto de suelo y pisos para pagar a los acreedores.

El plan de viabilidad de la EMVS, al que ha tenido acceso EL PAÍS, parte del análisis de la consultora PricewaterhouseCoopers, que concluyó: la empresa no es viable, tiene una deuda insostenible, su plantilla está sobredimensionada y sufre severos problemas de liquidez. Para “colocarla en situación de equilibrio financiero”, se ha diseñado un “plan de acción” de cinco puntos, que debe ser validado aún por Hacienda.

Fuente: Empresa Muncipal de la Vivienda y el Suelo. ampliar foto
Fuente: Empresa Muncipal de la Vivienda y el Suelo.

1. Vender 1.860 viviendas. La EMVS tiene 6.152 pisos de alquiler, de los que vende 1.860 para hacer caja. Son viviendas protegidas: los inversores que adquieran los edificios deberán mantener esos alquileres reducidos durante unos años; luego, podrán cobrar lo que crean oportuno. Aquellos inquilinos (652) con opción de compra deberán negociar con ellos, aunque habrá un precio máximo. Para la EMVS es un negocio ruinoso: pierde las rentas de alquiler, y coloca las viviendas por 120 millones cuando su valor contable es de 162 millones. Una vez descontada la deuda hipotecaria (81 millones), le quedarán 38 millones para gastos urgentes; pero habrá perdido 10 millones.

2. El suelo, al Ayuntamiento. La EMVS planea colocar al Ayuntamiento 20 parcelas valoradas en 166 millones pero con una deuda hipotecaria de 234 millones. Para cubrir la diferencia (el suelo se ha depreciado), añadirá al trato otras 13 parcelas sin hipoteca.

3. Renegociar la deuda. Esas dos operaciones permitirían a la EMVS reducir su deuda de 626 a 315 millones. Para aliviar el resto, pretende usar la carencia de tres años aprobada por el Gobierno para propietarios agobiados. En ese plazo, espera deshacerse de todos sus pisos en venta (2.450). Pero, entre tanto, confía en renegociar con las entidades financieras la deuda hipotecaria que pesa sobre los pisos en venta (160 millones).

La EMVS debe además 28 millones al Ayuntamiento y tres más al IVIMA regional, que espera aplazar hasta capear al temporal.

4. Financiar las obras. La empresa municipal tiene 14 promociones en marcha, con un total de 1.542 pisos por terminar. Seis de ellas carecen de financiación, y ahora conseguirla es imposible porque la EMVS ha pasado a considerarse parte del sector público y, por tanto, no puede endeudarse más. Para lograr los 69 millones que necesita para terminar las obras, su plan pasa por suscribir deuda a corto plazo, aprovechando que las obras deben concluir este mismo año, e ir novándola hasta vender los pisos; o lograr un permiso del Ministerio de Hacienda para suscribir préstamos.

El exalcalde Gallardón, en una promoción en 2011 en Vallecas.
El exalcalde Gallardón, en una promoción en 2011 en Vallecas.

5. Evitar un ERE. La EMVS ha aparcado su proyecto de recortar la plantilla de 338 a 38 empleados. El plan de viabilidad contempla prescindir de las 46 plazas de interinos, lo que, junto a las excedencias forzosas o voluntarias, dejaría la plantilla en 268 personas, con un ahorro de 13,5 millones.

Aun cumpliéndose todos los supuestos del plan de viabilidad, la EMVS necesitará ayuda adicional del Ayuntamiento para evitar su quiebra y disolución. La empresa precisa de 144 millones en subvenciones municipales para evitar “incurrir en pérdidas excesivamente elevadas” de aquí a 2017. Además, su penosa situación de tesorería “supone la necesidad de las siguientes aportaciones adicionales”: 52 millones de aquí a 2015. Es decir, el Ayuntamiento tendría que hacerse cargo de una hipoteca de 234 millones por suelo y, además, inyectar 196 millones de euros. ¿Y si no?

La empresa plantea tres escenarios: si se quieren mantener las funciones actuales, “lo único viable” es aplazar los pagos a entidades financieras y proveedores. En caso de no lograrlo (PricewaterhouseCoopers lo considera “complicado”), se instaría un concurso de acreedores “con el fin de evitar, entre otras circunstancias, la responsabilidad de los consejeros y administradores” (entre ellos, varios concejales).

Por último, se instaría la disolución y liquidación de la empresa, saldando su patrimonio para hacer frente a las deudas. Ese escenario plantea “un cambio en la forma de gestión del servicio público”, que pasaría a ser competencia directa del Ayuntamiento, tal y como ha planteado el portavoz municipal socialista, Jaime Lissavetzky. Apuesta Lissavetzky por transformar la EMVS en una agencia municipal de vivienda, evitando así que su función social se supedite al logro de beneficios; y propone además que se trasladen al Ayuntamiento todos sus activos. Además, pide que se trabaje con los bancos rescatados para crear una bolsa de pisos de alquiler social.

Lissavetzky propone una agencia de la vivienda

Aun cumpliéndose todos los supuestos del plan de viabilidad, la EMVS necesitará ayuda adicional del Ayuntamiento para evitar su quiebra y disolución. La empresa precisa de 144 millones en subvenciones municipales para evitar “incurrir en pérdidas excesivamente elevadas” de aquí a 2017. Además, su penosa situación de tesorería “supone la necesidad de las siguientes aportaciones adicionales”: 52 millones de aquí a 2015. Es decir, el Ayuntamiento tendría que hacerse cargo de una hipoteca de 234 millones por suelo y, además, inyectar 196 millones de euros. ¿Y si no?

La empresa plantea tres escenarios: si se quieren mantener las funciones actuales, “lo único viable” es aplazar los pagos a entidades financieras y proveedores. En caso de no lograrlo (PricewaterhouseCoopers lo considera “complicado”), se instaría un concurso de acreedores “con el fin de evitar, entre otras circunstancias, la responsabilidad de los consejeros y administradores” (entre ellos, varios concejales).

Por último, se instaría la disolución y liquidación de la empresa, saldando su patrimonio para hacer frente a las deudas. Ese escenario plantea “un cambio en la forma de gestión del servicio público”, que pasaría a ser competencia directa del Ayuntamiento, tal y como ha planteado el portavoz municipal socialista, Jaime Lissavetzky. Apuesta Lissavetzky por transformar la EMVS en una agencia municipal de vivienda, evitando así que su función social se supedite al logro de beneficios; y propone además que se trasladen al Ayuntamiento todos sus activos. Además, pide que se trabaje con los bancos rescatados para crear una bolsa de pisos de alquiler social.

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