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La ópera más hilarante de Rossini llega al Liceo con dos siglos de retraso

‘Il Turco en Italia’ se estrena con un montaje de aires fellinianos

Nino Machaidze y Ildebrando d'Arcandelo en un ensayo. Ampliar foto
Nino Machaidze y Ildebrando d'Arcandelo en un ensayo.

Nadie se explica cómo es posible que una de las más hilarantes óperas de Gioachino Rossini, Il turco in Italia, que regresó al repertorio a mediados del siglo pasado de la mano de Maria Callas, jamás se haya estrenado en el Liceo. Vio la luz en 1814 en la Scala de Milán y en Barcelona, tras su estreno en el Teatro de la Santa Cruz en 1820, desapareció del mapa para regresar triunfalmente en 1984 en un divertido montaje de Mario Gas en el Festival Grec.

Con dos siglos de retraso, el príncipe turco Selim, que viaja a Nápoles y pierde el oremus por los encantos de la indómita Fiorilla, llega por fin al Liceu el sábado, en un montaje del director de escena alemán Christof Loy. “Es el genio rossiniano en estado puro, una mezcla con las dificultades de estilo de Mozart y Haydn, metido en una botella de cava muy espumeante”, asegura Víctor Pablo Pérez, director musical del montaje. Il turco en Italia podrá verse en el Liceo en seis representaciones hasta el 6 de junio.

“No se entiende por qué no había subido nunca al escenario del Liceo hasta ahora, siendo una de las grandes óperas de Rossini más idolatradas por los especialistas”, confiesa Joan Matabosch, director artístico del Liceo y devoto rossiniano que ha escogido para la ocasión un “inteligente, moderno y revelador” montaje procedente de la Ópera de Baviera con la firma escénica de Christof Loy, que ambienta la ópera en la Italia de los años cincuenta del pasado siglo. “Puede hablarse de un Pirandello avant la lettre…la historia de un poeta que está escribiendo una obra sobre la misma obra en la que interviene. Rossini da una vuelta de tuerca al código bufo y por ello resulta de una modernidad sorprendente”, dice Matabosch. “Un montaje divertido, atento al sentido del movimiento de personajes y coros en escena, con gags de humor y un aire felliniano, muy italiano y cargado de ironía”, asegura Víctor Pablo Pérez.

La estrella del reparto es la soprano georgiana Nino Machaidze, que llega a Barcelona embarazada de siete meses —“es una sensación mágica, siento la criatura moviéndose: cuando yo canto, él baila”—, para encarnar a la caprichosa Donna Fiorilla, mujer de armas tomar que pone firmes a sus maridos y a los amantes que la persiguen, incluido el príncipe turco que llega a Nápoles para cortejarla, papel que asume el cotizado bajo italiano Ildebrando d´Arcangelo.

Mario Gas hizo un divertido montaje en el Festival Grec en 1984

El tenor catalán David Alegret (Narciso) y dos barítonos italianos, Renato Girolami (Don Geronio) y Pietro Spagnoli (Poeta) asumen los otros tres papeles principales. “Fiorilla es ahora mi papel preferido, tiene momentos suaves, explosiones de temperamento y situaciones muy cómicas. Es un papel que da muchas satisfacciones al cantante”, comenta Machaidze.

Víctor Pablo Pérez, devoto rossiniano que ha dirigido sus obras en el Festival de Pesaro, asegura que “es todo un privilegio” estrenar en el Liceo Il turco in Italia. “La ópera no sólo tiene grandes arias, también encontramos algunos de los concertantes más geniales de la historia de la ópera. Y para su estreno se ha escogido un reparto vocal sensacional, sin divismos, y una propuesta teatral maravillosa, divertida y con infinidad de gags”, añade el nuevo titular de la Orquesta de la Comunidad de Madrid.

Forjador del éxito de formaciones punta en el panorama español, como las sinfónicas de Galicia y Tenerife, Victor Pablo asegura que con Josep Pons como titular, la orquesta del Liceo “está en un momento de progreso increíble, de gran entrega y con una actitud muy positiva en la búsqueda de un estilo verdaderamente rossiniano, que es algo realmente muy difícil porque tiene las dificultades técnicas de Mozart y Haydn para lograr un sonido limpio y transparente”.