Las páginas que faltan en la historia

Todos los Nombres cumple siete años y supera los 75.425 registros de represaliados del franquismo

Responsables de la web todoslosnombres.org, junto al monolito que recuerda a los fusilados en Sevilla.
Responsables de la web todoslosnombres.org, junto al monolito que recuerda a los fusilados en Sevilla.Paco Puentes

Ninguno estaba dispuesto a cerrar el siglo con páginas en blanco de la historia de España. Cada uno con diferentes motivaciones, pero todos con unos objetivos concretos, se unieron hace una década para crear un sistema que permitiera conocer y reconocer a las víctimas de la infamia del franquismo. Tres años más tarde nació Todos Los Nombres, una base de datos que cuenta ya con más 75.000 nombres propios de represaliados de la dictadura en Andalucía, Extremadura y norte de África.

José Luis Gutiérrez, historiador y actual coordinador de la base de datos, atribuye el nacimiento de este grupo al movimiento social memorialista surgido hace una década, cuando diversos colectivos llaman la atención sobre la ausencia de documentación y registros de las víctimas del régimen franquista.

Entre esas entidades destacan Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA) y Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA de CGT-A), que empiezan a aglutinar a numerosos colaboradores de distintos ámbitos. “Había mucha obsesión por los números y nosotros queríamos rostros, vidas”, recuerda Cecilio Gordillo, coordinador de la segunda asociación, que ya había realizado una extraordinaria labor con los trabajos forzados con los que se levantó la infraestructura de riego conocida como el Canal de los Presos.

Publicaciones, informes y cientos de horas de discusión dieron lugar en 2006 al nacimiento de www.todoslosnombres.org (Todos Los Nombres), un sistema documental que incluye nombres, biografías, información y todo tipo de archivos sobre las consecuencias del franquismo.

Paqui Maqueda, de AMHyJA, destaca la labor conjunta de asociaciones e individuos de diversas condiciones —aunque a todos les une cierta sintonía ideológica— y cómo en ningún momento se ha desviado el interés de la “víctima”, auténtico eje central de todo el trabajo.

El éxito de este ya consolidado proyecto reside en tres elementos básicos: la relación de “historia y memoria”, que “está abierta a la gente” y el rigor científico, según resume el historiador Francisco Espinosa, quien fue el primer coordinador.

Todos los Nombres acoge datos aportados por individuos y colectivos y esa apertura ha sido clave de su éxito. Pero no entra todo lo que llega. La información pasa antes por un filtro científico que da paso o no a la documentación, la microbiografía o el documento, que nunca es original para evitar el “saqueo” al que otros grupos han sometido a los familiares de víctimas, según advierte Gordillo.

La memoria también ha hecho “provocadora” esta web puesto que ha permitido dar a los recuerdos la categoría de fuente de información básica para reescribir la historia. “Quien mata no suele dejar documentos ni aportar testimonios”, explica Gordillo ante la escasez de fuentes documentales.

Este contacto con los familiares de las víctimas y sus esfuerzos por reivindicar a sus antepasados es, a juicio del historiador Fernando Romero, una de las experiencias más “gratificantes”. “Otros nos han intentado imitar con más medios y vinculados a instituciones oficiales”, presume Espinosa, “pero nadie ha igualado el trabajo hecho aquí”. Y eso pese a los numerosos impedimentos con los que se han encontrado y al progresivo abandono de instituciones que se sumaron inicialmente al proyecto.

La principal deserción fue la del Gobierno de Andalucía una vez finalizado, en octubre de 2007, el convenio de colaboración suscrito dos años antes y que afectó también a la participación de la fundación El Monte y la Universidad Pablo de Olavide. La Junta de Andalucía ha vuelto apostar este año por esta iniciativa con una subvención de 10.000 euros. Ahora ha sido el Ministerio de la Presidencia el que ha abandonado todo lo relacionado con la recuperación de la memoria histórica en los actuales presupuestos. Pero ni siquiera se puede decir que los intentos de matar al movimiento memorialista por inanición sea cosa de siglas, puesto que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, del PP, ha sido el promotor en el cementerio de Málaga de una de las mayores intervenciones en este campo en España.

El problema, concluye José Luis Gutiérrez, es que la sociedad española no es “sana” porque no quiere asumir su historia. Y por eso cree más necesario que nunca la continuidad de un proyecto como Todos Los Nombres: porque el pasado es la clave de nuestro presente y nuestro futuro, porque es imprescindible recuperar, conocer y reconocer a las personas y hechos recientes y porque solo así, y haciéndolo accesible, según este historiador, se puede evitar la amnesia voluntaria que enferma a la sociedad.

En cuanto al final de este trabajo, todos coinciden: nunca.

Sobre la firma

Raúl Limón

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, máster en Periodismo Digital por la Universidad Autónoma de Madrid y con formación en EEUU, es redactor de la sección de Ciencia. Colabora en televisión, ha escrito dos libros (uno de ellos Premio Lorca) y fue distinguido con el galardón a la Difusión en la Era Digital.

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