La fiscalía no fue informada de las conversaciones entre Feijóo y Dorado

Los pinchazos no se transcribieron ni tampoco se hizo atestado policial

Feijóo con Marcial Dorado, en el verano de 1995.
Feijóo con Marcial Dorado, en el verano de 1995.

Las intervenciones telefónicas de las conversaciones entre el actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, con el entonces contrabandista Marcial Dorado, captadas durante la investigación del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) que condujo a la detención de este último por narcotráfico, en 2003, no fueron transcritas ni figuraron en ninguno de los atestados de estas diligencias, según fuentes judiciales. El juez encargado del caso, José Antonio Vázquez Taín, entonces al frente de un juzgado de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), no informó sobre la existencia de estas escuchas ni a la fiscalía ni a otros funcionarios judiciales conocedores de estas diligencias previas a la detención de Dorado por su implicación en el transporte de 5,4 toneladas de cocaína a bordo del mercante senegalés South Sea.

Según las fuentes consultadas, que participaron activamente en la investigación judicial, solo el juez Vázquez Taín y los agentes de Aduanas que realizaron los pinchazos ordenados por este conocían la existencia de esas conversaciones. “Nadie más que el juez pudo valorar si eran o no de interés para el proceso por delito contra la salud pública que estaba instruyendo”, afirman fuentes del caso, que han mostrado su sorpresa por conocer ahora la existencia de esas conversaciones.

Los pinchazos fueron desvelados públicamente por el juez, a raíz de que este diario publicase unas fotos tomadas entre 1995 y 1998 que confirman la vieja amistad entre el contrabandista y el ahora presidente gallego, entonces número dos de la Consejería de Sanidad de la Xunta y luego máximo responsable del desaparecido Insalud. Esas conversaciones fueron registradas entre 2001 y 2003, lo que constata que la relación entre ambos no se cortó a partir de 1998, como había asegurado antes el propio Feijóo. Tras la revelación del juez, el presidente gallego ha reconocido que es posible que en ese periodo recibiese alguna llamada de Dorado para felicitarle “las Navidades o un cumpleaños”. En esa época, Feijóo era presidente de Correos y, a partir de enero de 2003, consejero de Obras Públicas de la Xunta que presidía Manuel Fraga. Taín ha ofrecido una versión similar a la de Feijóo sobre el contenido de las conversaciones, que califica de “intrascendentes”. Según el juez, no se incluyeron posteriormente en el sumario porque él mismo consideró que no eran de interés para la causa de narcotráfico que se estaba investigando. Por esas mismas fechas, Taín tampoco consideró relevantes para el caso unas fotos de Dorado con Feijóo que, según ha contado, vio en casa del contrabandista durante un registro y optó por no requisarlas.

Dorado fue detenido semanas después de ese operativo comandado por Aduanas, que culminó con la captura del mayor cargamento marítimo de cocaína interceptado a bandas gallegas. El hasta entonces último superviviente del negocio tabaquero en Galicia había vendido por 50.000 dólares el barco Nautillus a la organización que hizo el transporte de cocaína, a través de una sociedad constituida en Belice, Bio Research Marine, Inc. El contrabandista cumple en la actualidad condena a 14 años de prisión, 10 por esa operación de narcotráfico y otros cuatro por sobornar a tres guardias civiles en 1998. Además, el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez acaba de cerrar otro sumario en el que Dorado se enfrenta a otra posible pena de 15 años de cárcel por blanquear 20 millones de euros.

Esta última investigación ha permitido descubrir que Dorado ha llegado a tener 47 cuentas en Suiza. Durante los años en que compartió viajes, fiestas y celebraciones de Nochevieja con Feijóo, el narcotraficante enviaba grandes cantidades de dinero a Suiza, hasta más de tres millones de euros en un mes. La organización de Dorado, según la investigación, tenía a su servicio a un teniente coronel de la Guardia Civil, un exagente de ese cuerpo y un aduanero.

Una foto con el presidente enmarcada en el salón

El registro en la mansión de Marcial Dorado en A Illa de Arousa (Pontevedra), en el que los investigadores vieron por primera vez fotografías del narco con Feijóo, se produjo el 5 de noviembre de 2003. Entonces el actual presidente gallego ya tenía una importante relevancia pública como consejero de Obras Públicas de la Xunta y era aspirante a suceder a Manuel Fraga en el cargo.

Los investigadores que participaron en aquel registro recuerdan sobre todo una imagen que les llamó la atención. Era una foto de grupo en una embarcación en la que, entre otros, estaban Dorado y Feijóo. El contrabandista la tenía enmarcada y sobre una estantería del salón de su casa. La imagen congregó a la mayoría de las diez personas, entre funcionarios policiales y judiciales, que participaban en el registro, después de que uno de los aduaneros identificara a Feijóo. “Era parecida a una de las fotos que ahora se han publicado”, recuerda uno de los presentes. Después de los comentarios alguien gastó incluso una broma a costa de la instantánea: “Es como para llevársela”, dijo un agente del Servicio de Vigilancia Aduanera, mientras hizo ademán de meterla en una bolsa. Pero el registro continuó con normalidad. Los funcionarios consultados no recuerdan haber visto más fotografías de Dorado con Feijóo, y mucho menos que hubiese cajas llenas o sobres. Según ha explicado el propio presidente de la Xunta, por aquellas fechas fue advertido de la aparición de esas fotos en el registro.El del caso, José Antonio Vázquez Taín, desconoce quién pudo avisarle. Feijóo comunicó los hechos a Fraga e incluso le ofreció su dimisión. Vázquez Taín ascendió meses después a magistrado, lo que le obligaba a trasladarse a un juzgado de Mataró (Barcelona). Lo esquivó pidiendo la excedencia en 2005, después de que el Gobierno de Fraga, del que Feijóo era vicepresidente, le nombrase director de un nuevo organismo, el Centro de Estudios Judiciales.

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Sobre la firma

Xosé Hermida

Es corresponsal parlamentario de EL PAÍS. Anteriormente ejerció como redactor jefe de España y delegado en Brasil y Galicia. Ha pasado también por las secciones de Deportes, Reportajes y El País Semanal. Sus primeros trabajos fueron en el diario El Correo Gallego y en la emisora Radio Galega.

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