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No soy culpable de nada, señor juez

Todas las partes implicadas en la tragedia del pabellón Madrid Arena eluden responsabilidades y acusan a otras de las muertes de las cinco jóvenes

El inspector jefe de Seguriber, Iván Somonte, a la izquierda. Ampliar foto
El inspector jefe de Seguriber, Iván Somonte, a la izquierda.

Ha pasado casi medio año desde que cinco jóvenes murieran a consecuencia de una avalancha en uno de los vomitorios del pabellón municipal Madrid Arena, y hasta el momento la instrucción de esta tragedia solo ha dejado una cosa clara: nadie se hace responsable de estos fallecimientos. Unos y otros se echan mutuamente la culpa para evitar ser acusados de cinco delitos de homicidio por imprudencia y hacer frente a las responsabilidades civiles, que pueden resultar millonarias. Estas son las principales declaraciones de las partes.

» El promotor se encontró con un pabellón con fallos. Miguel Ángel Flores, el dueño de la empresa Diviertt y promotor de la fiesta de Halloween, no se ha responsabilizado en ningún momento de las cinco muertes. Afirma que el pabellón municipal incumplía las medidas de seguridad necesarias para celebrar un acto de esas características. Ha culpado al Ayuntamiento de alquilarle un pabellón con carencias. Dentro de su estrategia de defensa, Flores ha llegado a mandar una carta a la Delegación del Gobierno para que prohíba la celebración de una feria la próxima semana en el Madrid Arena. Nada dijo, en cambio, de las casi 18.000 entradas que vendió para la fiesta, pese a tener un aforo máximo de 9.600 asistentes ni de la colocación de las barras para vender bebidas que interrumpían el paso de los asistentes.

» La empresa de seguridad echa la culpa a los porteros. Seguriber, la compañía que ganó el concurso para la seguridad interior y exterior del Madrid Arena, tampoco tiene que nada ver en las cinco muertes. Ni en el botellón que se celebró dentro de las vallas del recinto municipal. Sus distintos responsables han cargado culpas en Kontrol 34, la empresa de los porteros que se encargaba de los tornos de acceso. La última declaración en este sentido se produjo ayer mismo, cuando el inspector de Seguriber Iván Somonte mantuvo que ellos hacían “una seguridad pasiva”, un término que los abogados de las familias de las fallecidas no entendieron. Somonte se centró en que la habitación de las cámaras de seguridad constaba de dos pantallas en las que se recibían las imágenes de 16 monitores distintos. Pese a ello, el que estaba viendo las televisiones no observó ninguna avalancha ni ninguna bengala o petardo.

» Madridec se limitó a alquilar el pabellón. La empresa dueña del Madrid Arena, Madrid Espacios y Congresos (Madridec), tenía alquilado el pabellón en exclusiva a Flores para la celebración de fiestas multitudinarias a Diviertt. Esta conseguía un descuento del 5% en caso de organizar más de cinco fiestas de estas características al año. El descuento subía al 10% si superaban la decena. El ex consejero delegado de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (Madridec) José Ángel Rivero, fue uno de los más claros en su declaración. El responsable de la muerte de las cinco jóvenes tiene nombres y apellidos: Miguel Ángel Flores. Le acusó de haber sobrepasado el aforo. Subsidiariamente, están Seguriber y Kontrol 34, que deberían haber controlado que se cumpliera el aforo fijado en la documentación previa.

» Kontrol 34, solo para la entrada. Las imágenes de las cámaras de seguridad dejan ver que esta empresa llevó hasta el pabellón municipal 75 controladores de accesos. Así dicho, parece que se trata de personas que se encargaban de recoger y cortar las entradas de los asistentes. Pero las imágenes permiten ver que se trata de auténticos porteros de discotecas y que, en un número tan elevado, debían tener más funciones que la mera recogida de los tiques. Los responsables de esta empresa mantienen, sin embargo, que se limitaron a pasar un listado de personas que podrían cumplir las funciones requeridas por los organizadores (Diviertt), como era el control de las entradas. Que ellos solo actuaron de intermediarios. Eso sí, sus tres máximos responsables iban con chapas identificativas de responsables de seguridad.

» Una enfermería bajo mínimos. El médico Simón Viñals, exconcejal de Madrid y fundador del SAMUR, estaba al frente del dispositivo sanitario de la fiesta. Cuando acudió al juzgado, entró con gesto altivo, y durante el interrogatorio mantuvo cierta prepotencia. Este médico de 77 años aseguró que la enfermería del pabellón no tenía medios suficientes, como un desfibrilador, pero sí el personal necesario para atender cualquier emergencia. Incluso se atrevió a decir que pese a tener cierta edad es capaz de realizar una reanimación cardiorrespiratoria durante el tiempo necesario. Esta, para hacerla bien, debe mantenerse durante al menos 30 minutos y requiere un ritmo y una fuerza que permita mover el esternón entre cinco y seis centímetros. Solo de esta forma consigue estimular el corazón. También afirmó que había inyectado suficiente adrenalina a las víctimas. Eso sí, la Policía Científica solo recogió dos viales de esta sustancia en la enfermería, un cuchitril sin las mínimas medidas higiénicas y de medios.

» La Policía Municipal, solo del exterior. La pregunta que más se le hizo a los responsables de la Policía Municipal, tanto el político Antonio de Guindos como el máximo responsable, el inspector jefe Emilio Monteagudo, era la función de los agentes en el Madrid Arena. Ambos explicaron que el evento era considerado de riesgo alto y que debía haber 18 agentes. En caso de que se hubieran necesitado más, se podía movilizar a más policías de otras zonas. Eso sí, lo que quedaba claro en la orden de servicio es que los agentes solo tenían la competencia de la vigilancia exterior del edificio. Ni siquiera del botellón por el que se cobró 10 euros a los asistentes dentro del recinto municipal.

» La Policía Nacional hizo de mensajera. Lo que ha repetido la Delegación del Gobierno hasta la saciedad es que los dos policías que acudieron al Madrid Arena antes de la apertura de las puertas solo tenían la misión de recoger la documentación de la fiesta para enviarla a la Comunidad y explicarles a los responsables del concierto que si había incidentes llamasen al 091. Pero en un vídeo, que ha pedido el juez, se les ve recorriendo el interior del pabellón por distintos niveles antes de que llegara el público. Cuando se les pregunta por qué atravesaron todo el edificio si solo iban a recoger a la puerta la documentación, responden que Flores había olvidado un papel y que le acompañaron a su despacho a recogerlo.

Batiburrillo de declaraciones

Miguel Ángel Flores,el dueño de Diviertt y promotor de la fiesta de Halloween, emite un comunicado el 7 de diciembre en el que afirma que el Madrid Arena “no reúne las condiciones”. Considera que el Ayuntamiento “le ha arrendado un recinto que debería haber sido precintado y clausurado”. Nada dice de las casi 18.000 entradas que vendió.

El propietario de Kontrol 34, Carlos Manzanares Rodríguez, declaró el 21 de noviembre que únicamente hizo de intermediario para la contratación de “trabajadores auxiliares” que “no realizaban labores de seguridad”, tan solo de control de accesos.

Raúl Monteverde, responsable de Seguriber, la empresa contratada para controlar la seguridad exterior de la fiesta, culpa el 11 de noviembre al coordinador de operaciones y proyectos de Madrid Espacios y Congresos (Madridec), Francisco del Amo, de ser el que ordenó que se abriera el portón por el que entraron las 2.500 personas que causaron la avalancha mortal.

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, reitera el 20 de noviembre que la Policía Nacional no tenía ninguna competencia en la fiesta celebrada el pasado 1 de noviembre en el Madrid Arena. Mantiene que se limitaron a recoger la documentación de los organizadores y a verificar la apertura de puertas en el Madrid Arena.

El inspector jefe de la empresa, Iván Somonte, declaró ayer ante el juez del caso que su empresa se limitaba a “la seguridad pasiva”. La responsabilidad recayó en los 75 empleados de Kontrol 34.

El exconsejero delegado de Madrid Espacios y Congresos, José Ángel Rivero, culpa en parte el 3 abril a algunos de sus subordinados de Madridec: el exjefe de Seguridad, Rafael Pastor; el coordinador de Seguridad, Jorge Rodríguez Caamaño; el coordinador de Operaciones y Proyectos, Francisco del Amo López; y al jefe de Operaciones, José Ruiz Ayuso.

El exdelegado de seguridad Antonio de Guindos, aseguró el 13 de marzo que conoció el operativo de seguridad a posteriori al tener las competencias delegadas en la exconcejal de este área, Fátima Núñez, y en el propio jefe de policía, el inspector jefe Emilio Monteagudo.

El inspector jefe de la Policía Municipal, Emilio Monteagudo, explicó el 20 de marzo que aunque hubiese habido más agentes en el exterior del recinto “no se hubiese impedido nada de lo que ocurrió en el interior” y negó que se hubiera producido negligencia alguna. Responsabiliza a su subordinada, la oficial encargada del Madrid Arena Cándida Jiménez, de que no hubiera más agentes en los alrededores del pabellón.

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