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Flamenco expandido

La crisis obliga a los artistas a trabajar más fuera de España

En el mundo se celebran 44 festivales internacionales dedicados en exclusiva al arte jondo

Carlos Rodríguez en la 'Gala flamenca' en Londres. Ampliar foto
Carlos Rodríguez en la 'Gala flamenca' en Londres.

La subida del impuesto del valor añadido (IVA) sobre el precio de las entradas de los espectáculos, que desde septiembre de 2012 ha pasado del 8% al 21%, sumada a la crisis que ha dejado en la mitad —en el mejor de los casos— los presupuestos de Cultura de todas las Administraciones están empujando a los artistas flamencos a salir fuera de España más que nunca. En el mundo hay, al menos, 44 festivales internacionales dedicados en exclusiva al flamenco y el número sigue creciendo. Los artistas, que ven cómo disminuyen sus posibilidades de trabajar en España, están buscando nuevos mercados en el extranjero y, algunos, están reduciendo sus cachés. Unas tarifas que en el flamenco siempre han sido más altas que en otros géneros. Brasil, Canadá, Polonia, Turquía o Rusia son algunos de los nuevos países que albergan estos festivales y que se suman a otros ya consolidados como Francia y Japón.

El Flamenco Festival, que Miguel Marín puso en marcha en 2001 en Estados Unidos, es una buena muestra de cómo este arte se está expandiendo por el mundo. Desde la primera cita que se celebró en Nueva York, Washington y Boston, el festival se ha consolidado también en Londres, donde el pasado 27 de marzo se cerró la décima edición de la cita con el estreno de Gala flamenca, el primer espectáculo que dirige el bailaor y coreógrafo Ángel Rojas con Antonio Canales, Carlos Rodríguez, Belén López, Jesús Carmona y la bailarina de clásico y contemporáneo Sol Picó, quien demostró que también se puede zapatear con unas zapatillas de punta.

“Desde 2010 hay mucho menos trabajo en España y los artistas están más dispuestos a salir, aún sabiendo que los cachés son más bajos fuera porque también los costes aumentan. Para el flamenco hay mercado en todo el mundo, lo que hace falta es que la oferta se adapte a la demanda. En la mayoría de los países se paga desde un 10% hasta un 50% menos que en España; sin embargo, en Japón se paga más que en nuestro país”, explica Miguel Marín, quien además de organizar los festivales de Londres y de varias ciudades de Estados Unidos está al frente de los de Chile, Brasil y Moscú.

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“Nosotros trabajamos tanto fuera como dentro de España, pero hay otros artistas que están más tiempo fuera. Nadie es profeta en su tierra y en esta profesión menos. Primero tienes que salir para conseguir que tu trabajo se conozca fuera y entonces es cuando aquí empiezan a valorarte”, comenta la bailaora y coreógrafa Eva Yerbabuena, quien abrió el Flamenco Festival de Londres el pasado 15 de marzo con el estreno de ¡Ay! La cita en el Teatro Sadler's Wells de la capital del Reino Unido ha terminado con un 90% de ocupación. “A nivel artístico este año ha sido el mejor. El estreno absoluto de Eva Yerbabuena ha sido una propuesta muy madura en la que ha incorporado sus capacidades como intérprete con un concepto muy intimista. También estamos muy orgullosos de las residencias en las que grandes del flamencos como Rocío Molina y Olga Pericet han colaborado con artistas de otros géneros como la diseñadora Holly Waddington”, añade Marín.

“Recibo unos 40 correos electrónicos diarios de artistas que quieren trabajar con nosotros y supongo que es porque hay menos posibilidades en España”, comenta Sandrine Rabassa, directora artística del Festival Arte Flamenco de Mont de Marsan, que el próximo julio celebrará su 25 aniversario. Esta cita ha sabido anticiparse a la crisis captando patrocinadores desde hace unos años.

Otra de las grandes defensoras del flamenco en Europa es Ernestina Van de Noort, directora artística y fundadora de la Bienal de los Países Bajos, que desde 2006 se celebra en Ámsterdam, Rotterdam y Utrech entre otras ciudades holandesas. La última bienal, en enero de este año, ha contado con Israel Galván, Arcángel, Mayte Martín y Carmen Linares, entre otros. “Nuestro objetivo es acabar con un malentendido que existe en Holanda y que califica al flamenco de folclore, cuando en realidad es una forma de arte contemporáneo muy abierta”, afirma Vaan de Noort, quien propicia diálogos entre el flamenco y otras culturas como el jazz. La directora de la Bienal de los Países Bajos asegura que el flamenco en Holanda está considerado casi como un artículo de lujo porque el caché de estos artistas a veces es “el doble o el triple que el de un gran nombre del jazz” y los teatros no entienden esa diferencia.

La bailaora y coreógrafa Yoko Komatsubara, una de las pioneras del flamenco en Japón que está al frente de su compañía desde hace 43 años, organiza también un festival en Tokio, Noches Verano de Flamenco. “Sabemos que en España las cosas están muy mal, pero nosotros en Japón pagamos siempre igual, no hemos bajado los cachés aunque aquí también hay crisis. Estamos ahorrando en otras cosas como el número de días de ensayos, antes teníamos 30 y ahora solo 10, o la categoría de los hoteles”, explica por teléfono la bailaora, quien el próximo julio dirigirá Sol de España, un festival que conmemorará los 400 años de relación entre España y Japón.