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El sistema antiincendios de la M-30 estuvo tres años sin revisar

El PSOE exige que el Ayuntamiento dé explicaciones sobre lo sucedido

El fuego que salía del túnel, captado por el usuario de Twitter SergioBang. Ampliar foto
El fuego que salía del túnel, captado por el usuario de Twitter SergioBang.

La mayor parte del complejo sistema antiicendios de la M-30 llevaba tres años sin que ningún técnico lo revisase, según consta en el atestado que ha remitido la Policía Municipal de Madrid a la titular del Juzgado de Instrucción número 21. Esta magistrada se encarga del procedimiento abierto por la muerte de dos empleados de EMESA —la empresa que debía supervisar la seguridad de los túneles— el pasado 26 de octubre en un incendio en el subterráneo. El grupo municipal socialista de Jaime Lissavetzky, que se ha personado en la causa, ha pedido al Ayuntamiento que dé explicaciones sobre lo sucedido.

Los controles de algunas áreas habían caducado un mes antes del siniestro

La inspección ocular y reportaje fotográfico adjunto de la Policía Municipal resulta revelador. Los agentes comprobaron las cuatro salas donde se hallan los equipos antiincendios de la M-30 y encontraron importantes irregularidades. Una de las imágenes de su informe muestra que en la pantalla electrónica del detector láser de partículas (que debería avisar de la existencia de humo) se puede leer: “Avería”.

En otra página del atestado, se observa un aviso similar: “Detalle de las luces de prealarma y reset, igualmente puede verse que la fecha de la última revisión es 13-01-09”. Esa misma fecha se repite en el folio 12 del informe referente a otra sala: “El sistema de nebulización de agua se encuentra parcialmente desmantelado, lo que provoca su inoperancia, según se verifica en las sucesivas inspecciones oculares, hecho este confirmado por el personal técnico de la empresa instaladora (Marioff)”, dice el atestado.

La propia Marioff explica en un anexo que fue la encargada de la instalación del sistema de protección contra incendios con agua nebulizada en 2007, y que las labores de mantenimiento terminaron el 31 de diciembre de 2009. Después nada.

Otra de las etiquetas analizadas por la inspección de un detector láser tenía fecha de septiembre de 2011, por lo que había caducado un mes antes del siniestro. Las revisiones tienen que ser anuales.

Un mando de los bomberos del Ayuntamiento declaró en el juzgado que si el sistema hubiera estado a pleno rendimiento en el incendio donde murieron los dos operarios, el propio sistema lo habría controlado. “Hubiera sido un incendio pequeño”, señaló.

Por eso, la concejal socialista Ruth Porta pidió ayer que comparezca en el pleno el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Juan Antonio Gómez Angulo, para que explique las causas que motivaron el incendio del pozo y la muerte de los dos operarios. “Es necesario que se depuren las responsabilidades políticas, administrativas y civiles que se derivan de este asunto, ya que las penales se están dirimiendo en los tribunales”, criticó. “Es preciso determinar quién es el responsable de que ningún sistema de control y protección de incendios funcionara ese día”, añadió.

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