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Una urbanización de pesadilla

Montiboli, en La Vila Joiosa, vive con agua y luz de obra y calles sin asfaltar

Estado de la calle en la zona residencial de Montiboli.
Estado de la calle en la zona residencial de Montiboli.

Decenas de familias compraron hace años sus nuevas casas ilusionados y convencidos de que vivirían en una exclusiva urbanización de lujo con vistas al mar. Sin embargo, pasan los años y ese sueño se ha convertido en pesadilla. En la urbanización Montiboli, de La Vila Joiosa, nada mejora y todo empeora. Cerca de un hotel de lujo, que lleva el nombre de esta urbanización, hay calles sin asfaltar, sin alcantarillado, tampoco tienen fibra óptica y el suministro de agua y de luz, en algunas viviendas, sigue siendo provisional. “Esto de lujo no tiene nada”, asegura resignado uno de los afectados que está indignado porque lleva doce años viviendo con luz y agua de obra, con socavones en el camino que llega a su casa y con constantes molestias que genera esta zona sin urbanizar.

 El Ayuntamiento se lava las manos, y la empresa urbanizadora Rancallosa ha desaparecido y dejó de pagar, lo que generó todo un rosario de problemas para los propietarios. Así que los recibos del contador general de agua a la empresa Aquagest acumula una deuda de varios meses, y la firma ha empezado a amenazar a algunos vecinos con cortarles el suministro si no cobra. “Pero nosotros aun queriendo no podemos pagar”, se queja el vecino, que prefiere mantenerse en el anonimato. La única solución pasa por instalar contadores individuales y provisionales cuyo precio es de 140 euros. Pero los afectados tienen otro problema: Aquagest les exige firmar un contrato para unas viviendas con licencia de primera ocupación, una licencia de la que carecen ya que no se han acabado las obras de urbanización y el Ayuntamiento no ha certificado el final de la obra. Fuentes municipales responsabilizan a Rancallosa de todas estas deficiencias y admiten que con la actual coyuntura económica el Ayuntamiento no puede acometer todas las obras pendientes.

Con la luz pasa algo similar. Hace un año la empresa urbanizadora dejó de pagar a Iberdrola y se cortó el suministro. Los vecinos se reunieron y cambiaron el nombre del titular a uno de ellos que paga la factura de todos. “A primeros de mes pasa este vecinos holandés y nos dice a cada uno más o menos cuánto pagamos, y si no abonas, los propios vecinos te multan con 50 euros”, explica otro.

Los vecinos denuncian que tienen tendidos de media tensión en sus parcelas, fosas sépticas que provocan olores, los escasos contenedores de basura son el paraíso para ratas y las aceras están sin terminar. Por si faltaba algo más, hay dos edificios a medio construir del que han robado material de obra y empieza a ser cobijo de ocupas.

El concejal de Urbanismo de La Vila Joiosa, Jerónimo Lloret, admite que esta urbanización es “un desastre” pero recuerda que el Ayuntamiento está buscando soluciones y achaca todos los problemas a “los constructores que han ido desapareciendo”. El edil cifra el coste de la urbanización en cuatro millones de euros (asfalto, alcantarillado, luces y aceras…). Una partida que admite que el Ayuntamiento no puede asumir en solitario, por eso ahora han planteado a los vecinos pagar unas contribuciones especiales (entre 18.000 y 20.000 euros cada uno) y el Consistorio pagaría un 25% de presupuesto (un millón de euros). “Esperamos poder empezar las obras en 2013, tenemos medio millón para licitar el proyecto del que estamos subsanando algunos errores”, admite.

El edil recuerda que la Confederación Hidrográfica del Júcar ha presentado dos denuncias contra el Ayuntamiento por los vertidos de las fosas sépticas, y cada lunes un coche-cuba vacía las fosas para evitar que las aguas fecales afloren. “Tenemos la obligación moral como Ayuntamiento de ayudarles, pero hay muchos vecinos que no pagan ni la luz, ni el agua, ni los impuestos", se queja el edil del PP.

 

Quejas al Síndic

E.M.

El Síndic de Greuges, José Cholbi, recibió en noviembre de 2011 una queja de vecinos de la urbanización Montiboli que denunciaban que se había cortado a la luz a seis viviendas de la primera fase y en breve ocurrirá lo mismo con otras 75, al igual que con el agua potable. También advertían que una de las fosas sépticas de la urbanización estaba rebosando por los desagües de las casas, esparciendo aguas residuales y provocando una situación de insalubridad. El Síndic abrió una queja y emplazó al Ayuntamiento de La Vila a que en un plazo de 15 días remitiera la información suficiente sobre la situación de esta urbanización.

El Ayuntamiento contestó que los vecinos que ocupan estas viviendas “lo están haciendo a sabiendas de que la zona no cuenta con los servicios urbanísticos mínimos y que sus viviendas no tienen licencia de ocupación municipal”. El Ayuntamiento aseguró que dedicaba "esfuerzos y recursos" para solventar el problema de falta de urbanización de la zona pero “la actual situación económica” no es fácil disponer de un millón de euros que “únicamente beneficiarán a los afectados de ese sector”. El Ayuntamiento achacaba el corte de suministro de luz y agua a “la falta de pago” de algunos vecinos.

En febrero de 2012 el Síndic vuelve a reclamar al Ayuntamiento información sobre las medidas que se han adoptado para subsanar todos estos problemas, y el consistorio contestó que había actuado como “coordinador” para evitar cortes en los suministros de luz y agua, y que las obras de urbanización estaban pendientes de la "obtención de los recursos económicos necesarios". Una tarea "complicada debido a la actual situación económica", no obstante se comprometía a buscar la financiación adecuada. El Síndic acordó cerrar el expediente “a la vista de las actuaciones municipales que están realizando para solucionar el problema denunciado”.