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Los correos de Nóos revelan que Barberá fue decisiva en los Valencia Summit

La alcaldesa de Valencia niega que sea la organizadora de los eventos

Barberá, Urdangarin y Camps, durante la inauguración del Valencia Summit, en 2004.
Barberá, Urdangarin y Camps, durante la inauguración del Valencia Summit, en 2004.

El intercambio de correos entre un antiguo empleado del Instituto Nóos, Juan Pablo Molinero, y el entonces director de gabinete del Consorcio Valencia 2007, Jaume Mata, revela el protagonismo de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en la organización del congreso Valencia Summit en su primera edición de 2004, que se celebró entre el 27 y el 29 de octubre. La alcaldesa ya había sido señalada el sábado por el exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, en su declaración al juez, al que dijo que ella había acudido a una reunión en el palacio de la Zarzuela junto al entonces presidente Francisco Camps para negociar la organización de ese evento con él y el duque de Palma.

Barberá apenas ha dado explicaciones sobre las tres ediciones de estos foros, por los que, según el juez, Nóos ha cobrado de la Administración valenciana al menos 3,5 millones de euros, así como por la preparación de la candidatura de los Juegos Europeos, que no llegó a presentarse. De forma sistemática, el Ayuntamiento y la Generalitat valenciana han puesto toda clase de impedimentos a la oposición para dar información sobre los convenios, alegando que la responsable de la organización de esos encuentros era Valencia Convention Bureau, una fundación que no es pública porque no gestiona exclusivamente fondos municipales.

Vicealcalde Grau: “Lo que no descarto es que me puedan haber timado”

Pero la presencia de Barberá en la Valencia Summit no se limitó a acudir a los actos, según los correos electrónicos cruzados. En el verano de 2004, Molinero remite a Mata la presentación en PDF del funcionamiento y desarrollo de ese encuentro internacional que, según Urdangarin convertiría a Valencia en “el Davos del deporte y las ciudades”. El convenio contemplaba una aportación al Instituto Nóos de 900.000 euros y el contrato tenía que ser firmado por el presidente de la Fundación Valencia Convention Bureau (FVCB), que se encontraba de vacaciones.

Nóos barajaba la idea de “que se escenifique una firma protocolaria, con luz y taquígrafos, que llevaría a cabo la alcaldesa (presidenta de honor de FVCB), aunque el contrato se firme mediante cruce de envíos los primeros días de septiembre”. A principios de agosto, Molinero envió a Mata, cuyo departamento se integraba en la fundación, la versión final del convenio y le explicó la idea de hacer un acto oficial para presentar la firma para “simplemente salir en la foto” y “sin responder a preguntas de presupuesto”.

En su respuesta, Mata le remite la versión final del documento y le anuncia que “probablemente” al día siguiente remitirá el documento firmado. Pero el acto público de la firma, le advierte, tiene que “ser consultado con las autoridades”. Sin embargo, las cosas parecen torcerse durante las semanas siguientes. Ante la presumible insistencia de Molinero (faltan esos correos) por el atasco del convenio, Mata le contesta el 31 de agosto: “La alcaldesa aún no se ha incorporado, por lo que no se han podido despachar con ella los temas pendientes relativos a la Valencia Summit, y confiamos poder tener novedades antes de la próxima semana”.

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El correo de Mata, remitido al juez que instruye el caso Nóos por el exsocio de Urdangarin, Diego Torres, pone de relieve que la participación de Barberá en la toma de decisiones de la Valencia Summit era activa. Además, el Tribunal de Cuentas considera que Valencia Convention Bureau, por la “dependencia económica” del Ayuntamiento de Valencia, “debería llevar a considerarla como integrante de ese sector público local”, y, por consiguiente, “ajustarse a las limitaciones y requisitos de contrato que afectan al sector público”.

La alcaldesa de Valencia no tenía ayer agenda pública. Pero el vicealcalde, Alfonso Grau, sí habló de la declaración de Torres y el supuesto encuentro en La Zarzuela: “Hasta donde yo sé, esa comida no se produjo”. Grau, que también preside Valencia Convention Bureau, añadió: “Tengo la tranquilidad absoluta de haber actuado con arreglo a derecho, y lo que no descarto es que me puedan haber timado, por eso he pedido que, si nos han timado, nos devuelvan el dinero”. Ayer el PSOE también negó que el exministro de Fomento José Blanco ordenara a los socialistas valencianos que no preguntaran en el Parlamento autonómico sobre la Valencia Summit, como apuntaba otro de los correos entregados al juez.