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La nueva vida de Vil·la Urània

Los vecinos del Farró y el Consistorio acuerdan el futuro del esperado centro cívico

La propiedad del astrónomo Josep Comas Solà albergará un parque

Protesta vecinal contra el derribo. Ampliar foto
Protesta vecinal contra el derribo.

Hace casi un año que los vecinos del distrito barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi lograron parar el derribo de Vil·la Urània, la casa del astrónomo Josep Comas Solà. El científico, que falleció en 1937, había legado el inmueble a la ciudad para crear un espacio dedicado a la ciencia. El Ayuntamiento echó marcha atrás a sus planes de derrocar la casa para construir allí un centro cívico y decidió volver a sentarse con las entidades del barrio del Farró para decidir el futuro del equipamiento y, de paso, encontrar en él un encaje para la finca.

Vil·la Urània, construida en 1868, tendrá una nueva vida: la reivindicación histórica del centro cívico será una realidad, la propiedad del astrónomo se conservará y sus alrededores serán un parque que conectará las calles de Saragossa y Balmes. “El compromiso es que el concurso para el diseño se haga este año”, explica Carles Gual, miembro de la Asociación de Vecinos del Farró, que, junto a otras cuatro entidades representantes de los grupos políticos y técnicos municipales, diseñaron la hoja de ruta. Aún no hay claridad, sin embargo, sobre si en este mandato habrá dinero para tirar adelante el plan.

El equipamiento ocupará dos fincas, la número 29 y la número 31 de la calle de Saragossa. Esta última corresponde a Vil·la Urània. Se trata de un área total de 2.500 metros de construcción, de los cuales 100 corresponden al solar del antiguo observatorio de Comas.

El Farró hizo un proceso participativo para decidir el futuro de Vil·la Urània

El grupo de trabajo para diseñar el equipamiento se puso en marcha el 21 de noviembre del año pasado y la propuesta final se terminó de perfilar después de seis reuniones. La Asociación del Farró, por su parte, hizo un proceso participativo entre los vecinos, explica Carles Gual. En una nota, el Ayuntamiento asegura que a partir de estos acuerdos, “el distrito redactará las bases que regirán el concurso para la adjudicación del proyecto”.

En primer lugar, el equipamiento ha de mantener la memoria del astrónomo. Comas no solo fue el descubridor de un par de cometas y varios asteroides, sino que sus observaciones sobre Marte hicieron que un cráter de 127 metros de diámetro en el planeta rojo fuera bautizado con su nombre. Una sala del centro estará dedicada a talleres específicos sobre ciencia y astronomía.

El único cambio sobre la Vil·la Urània será la eliminación de la remonta que se construyó en los años 60. Fuentes del distrito explican que si bien la casa no tiene problemas estructurales, es necesario hacer algunas obras interiores. El edificio fue hasta hace unos años un parvulario y es bastante estrecho. “La idea es que la casa sea un espacio comunitario y se pueda abrir independientemente del edificio adyacente. La conservación de los jardines es importante, en El Farró no tenemos zonas verdes”, agrega Gual.

Las plantas más bajas del futuro edificio albergarán el centro cívico para las personas mayores, también habrá un espacio juvenil, una sala de lectura y una sala de actos soterrada. También se habla de la posibilidad de tener huertos urbanos en la cubierta. La lista parece larga, pero se trata de equipamiento único del barrio. “Estamos pendientes de decidir si la gestión será directa o ciudadana”, dice Gual.

El Ayuntamiento espera dejar el proyecto listo para el próximo mandato

Los vecinos confían en que las obras comiencen antes de que acabe el mandato, pero los planes del distrito es dejar todo listo para el próximo. La historia de Vi·la Urània recuerda, sin embargo, que a veces es difícil creer en las promesas. Su demolición estaba programada porque el anterior Gobierno socialista había acordado con los vecinos que era necesario despejar el solar para construir el casal prometido.

Cuando se colgó el cartel de la empresa de derribos, sin embargo, los vecinos —y algún concejal— se echaron a la calle para defender el edificio decimonónico. Los herederos del astrónomo también cuestionaron las obras. Inicialmente, el regidor del distrito, Joan Puigdollers (CiU), defendió el plan socialista, pero finalmente rectificó. Otros vecinos, sin embargo, creen que hace falta una apuesta más decidida por el legado astronómico de Comas. En su día se habló de una posible colaboración con la Agrupación Astronòmica de Barcelona. Al fin y al cabo, el astrónomo barcelonés fue el primer español en descubrir un astro, en 1915. Méritos que tal vez no estaban en el imaginario colectivo de la ciudad, pero que el culebrón del futuro de su casa han permitido traer de nuevo a la memoria.