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La corrupción tiene un coste de 1.184 millones en tres años, según el PSPV

Puig ofrece datos del impacto "más allá del dinero robado y de los sobrecostes"

Ximo Puig, con el diputado Julián López Milla, en la sede del PSPV-PSOE.
Ximo Puig, con el diputado Julián López Milla, en la sede del PSPV-PSOE.

El impacto de la corrupción sobre la economía valenciana es de 1.184 millones de euros en los últimos tres años, o lo que es lo mismo, de 395 millones de euros al año, según el cálculo que este miércoles dieron a conocer los socialistas valencianos. Según el secretario general del PSPV-PSOE, Ximo Puig, el cálculo es “la concreción del coste de imagen que supone la corrupción, no de los costes añadidos”. O dicho en otras palabras, también del dirigente socialista, el dato refleja “el daño profundo que hace la corrupción a la economía, más allá del dinero robado y de los sobrecostes en las adjudicaciones y las obras públicas”.

Los socialistas, que este miércoles iniciaron un foro por la transparencia que durará hasta el sábado, han aplicado la metodología de los trabajos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que resultan de referencia para calcular el impacto de los niveles de corrupción en el crecimiento económico de los países, así como los indicadores de Transparencia Internacional sobre las comunidades autónomas, que solo se publican desde 2010. De ahí que el cálculo se limite a los últimos tres años.

Puig ofrece datos del impacto “más allá del dinero robado y de los sobrecostes

El diputado Julián López Milla explicó el método de cálculo, que calificó de “extremadamente conservador”. Primero evaluaron la distancia del índice global de transparencia de la Comunidad Valenciana en relación con la media española y a esa diferencia aplicaron el criterio del FMI, según el cual una distancia de 20 puntos en el índice se traduce en “una pérdida de medio punto del PIB al año”. “Si hubiésemos hecho el cálculo sobre cada uno de los seis indicadores de Transparencia Internacional”, explicó López Milla, “el resultado sería peor”. Y eso porque la Comunidad Valenciana ocupa el último puesto en dos de ellos (transparencia económico-financiera y transparencia en materias de ordenación del territorio, urbanismo y obras públicas), el 15 de 17 en otro indicador (el de la nueva ley de transparencia) y el 14 de 17 todavía en otro (transparencia en la contratación de servicios, obras y suministros). En conjunto, la posición de la Comunidad Valenciana es la 14 de 17.

Según Puig, la corrupción que protagoniza el PP, tras más de 17 años gobernando la Generalitat y las principales instituciones valencianas, supone “un grave perjuicio”, no sólo en términos éticos y morales, sino económicos. “La corrupción destroza moralmente a la sociedad, pero también arruina la economía”, señaló.

Por la tarde, en una mesa redonda que presentó la presidenta del Grupo Socialista en las Cortes Valencianas, Ana Barceló, y que abrió el foro sobre transparencia y contra la corrupción organizado por el PSPV-PSOE, diputados y exdiputados hablaron sobre el papel de fiscalización de la oposición. El portavoz parlamentario, Antonio Torres, reivindicó el trabajo de los parlamentarios y apuntó: “Nos hemos encontrado en muchas ocasiones solos”.

Tirado recuerda que Alarte ya advirtió de la corrupción hace tres años

Francesc Colomer, portavoz en la Diputación de Castellón, definió el de Carlos Fabra como una caso de caciquismo, “una máquina de hacer favores”. Clara Tirado citó un articulo del exsecretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte, publicado en mayo de 2010 en EL PAÍS en el que este salía al paso de las críticas por las denuncias en los tribunales señalando que quienes las hacían no habían entendido “la auténtica dimensión de la corrupción que nos afecta”. Tirado aseguró: “Nada tiene futuro si hay un peaje de corrupción por pagar”. Ángel Luna, a su vez, analizó la trama Gürtel como una auténtica estrategia, “un clúster de corrupción”. También intervinieron Carmen Martínez, que aludió al caso Emarsa, Antoni Such y Gabriel Echavarri.